sexo lesbico

Lesbos (Relato Lésbico)

Mi primera vez?, ja!, recuerdo que era una niña y tenia una amiga en la escuela, su nombre era Andrea, de larga cabellera castaña y ojos bien azules. Nuestros cuerpos estaban madurando rapidamente, y decidimos compararlos. Nos encerramos en la buhardilla de su casa aprovechando que mí papito estaba fuera trabajando.La luz del soleado día se colaba por el techo y una fresca brizna me hacía cosquillas en los pies. Lo primero que hicimos fué formar un “nido” donde echarnos, juntamos cobijas, colchones y varias almohadas,hasta formar un gran montón al que cubrimos con una gran sabana.
Era muy comodo y suave. Saltamos sobre el montículo varias veces ,estando en eso me caí echada y pude ver el calzoncito de Andrea. Rosadito con un lacito muy coqueto al medio,ella se dió cuenta y muy alegre comenzó a quitarse la ropa para mostrarme más, su brassiere, lo recuerdo muy lindo y con tirantes.Sus copas estaban ya bastante grandes.
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La esposa de mi jefe (Relato Lésbico)

Me llamo Mesalina, un buen nombre para alguien como yo. Comenzaré por describirme, mido 1.60 mts, soy de piel cálida, ni morena ni blanca, justo el punto medio, puedo decir que tengo muy buen cuerpo, cuido bastante mi alimentación y hago mucho ejercicio, cintura estrecha, buen trasero y piernas, espalda angosta y muy buenos senos, labios carnosos, ojos grandes, nariz pequeña y respingada, abundante cabellera castaña. Soy secretaria ejecutiva, y necesito contar la mejor experiencia lésbica que he vivido. Todo comenzó hace 3 meses, tengo 22 años y soy recién egresada de la Universidad, nadie contrata a alguien con poca o nada de experiencia, el hecho es que siempre consigo lo que quiero y me entreviste en una de las mejores empresas del país como secretaria de un importante empresario.
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El autobús de las 07:30 (Relato Lésbico)

En la entrada en el autobús provincial que la llevaba a su pueblo, tras una dura semana de estudio, Sandra se sorprendió al notar los dedos de aquella señora que se había sentado a su lado explorando sus piernas.
Nada hacía pensar que la mujer, de unos treinta y pocos años, morena y de muy buen ver, aunque un poco pasada de peso, pudiera mostrar interés por otras mujeres, pero el roce, aparentemente casual, de sus dedos con sus muslos lo dejaba bien claro.
La primera reacción de Sandra fue la de levantarse precipitadamente del asiento y buscar otro desocupado, pero el autobús estaba hasta los topes, incluso había gente de pie en algunos sitios.
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La madre de mi amiga (Relato Lésbico)

Al terminar las clases me fui a Punta del Este, a la casa de mi mejor amiga a pasar dos meses. En la casa estaba, además de mi amiga, su madre, una mujer de 32 años en excelente forma (es profesora de educación física). Cuando íbamos a la playa yo me sentía un poco avergonzada de que ellas vieran mi cuerpo, ya que no era tan perfecto como el de ellas dos. Por ese motivo yo acostumbraba a quedarme en la piscina de la casa mientras ellas iban a la playa.
Una tarde llegó la madre de Victoria (mi amiga) y dijo que llegaría más tarde ya que había ido al médico. Yo no pude evitar, en el momento en que ella me hablaba, observar sus pezones erectos transluciéndose en su maya blanca y mojada. Ella lo notó pero se hizo la distraída. En ese momento me preguntó si no quería que me hiciera un tratamiento para limpiarme la piel del cuerpo, a lo que yo contesté afirmativamente.

Me acostó boca abajo y comenzó a hacerme masajes, primero por el cuello y lentamente sus manos fueron bajando por mi espalda. Yo sentía un gran placer pero de repente me sorprendí al notar sus manos bajo mi malla acariciando mis nalgas. Yo le pregunté qué hacía y ella me respondió que en las nalgas también había piel. En ese momento, avergonzada por creer que había reaccionado mal le pedí que continuara.

Sus manos continuaron acariciando mis nalgas; incluso ya me estaba dando placer cuando sentí sus manos en mi vagina por un instante. En ese momento ella me dijo que me desnudara, ya que la malla le dificultaba el trabajo. Yo le obedecí y me desnudé. Al hacerlo ella notó la erección de mis pezones y se sonrió. Me acosté pero esta vez con las piernas separadas para que (según ella) me realizara el tratamiento en la parte interna de las piernas. Comenzó a pasarme jugo de frutas por las piernas y lentamente comenzó a lamerlo. De las piernas pasó a mi vagina y luego a mi culo. Luego me dio vuelta y se metió uno de mis senos en su boca. Yo no reaccionaba, no entendía lo que pasaba. Ella me dijo que fuera a su cuarto y la esperara.

A los 5 minutos llegó al cuarto con el uniforme de mi amiga y unas ligas rojas. Me pidió que metiera mis manos debajo de su pollera; yo lo hice y en ese momento tomé el control. Yo estaba medio enojada y quería hacerle todo lo que ella me había hecho. Le arranqué la bombacha y las ligas, dejando su perfecto culo redondo al aire. Comencé a lamerlo, una y otra vez, le abrí las nalgas y pasé una y otra vez mi lengua. Luego le abrí las piernas y comencé a lamer su vagina, al tiempo en que ella se sacó la camisa y el corpiño.

Luego de quedar completamente desnuda al igual que yo me sugirió la idea de imitar una relación heterosexual y yo acepté. Tomó un pene de plástico con una especie de cinturón y me lo colocó. Después se acostó boca abajo y me pidió que se lo metiera en el culo. Yo lo hice, al principio no sentía nada pero ella gemía y me pedía que lo moviera. Al darse cuenta de mi inexperiencia, se colocó el cinturón con el pene, me abrió las piernas y me clavó el pene de plástico en el culo. Lo hacía una y otra vez, al mismo tiempo que con una mano me acariciaba la vagina y con la otra los senos. Yo tenía ambas manos en sus nalgas, con ellas hacía fuerza para que el pene entrara más.

Todo esto duró como una hora y media. Nos cambiamos el cinturón cuatro veces, pero esto no termina acá. Yo no podía creer lo que había hecho, estaba confundida pero realmente me había gustado. La experiencia con la madre de mi amiga me dejó una duda: cómo se tiene una relación homosexual. La madre no me contesto mi pregunta, me dijo que ella no sabía. Llegó la noche y no me podía dormir pensando en ello. Yo dormía en el mismo cuarto que mi amiga Victoria y casi sin pensarlo se me ocurrió una idea. La desperté y le ofrecí Coca Cola (la cual contenía pastillas para dormir disueltas).

Ella se la tomó toda y a los 10 minutos cayó en un profundo sueño. Aprovechando la situación, la desnudé y comencé a lamerle todo el cuerpo, luego puse mi vagina sobre sus labios y me empecé a mover para recrear la situación.

Su culo era igual al de su madre, por eso me lo chupé todo, una y otra vez, lo mismo hice con sus tetas. Para terminar hice lo que me causó más placer, la besé en la boca, lamí todo su interior, chupé su lengua y labios. Al terminar la vestí y me fui hacia mi cama.

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Fiesta íntima (Relato Lésbico)

Hace unas semanas atrás mis amigas estaban planeando hacer una fiesta en casa de una amiga a quien llamaremos Carolina, la cosa que se iniciaron los preparativos a fin de llevarla a cabo a mi me tocó la grata sorpresa de proporcionar la música para la fiesta, cosa que yo acepté encantada, reuní varios compacts y algunas grabaciones de música que había realizado anteriormente y las aporté a la fiesta.
Ese día en que se realizaría la fiesta yo estaba muy exitada, principalmente por el hecho de que nos reuniríamos una serie de amigas que hacía mucho tiempo que no nos veíamos y para mi eso resultaba muy agradable, el poder departir un momento con tantas amigas.
Llegué a las 8 hrs a la casa de Carolina con motivo de dejar preparada toda la música que escucharíamos esa noche, cuando llegue solo estaba Carolina y dos amigas más, era muy temprano y los invitados llegarían sobre las 11 horas.

Resulta que puse la música a fin de probar como se escuchaba y está se escuchó en forma casi perfecta, yo quedé muy contenta con ese hecho, mientras tanto el resto de mis amigas estaban en la cocina preparando las cosas que servirían esa noche, cuando de pronto siento un silbido de aprobación , resulta que Carolina me había felicitado por la música, diciéndome sabes María Esther la música está sensacional y se me van solo los pies al escuchar tú música, que bueno le respondí yo ,en esos momentos estaba tocando una música de Christina Aguilera y Carolina me abrazó e inició unos pasos de baile conmigo.

—–“Ven a bailar, me dijo e inició unos movimientos muy sensuales llevando sus manos a sus hombros y moviendo su cintura rítmicamente.

Llegando a mi lugar y sosteniéndome por mi cintura hizo que mi cuerpo siguiera su ritmo, ella movía sus piernas y en uno de esos movimientos sus piernas se metieron bajo mi vestido, rozando con gran suavidad mi vagina, sus muslos tocaron los míos y sentí un gran placer, posteriormente ella me tocó con sus manos mis nalgas y me atrajo hacia su cuerpo sintiendo yo el roce de sus senos sobre mi vestido y su cálido aliento muy próximo a mis labios, ella en esos momentos hizo un giro sobre sus pies y hasta allí llegó nuestro baile por que en esos momentos escuchamos que la llamaban de la cocina, lugar donde ella se encaminó muy rápidamente quedando yo sola en el living de su departamento.

Ahora que hago? pensé para mi, voy a ir al dormitorio a ver un poco de televisión y así lo hice, cuando llegué a su dormitorio este estaba con sus persianas abajo y estaba casi completamente a obscuras, lo primero que hago es prender la luz del velador y después me dirigí a abrir las cortinas, estaba haciendo eso cuando de pronto miro el departamento del edificio de en frente y en eso veo una mujer que estaba sobre su cama completamente desnuda y con un aparato en sus manos que de pronto se perdía entre sus piernas, me quedé observándola unos cinco minutos antes de ir a la cocina y contarle a mi amiga Carola, le dije:

—–“Ven a ver lo del departamento frente a tú dormitorio.

Elizabeth y Andrea junto a Carolina partieron raudámente a mirar lo que sucedía, una vez que llegaron a mirar Carolina dijo esa es Claudia, una vecina, que también vendrá a la fiesta, Andrea dijo, se estará preparando para esta noche y todas nos reímos, Elizabeth transformó su rostro y éste se puso muy serio al observar como aquella mujer se introducía en su vagina aquel consolador y sus manos tocaban su ano, en eso aquella mujer se levanta de su cama y pudimos apreciar que a su lado había otra persona, yo dije es un hombre, Andrea también dijo lo mismo y Carolina dijo, no creo que sea un hombre, como estás tan segura acotó Elizabeth, por que yo la conosco dijo Carolina y en eso vemos una chica de unos 23 o 25 años que se levanta y también estaba desnuda, era ella su amiga o novia no lo sabíamos, pero que se veía bonita eso sí, se veía muy linda desde donde estabamos nosotras, era rubia con unos senos muy parados y con bastante vellos en su zona vaginal, era muy delgada o quizás era sugestión mía, pero se veía muy flaquita y su colita muy parada, en eso Carolina dice ella vá a ser mi invitada muy especial de esta noche rodeando con sus brazos la cintura de Andrea que estaba a su lado.

Era ya la hora de la llegada de nuestras invitadas, habían ya llegado tres que eran María Pía, Cecilia, y Francisca a eso habría que sumarle a la vecina con su amiga y dos niñas más que recién ingresaban al departamento, eramos en total 11 mujeres las que tendríamos la fiesta. Esta fiesta por llamarla intima se inició a las 11 de la noche la música estaba muy buena, no por que yo haya sido la elegída para eso, si no que en realidad estaba muy buena al igual que la comida y entremeses que nos sirvieron sin mencionar los tragos y picadillos , en realidad estaba todo muy bueno. En eso observo a Carolina conversar con la vecina que estuvimos espiando y en eso yo me acerco y Carolina dijo Claudia te presento a mi amiga María Esther, yo le dije hola como estás y en eso ella me acerca su mejilla para que la salude de beso y eso hice, le dí un beso en su mejilla y ella justo en ese momento corrió su cara y le di un beso en sus labios, ella solo me sonrío y después me dijo ven te quiero presentar a mi amiga Julia, fuimos donde ella y Julia andaba de minifalda color negra con medias de color blanco al igual que la camisa que andaba trayendo puesta, Claudia nos presentó y Julia acercó sus labios a los míos y después me dijo hola, tú eres María Esther yo le respondí si soy yo y ella me dijo quería conocerte había escuchado mucho de ti anteriormente, entonces yo le acoté me imagino que habrás escuchado cosas buenas y Julia me sonrío, en esos momentos alguien había bajado el tono de las luces y estaba todo como en semi penumbras, entonces Julia me dijo que linda música, quieres bailar a lo que yo le respondí por supuesto que quiero bailar, entonces ella coge mis manos y nos dirigimos al centro del living a bailar, ella me abrazó en forma inmediata y yo olía su rico perfume que emanaba de su cuello, ella acercó su mejilla a la mía y yo ya sentía el calor de esta, yo también le acerqué mi mejilla y ellas se unieron, también podía sentir el roce de sus senos juntos a los míos y su pierna tratando de introducirse en mi entrepiernas, en eso miro hacia el lado y estaban casi todas bailando.

Carolina bailaba con Claudia, Andrea lo hacía con Elizabeth, María Pía con Francisca y las otras bailaban de a tres y se tocaban sus traseros y sus senos, Carolina en esos momentos estaba besando en la boca a Claudia quien tenía sus manos perdidas bajo el vestido de Carolina, yo por mi parte acerqué mis labios a los de Julia y ella me respondió con un beso muy apasionado y nuestras lenguas se unieron en un beso pero muy sensual, las manos de Julia no estaban quietas, ellas tocaban mis senos y abrían mi vestido por la parte superior, yo sentía en esos momentos como mis flujos vaginales me humedecían completamente y mis pezones estaban ya siendo tocados por las manos de Julia , yo mis manos las llevé justo a las nalgas de Julia le subí de a poco su falda y ya tenía su colita en mis manos, en eso miro a Carolina y ella ya estaba casi desnuda bailando con Claudia quien le pasaba sus manos por la vagina de Carolina y esta también hacía igual cosa con la vagina de Claudia, más allá las otras estaban desnudas tocándose y besándose, Julia en esos momentos me dijo vamos al dormitorio y yo respondí vamos y juntas fuimos al dormitorio, ella se apoyó al costado de la cama matrimonial de Carolina y se bajó la falda, se sacó sus medias y calzón blanco, dejando ante mis ojos todo su velludo sexo, sus vellos eran de color negro y muy abundantes, luego se quitó el sostén y quedaron al aire sus dos senos muy bonitos, ella de pronto se me acercó y me besó mi cuello, mis manos se fueron directo a sus senos junto con mi boca, los mamé y succioné como hacía mucho tiempo que no succionaba unos senitos tan lindos y duros, sus pezones yacían en mi boca, ella terminó de desnudarme y me tiró sobre la cama abriendo con sus manos mi vagina y tocando con ellas mis labios vaginales, corrió hacia un lado mis vellos vaginales e introdujo su lengua en ella, sentí como su lengua besaba mi clítoris y después llegaba a mi ano y se introducía en el.

Yo le pedí en esos momentos que hiciéramos un 69 y ella muy prestamente abrió sus piernas y me puso su sexo en mi cara. Yo le introduje mi lengua en aquel sexo que estaba muy húmedo y le succioné varias veces su clítoris, ella se quejaba y murmuraba algo que yo no logré entender, pero ya mis dedos se introducían en su ano al igual como ella lo hacía en el mío, más rápido me dijo de pronto, después volvió a repetir lo mismo agregando me voy, me voy, voy a acabar me dijo, yo le oprimí más fuerte sus senos y mi lengua no dejaba su clítoris tranquilo, en eso ella hace un movimiento y queda sobre mi mirándome con sus ojos verdes y acercando nuevamente sus labios a los míos, pero esta vez con su lengua completamente afuera se une a mi lengua que la esperaba con sus propios jugos vaginales y nos volvimos a besar mientras tanto el resto del grupo llegó a la pieza donde estabamos las dos y les diré que todas se acostaron en la misma cama donde estabamos Julia y yo, sentía como unos senos se paseaban por mi estomago y como un grupo de manos recorrían mis senos y mi vagina era presa de unas seis lenguas, ellas me besaban y tocaban por todas mis partes, mis muslos eran besado una y otra vez, en eso escucho la voz de Carolina que le dice a Andrea dale vuelta y ella me giró mi cuerpo, quedando mi cabeza en la vagina de Claudia, y en esos momentos siento como todas las lenguas se quisieran introducir en mi ano, yo solo atiné a succionar la vagina de Claudia que estaba terriblemente húmeda y expedía un olor a sexo increíble, y en esos momentos siento como mi culo empieza a recibir un vibrador, yo lo que hice fue elevar mis caderas y siento como aquel aparato llega hasta el fondo de mi ano, no sin antes sentir como las lenguas de mis amigas me besaban y succionaban mi vagina, creo que hacía mucho tiempo que no sentía ese cúmulo de sensaciones, ser besada y succionada por todos lados más un tremendo vibrador introducido hasta el fondo de mi ano, era creo yo más de lo que cualquier mujer quisiera sentir en un momento como ese, estaba yo en un séptimo cielo, habría tenido quizás seis o siete orgasmos y en realidad ya había perdido la cuenta de las veces que me hicieron correrme completamente, posteriormente el vibrador me lo sacaron de mi ano y me lo metieron en mi vagina colocándose Carolina por el otro extremo del vibrador e introduciéndoselo en su vagina y con cada movimiento que ella hacía sentía como el vibrador me llegaba más y más adentro, por lo que opté hacer lo mismo con ella me movía y agitaba como una verdadera loca y sentía todas las manos acariciar mis senos y mi espalda sentía los senos de ellas rozándose una y otra vez más los labios de Claudia y Julia buscando los míos, creo que realmente fue increíble aquella fiesta íntima, gocé como nunca lo había hecho en mi vida.

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Dejandonos llevar (Relato Lésbico)

Habia tenido alguna que otra deliciosa experiencia lésbica con mujeres y verdaderamente me encantó, soy una ama de casa de 50 años delgada con poco pecho, tengo actividad sexual normal con mi pareja pero siempre que puedo o tengo oportunidad mi morbosidad tiende a desear estar con una mujer. Nadie de mis conocidos, familiares o amigas saben de mi tendencia les.
Ocurrio que una dia estaba en casa de una amiga tomando café y hablando de las innumerables cosas de mujeres, ya os imaginais ropa, cocina, salidas, etc.
En un momento de la conversación, Maria mi amiga me comento que iba a ir al ginecologo para una revision normal pero que esta vez le iban a hacer una mamografia. Le dije que no se preocupara. Le comente si habia observado ella algun bulto en su pecho. Y me dijo que no se atrevia ni a tocarse, nos reimos las dos y no se porque se me ocurrio decirle que si queria que yo la tocase haber si encontraba algun bultito, y ella me dijo que si.
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La madre de mi novio (Relato Lésbico)

Hola, mi nombre es Carmen, tengo 23 años y el siguiente relato comenzo hace tres meses.
Yo por asuntos de estudios debí trasladarme a la capital, donde comparto un departamento con dos compañeras de universidad.
Tengo un novio de 25 años, que vive solo con su madre. El por sus estudios tiene épocas que debe ausentarse de la ciudad por semanas.
Una vez estando él fuera de la ciudad, mi suegra me invitó a tomar el té a su casa.
Llegué a eso de las 5 de la tarde. Cuando entré a su casa, estaba con una amiga suya, que me presentó y me dijo que vendia ropa interior de mujer, comenzamos a conversar y la amiga a mostrarnos las prendas, tenia calzones, sostenes, portaligas, medias, bodys, etc.
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Camarera de habitaciones (Relato Lésbico)

Me llamo ROSA tengo 24 años y trabajo en un hotel de cuatro estrellas de Barcelona. Mi trabajo principal es servir los desayunos en las habitaciones a los clientes que lo piden. En estos cuatro años que llevo en este trabajo me he encontrado de todo. Yo soy bisexual y muchas veces aprovecho las ocasiones en que me encuentro que son variadas y que os iré contando una detras de otra.
Llegarón al hotel dos mujeres de unos treinta años, americanas, yo enseguida me di cuenta de que eran lesbis, pidieron cama de matrimonio, se veian muy cariñosas y eran muy bonitas.
Pensé que seria muy agradable jugar con ellas y hacer un trio. Tuve la suerte que pidieron el desayuno a la habitación y se lo lleve.
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