La italianita

La italianita (Relato Lésbico)

Eran las tres de la mañana cuando cerramos el bar y salimos, cada uno disparado hacia su casa. Uno de los mozos se ofreció a llevarme en su motocicleta, pero preferí caminar un poquito hasta la parada de taxis y esperar a que llegara don Pablo, un viejito simpático que terminaba su servicio a esa hora y me acercaba a mi casa. Finalmente llegué y me acosté a dormir, exhausta, y desperté cerca de las nueve y media. Me di una larga ducha y comí una ensalada de frutas con miel. Me tocaban tres días acumulados de descanso, que pensaba dedicar a ordenar mi casa, es decir el pequeño cuarto que alquilaba en un extremo de la ciudad, ordenar mi ropa, leer o escribir en mi vieja máquina Olivetti y después dar un paseo, tal vez ir al cine si me sentía demasiado aburrida.

Mi vida en esos días transcurría en esa cómoda rutina, era una existencia gris. monótona, casi anestesiante. Me habían obligado a renunciar a mi trabajo como profesora de filosofía en el colegio de mi pueblo cuando alguien puso en manos de la directora una cartita de amor que me había escrito una alumna, con la que nunca tuve nada. Eso trajo como consecuencia que mi pareja, que vivía en un pueblo vecino, me dejara sin aceptar ninguna de mis explicaciones, que mis padres me echaran de la casa y, finalmente, sola, sin trabajo y con una valijita en la que cabían mis pocas pertenencias, para hacer realidad aquello de “pueblo chico, infierno grande”, me vi en la parada de autobuses, señalada por todos como una leprosa.
Seguir leyendo →

Puntúa este video
Publicado por admin en Relatos lésbicos, 0 comentarios