sexo lesbico

La intrusa (Relato Lésbico)

Todo comenzó con un intercambio estudiantil. Esperábamos recibir a una estudiante de 12 años a cambio de nuestro hijo por un tiempo de 8 meses, pero algo sucedió en el trámite y terminó llegando una jovencita desde Europa más grande, de 19 años. Cuando me enteré de esto, me preocupé un poco. Pero me dije a mi misma: tranquila, seguro sigue siendo una niña. El día llegó, mi esposo iba a ir por ella al aeropuerto, pero decidí acompañarlo. Al verla no pude evitar preocuparme aún más, ¡de niña ya no tenía nada! Era una mujer. Una mujer joven, delgada y atractiva. Me recordaba a mí cuando yo tenía su edad. Mi esposo y yo sonreímos al darle la bienvenida. Su nombre era Daniela.

Mientras íbamos en el auto, no dejaba de pensar si le había gustado a mi esposo. Me sentía tan… celosa.

Lo peor de todo es que la chica era realmente bonita: ojos azules, nariz respingada, cabello negro, piel blanca…no podría culpar a mi esposo por percibir su belleza.

De pronto recordé que había leído en una revista que tenía el dentista en la sala de espera que las mujeres europeas eran más despiertas sexualmente y que iniciaban su vida sexual a muy temprana edad.

“”Creo que me voy a desmayar””, pensé dentro de mí.

Muy a mi pesar, le dimos la bienvenida a nuestro hogar. Le mostramos su habitación y ella parecía sentirse cómoda estando con nosotros.

Durante las primeras semanas ella se enfocó en sus estudios y nosotros en apoyarla en lo que fuera necesario.

Los fines de semana ella llegaba tarde, pero era algo normal en las chicas de esa edad.

Fuera de eso, todo transcurría de manera normal. Pero las cosas empezaron a cambiar.

Un día pase por su cuarto y tenía la puerta entreabierta. Creía que no estaba.

Al ver por la abertura, pude ver que se estaba peinando, pero no llevaba sostén.

Pude ver su espalda y parte de su seno izquierdo. Me fui de ahí antes de que se diera cuenta de mi presencia.

“”Qué raro”” pensé. Debería de ser más cuidadosa.

Mi esposo y yo procurábamos no hacer ruido cuando nos entregábamos el uno al otro, para que no nos escuchará pero esa noche pensé en lo que había visto y me facilitó estar húmeda mientras mi esposo me hacía suya. Su miembro resbalaba tan rico dentro de mí.

En una ocasión en la noche pase por su cuarto y escuche lo que parecía ser como gemidos.

Me acerque a la puerta con cuidado y sí, al parecer ella estaba gimiendo.

Me quedé ahí parada en la puerta escuchándola. Me pareció algo muy erótico y sentí como me humedecí al imaginármela desnuda y acariciándose.

Al regresar a mi cuarto, me sentía tan excitada que le pedí a mi esposo que me hiciera el amor. Mientras me tomaba por el culo y me penetraba no dejaba de pensar en Daniela ni en la forma en como gemía y esta vez fui yo la que estaba gimiendo delicioso.

Al día siguiente pensaba mucho en ella y en lo que pasó en las recámaras.

“”Me pregunto si se toca seguido o de vez en cuando”” pensé.

Espero que no me haya escuchado, porque nuestra casa no es muy grande.

Los días pasaban. Nunca le había sido infiel a mi esposo, mucho menos con una mujer.

Pero por alguna razón, fantaseaba mucho con ella, lo cual me llevaba a tener orgasmos muy ricos a solas. Pero al final sabía que solo era una fantasía, que nada pasaría entre ella y yo. A menos que yo hiciera algo.

Un día vi que se metió al baño y abrió la llave del agua. Estaba por ducharse.

No sé qué me pasó pero me armé de valor, me desnude y entré a la regadera con ella.

Ella al verme se tapó los senos con sus brazos pero su vello púbico estaba al descubierto. Daniela me observaba asombrada.

—–“Daniela, eh… solo quería decirte que eres muy bonita y yo… este… no, no me hagas caso. Creo que mejor me voy. Discúlpame.
—–“Espera. Me dijo tocándome el hombro. Bajo los brazos, quedando sus pechos al descubierto. Sabes? El otro día te escuche mientras disfrutabas con tu esposo. Me comentó mientras se acercaba a mí.
—–“Que pena, debimos ser más cuidadosos. En esta casa todo se oye. Le dije sonrojada.
—–“Solo quería decirte que me agradó lo que escuché. Me dijo sonriendo pícaramente. Te gusta mi cuerpo?. Me preguntó al tiempo que se acariciaba el pezón derecho.
—–“Eh… si, eres muy guapa. Le respondí.
—–“Y si nos dejamos de juegos? – Me preguntó al tiempo que se hincaba ante mí.

Me tomo por los tobillos y se acercó a mi entrepierna. De pronto comencé a sentir sus besos en mi zona íntima. Mi piel se erizó al sentir sus labios.

—–“No Daniela, no. Quería que se detuviera, pensaba que eso no debería de estar pasando, pero yo lo propicié, y es que en el fondo si quería que me hiciera suya.

Daniela comenzó a combinar sus besos con su lengua y fue ahí cuando ya no pude resistirme más. Comencé a gemir y a gemir… muy fuerte y muy rico.

Coloqué mi mano en su cabeza para indicarle que continuara. Que me estaba gustando su lengua ahí, en ese punto tan especial.

Se puso de pie y comenzamos a besarnos apasionadamente mientras nos acariciábamos las nalgas y los senos.

Después de aquel día comenzamos a tener encuentros sexuales casi a diario. En la ducha y en las camas.

Todo parecía ir bien para mí. Durante al día disfrutaba del sexo con una linda chica y durante la noche con mi esposo.

Pero aun así, no podía quitarme de la mente que mi esposo podría estarme engañando con ella.

Un día me arme de valor y lo confronté.

—–“Te gusta Daniela verdad?.
—–“Eh, este… no.
—–“No mientas, ella es muy bonita y lo sabes.
—–“Bueno, sí, es muy atractiva. Me dijo.
—–“Y serías capaz de engañarme con ella?.
—–“Eh, no. Me dijo mientras miraba hacia otro lado. Ahí fue cuando me di cuenta que algo había pasado entre ellos.
—–“No mientas. Le dije molesta.
Tienes razón. te he fallado, me siento muy mal. Me dijo con voz entrecortada.
—–“Qué fue lo que pasó?.
—–“Un día tú estabas durmiendo. Yo estaba en el baño afeitándome cuando de pronto entró y se quitó la bata quedando completamente desnuda. Después se hincó y comenzó a acariciarme con sus manos y su boca.

Quería que se detuviera pero me sedujo con sus caricias. Poco después se dio la vuelta y se inclinó hacia adelante. Me acerque a ella por detrás y…

—–“Si, entiendo, ya no sigas. Fue la única vez que lo hicieron?.
—–“No, después pasamos a la ducha y lo hicimos varias veces más.

Estaba muy molesta y a punto de decirle hasta de lo que se iba a morir cuando recordé que yo había hecho exactamente lo mismo con ella. No me quedó otra opción que confesarle todo.

—–“Yo también te he fallado… con ella.
—–“Con Daniela? Pero… ella es mujer. Me replicó
—–“Si, lo sé. Lo peor es que yo propicié todo al meterme con ella desnuda en la ducha.

Decidimos pedirle amablemente que se fuera de nuestra casa y así lo hizo a la mañana siguiente.

Tratamos de continuar con nuestras vidas como si nada hubiera pasado pero… ya fue muy difícil.

No supimos como procesar la experiencia y a los seis meses nos separamos.

ENVIANOS TU RELATO LESBICO Y LO PUBLICAREMOS


Enviar relato

Puntúa este video
Publicado por admin en Relatos lésbicos, 0 comentarios

El calor de la playa y de su cuerpo (Relato Lésbico)

Hacía calor, la playa no estaba lejos de ahí. Lo más natural para nosotras era andar en bikini todo el día. Por alguna razón, en esa ocasión solo estábamos descansando recostadas en un sofá. Entre plática y risas, Erika se acercó a mí y colocó su mano suavemente en mi muslo. Me miró fijamente y me preguntó:
—–“Alguna vez has estado con otra mujer?.
—–“Estado?. Pregunté como si no supiera de lo que me hablaba.
—–“Si tonta, me dijo sonriendo, Tú sabes, besitos… caricias.
—–“No, Le respondí sonriendo, imaginando a donde quería llegar. No estarás pensando en tener sexo conmigo?. Pregunte, un tanto curiosa.
Seguir leyendo →

Puntúa este video
Publicado por admin en Relatos lésbicos, 0 comentarios

La señora Lydia y su nueva empleada (Relato Lésbico)

La señora Lydia tiene un pequeño negocio de venta de lencería y ropa interior femenina lo que le permite a veces atisbar a jóvenes clientas en el probador. A su negocio concurren mujeres de todas las edades pero Lydia tiene una predilección especial por las jóvenes, ver esas carnes tersas y firmes la enloquecen y tiene que controlarse para que su excitación no sea tan evidente.
Ese día, en el horario de cierre al mediodía estaba esperando por la llegada de una candidata al puesto de ayudante que había publicado hacia unos días. Cuando sonó el timbre y la señora Lydia abrió la puerta, quedo deslumbrada por la belleza de la chica que se presentó diciendo:
—–“Hola yo soy Luciana, vengo por el aviso.
—–“Pasa Luciana, yo soy Lydia, la dueña”.
Seguir leyendo →

Puntúa este video
Publicado por admin en Relatos lésbicos, 0 comentarios

Marielena y Doña Elvira (Parte 6 de 6) (Relato Lésbico)

Doña Elvira se habia dado cuenta que su preciosa vecina la tiene completamente obsesionada. Después de la última vez, que junto con el viejo verde de Don Alberto disfrutaron de los encantos de la joven llevandola a la cama y haciendole de todo, no podia dejar de pensar en esa belleza, que ademas tiene un morbo y sensualidad capaz de calentar a cualquiera, hombre o mujer. Recordaba con lujuria como Don Alberto penetraba por el culo a la nena mientras a su vez ella le estrujaba las tetas y veia en primera fila como la chica gemia, al principio de dolor y luego de placer mientras el viejo verde le taladraba el culo, ella misma habia tenido un orgasmo lamiéndole la espalda a la chica escuchando sus dulces gemidos.

Luego que Don Alberto acabara en el interior de la chica, ella le había vuelto a chupar la concha hasta que la muchacha estallo en un grito de placer.

Estos recuerdos calentaban a Doña Elvira y se devanaba los sesos pensando en nuevas maneras de disfrutar de esa deseable joven.

A dos cuadras de la casa de Elvira habia un antro nocturno, una especie de cabaret venido a menos, regenteado por una mujer, Doña Lita que ultimamente se habia quedado sin chicas para los clientes. Elvira pensó con lujuria en llevar a su vecinita para ver que pasaba con la joven, imaginarla cogiendo con toda clase de personas, por lo general viejos verdes pero también había mujeres buscando chicas jovenes, enloquecía la mente pervertida de la mujer, sabiendo del morbo y sensualidad de la chica, estaba casi segura que la chica accedería a ir a ese lugar.

Esa tarde quiso la suerte que la chica reapareció en su jardín, lindero al de Doña Elvira, tomando el sol como siempre lo hacía con los pechos desnudos. Elvira la vio y fue a su encuentro. Le dijo:

—–“Como estas preciosa, no querés tomar algo?. La chica respondio, en voz baja y con picardia.
—–“Ay, Doña Elvira, es que cada vez que me invita a tomar algo terminamos en su cama. Doña Elvira sintio ganas de abalanzarse sobre ese monumento y chuparle la concha allí mismo, se contuvo y le dijo:
—–“Esta vez te invito a tomar algo en un bolichito acá cerca, para hacer algo diferente, te gusta?.
—–“Si, me encanta! dijo entusiasmada ella, voy adentro y me cambio.
—–“Ponete ese lindo uniforme de colegio que tenes, vas a ver como todos te miran” dijo la calenturianta Elvira, que se relamia los labios pensando en lo deliciosa que era en uniforme colegial ese pedazo de mujer.
—–“Ay, Doña Elvira, pero me van a querer violar, dijo picaramente la chica.
—–“Si “”penso Doña Elvira”” Y yo quiero ver como te cogen” siguió pensando la mujer, que se relamía los labios. Al rato reapareció Marielena ataviada de colegiala y nuevamente Elvira tuvo que contenerse, tenia ganas de besarla en la boca y tocarle los pechos, pero nuevamente se contuvo y dijo:
—–“Vamos chiquita, estas preciosa.

Al llegar al lugar, todavía era de día y no había casi gente, solo una mujer muy vieja, mas que doña Elvira, estaba tras un mostrador.

Cuando llegaron, la vieja mujer no pudo apartar los ojos de la joven con uniforme colegial y se acercó diciéndoles:

—–“Acá no pueden entrar menores, dijo comiéndose con la mirada las espectaculares piernas de Marielena.
—–“La chica es mayor y puede tomar alcohol, vamos a tomar dos cervezas.

Mientras se iban a una mesa, Doña Lita, la propietaria no podía dejar de mirar el culo y las piernas de esa pendeja y pensaba que estaría haciendo esa hembra junto a una vieja como la que la acompañaba…

Cuando Doña Lita les llevó las bebidas a la mesa, Doña Elvira dijo:

—–“Que poca gente, creí que iba a estar mas concurrido. Doña Lita dijo:
—–“Todavía es temprano, pero viene poca gente, nos quedamos sin chicas para entretener clientes, lo dijo mirando fijamente a la muchacha ataviada en uniforme, bajo su blusa se le adivinaban los pechos y las piernas casi desnudas por lo corto de la pollera, eran infartantes. Doña Elvira dijo:
—–“No vienen chicas?, justo yo le decía a mi sobrina si le gustaría trabajar en un lugar así, ella esta buscando trabajo.

Doña Lita abrio la boca asombrada, con una preciosidad como esa se iba a llenar de clientes, incluso mujeres vendrían al saber que una belleza como esa estaba disponible en su “cabaret”.

—–“Pero la chica quiere trabajar acá?, este es un lugar especial, los clientes a veces quieren intimar con las chicas, dijo Doña Lita.
—–“Si, me gustaría” dijo la chica mirando a la cara de Doña Lita. La cara de esta mujer era desagradable, surcada por arrugas y con una nariz desproporcionada mas bien parecía una bruja, pero sus ojitos brillaban al ver la delicia de nena que tenia al lado y que le estaba diciendo que quería trabajar allí.
—–“Bueno, pero tendría que verte mas de cerca, dijo la vieja.
—–“Como mas de cerca? dijo con picardia Marielena, que empezaba a darse cuenta de lo caliente que estaba esa vieja. Si estamos bien cerca, agrego risueña la chica.
—–“Tengo que verte… desnuda para ver si servís para esto. Y no pudo reprimir pasarse la lengua por los labios.
—–“Bueno dijo la chica. Marielena sabía lo que vendría, esa mujer no se iba a contentar con verla y se empezó a excitar, como siempre le ocurría cuando presentía una situación caliente como esa.
—–“Vení, vamos adentro así te puedo ver bien, dijo Doña Lita tomando de un brazo a la muchacha.
—–“Ya vengo, tía, dijo Marielena a Doña Elvira que se moría de ganas de ver como Doña Lita iba a gozar de su chica.

Siempre llevando de un brazo a Marielena, la dueña del local le dijo a alguien tras el mostrador que se ocupara de atender que ella tenia que hacer “algo” en el fondo.

Guió a Marielena por un pasillo y luego por un sector donde había puertas que llevaban a habitaciones, la hizo entrar en una de estas habitaciones.

Al entrar Marielena se dio cuenta que esas habitaciones eran donde las “chicas” tenían relaciones con los clientes. Había una cama como todo mobiliario y una puerta que comunicaba con un pequeño baño.

Doña Lita, que casi no se podía contener, tomó de la cintura a Marielena y la acerco a la cama. Se puso frente a ella y le dijo:

—–“Con ese uniforme de colegio enloqueces a cualquiera, nenita, su voz sonaba enronquecida, cargada de deseo. Marielena hizo amague de desabotonarse la blusa pero Doña Lita le dijo:
—–“No chiquita, yo quiero desnudarte y le puso las dos manos sobre los pechos, por encima de la blusa y movió despacio sus dedos apreciando la consistencia de esos jóvenes melones. Acercó su cara, y esto no le gusto mucho a Marielena pero lo aceptó porque sabía que vendrían cosas mejores y le busco la boca a la chica.

Mientras le metía la lengua en la boca, las manos de la vieja empezaron a moverse inquietas por las tetas de Marielena, luego de chuponearla un buen rato desplazo la lengua hacia el cuello de Marielena y la chica, como siempre pasaba, sintió gran placer y comenzó a suspirar. Doña Lita dijo:

—–“Te gusta nenita?, te voy a chupar por todos lados”.

Las manos de Doña Lita desataron la corbatita colegial de la chica y con lentitud la mujer empezó a desabotonar la blusa, haciendo pausas que enloquecían a Marielena y acariciaba las tetas por encima de la blusa estimulando con pellizcos los pezones de Mariuelena que ya se encontraban duros. Termino de sacarle la blusa y la caliente mujer se zambullo a chuparle las tetas mientras la rodeaba con sus manos la cintura y buscaba acariciarla las nalgas por encima de su corta pollera.

Por un rato lo único que se escuchaba eran los chupetones de Doña Lita y los suspiros de placer de Marielena. La chica hacia rato que sentía muy mojada su tanga y estaba deseando que esa mujer le chupara de una vez la concha.

Por su parte, Doña Lita quería disfrutar lentamente de esa belleza que nunca había tenido una igual, se fue situando por la espalda de la chica mientras le sobaba los senos sin pausas se frotaba contra las nalgas duras y redondas de Marielena. Se daba perfecta cuenta que la chica disfrutaba de los toqueteos y lamidas que le daba y quería demorarlas lo mas posible.

Se puso frente a la chica y comenzó a sacarle la pollera, con deliberada lentitud hasta quitársela del todo. Quedo parada frente a la chica admirando la perfección de sus piernas y la excitante tanguita blanca que tapaba su concha.

Puso sus manos en los muslos de la chica y enmpezó a sobárselos sin pausas mientras le decía:

—–“Que piernas tenés pendeja, que buena que estas. Se inclinó sobre la muchacha y le paso la lengua por los muslos lo que enloquecía a Marielena que empezó a gemir y decir:
—–“Por favor, por favor” lo que interpretó la caliente vieja como un pedido de que le chupara la concha sin mas demora.
—–“Vení pendejita, dijo la vieja y la acostó en la cama boca arriba. Sin mas demora le abrió las piernas y probó con su lengua sobre la empapada tanga de Marielena. La chica se retorcía de placer, las manos de Doña Lita la liberaron de su prenda íntima, se la saco a los tirones y volvió a sumergirse en la concha de Marielena. La chica sentía que ya se venía cuando las manos de la vieja la tomaron por la cintura y la obligaron a ponerse boca abajo. Esto sorprendió a la chica, pero vio pronto las intenciones de la afiebrada mujer, le puso una almohada bajo su vientre y sus nalgas quedaron bien expuestas. Doña Lita comenzó ahora a pasar la lengua por las nalgas de Marielena, entre las nalgas llegando a su culo y bajaba hacia la concha a fuerza de chupetones y volvía a subir metiendo la lengua profundamente en su hoyo, como si quisiera penetrárselo y nuevamente bajaba hacia la concha y buscaba con deseperación el clítoris hinchado de Marielena. Varios minutos después de este salvaje chupeteo, Marielena no pudo contenerse y emitiendo un grito de placer tuvo un orgasmo brutal, convulsionandose de placer. Doña Lita se empezó a frotar contra el culo y las piernas de la chica hasta que su calentura tambien explotó en un imponente orgasmo.

Después de unos momentos, Doña Lita le dijo a Marielena:
—–“Nena, si venís acá todos te van a querer coger, estas buenisima” y agregó “Yo también te voy a querer coger.
—–“Si dijo Marielena. Ya lo se, entonces cuando empiezo?.

ENVIANOS TU RELATO LESBICO Y LO PUBLICAREMOS


Enviar relato

Puntúa este video
Publicado por admin en Relatos lésbicos, 0 comentarios

Marielena y Doña Elvira (Parte 5 de 6) (Relato Lésbico)

Doña Elvira estaba sentada en su jardín, lo que le permite atisbar a su vecina, a la cual ya han pasado varios días sin ver mientras piensa lo afortunada que es de tener una vecina tan despampanante y sexy como esa. Más afortunada aun porque la chica ha aceptado compartir la cama de Doña Elvira y disfruta de sus caricias y chupeteos. Elvira no es ingenua y sabe que esa preciosidad debe tener más amantes, sean ellos o ellas, ya vio cuando Don Alberto se la cogió, que a Marielena también le gusta tener sexo con hombres. Doña Elvira solo piensa que la chica, tenga o no tenga otros amantes, siempre acepta las invitaciones de Doña Elvira para disfrutar juntas y para ella eso es suficiente.
Seguir leyendo →

Puntúa este video
Publicado por admin en Relatos lésbicos, 0 comentarios

Marielena y Doña Elvira (Parte 4 de 6) (Relato Lésbico)

Pasaban los días y como siempre Doña Elvira hervía de deseo por su vecina, no verla la desesperaba. Hasta que finalmente una tarde la vio en el jardín, tomando sol y se apuró a llegar hasta el muro que separaba ambas casas.
—–“Hola nena como estas? pregunto Doña Elvira a lo que su vecina contesto:
—–“Bien y usted como está Doña Elvira?.
—–“Deseando verte” contesto sin contenerse la excitada mujer, sabiendo que la tía de la chica generalmente no estaba a esa hora.
—–“Estaba deseando verme? quiere que vaya un ratito a su casa” pregunto la muchacha con voz suave y provocadora.
—–“Si, nena, la última vez me dejaste con muchas ganas” dijo Doña Elvira que estaba caliente solo con ver esa impresionante nena. La chica estaba tomando sol sin corpiño y solo verle las tetas jóvenes y duras enloquecía a la mujer que babeaba sin control.
Seguir leyendo →

Puntúa este video
Publicado por admin en Relatos lésbicos, 0 comentarios

Marielena y Doña Elvira (Parte 3 de 6) (Relato Lésbico)

Doña Elvira no podía dejar de pensar en su vecinita y los largos momentos que pasaba sin verla la deprimían. Una tarde estaba hablando en el frente de su casa con un vecino, Don Alberto, un señor como de 70 años que tenía fama de viejo verde y en eso la chica que desvelaba a Doña Elvira salió de su casa vestida como para ir a la playa y al pasar al lado de su vecina le dice:
—–“Hola Doña Elvira. La calenturienta vieja, excitada solo de ver esa belleza le dijo:
—–“Hola nena, ya veo que te vas a la playa, si querés cuando vuelvas te invito a tomar una cerveza.
—–“Bueno, me voy a pegar un chapuzón y vengo, sus cervezas son muy ricas, dijo la nena con picardía. A doña Elvira casi le da un infarto pero se recompuso y le dijo:
Seguir leyendo →

Puntúa este video
Publicado por admin en Relatos lésbicos, 0 comentarios

Marielena y Doña Elvira (Parte 2 de 6) (Relato Lésbico)

Habian pasado dos días desde el encuentro amoroso de Doña Elvira con su escultural vecina. Dos días que la joven no se mostraba en el jardín tomando sol ni daba otra señal de vida. La casa de su vecina parecía estar sin ocupantes y Doña Elvira llego a pensar que ya no vería más a ese bombón que había tenido la suerte de llevarse a la cama. Al tercer día, estando Doña Elvira sentada al frente de su casa mientras empezaba a anochecer, un taxi estaciono frente a la casa de su vecina y descendió del mismo la chica que tanto obsesionaba a la madura señora…
La chica estaba vestida de forma espectacular, con un corto vestidito negro y zapatos de taco alto y se dirigió a la puerta de su casa con un andar un poco tambaleante. Doña Elvira fue hasta la puerta y le dijo:
Seguir leyendo →

Puntúa este video
Publicado por admin en Relatos lésbicos, 0 comentarios