Un verano con mi tía (Relato Lésbico)

Aquel año acababa de salir del colegio justo antes de entrar a la preparatoria. Por tal motivo mi tía me había invitado a su casa de verano para pasar las vacaciones. Me dijo que podría invitar a mi novio y amigos, pero como acababa de salir de la escuela, a mis amigos no les quedaba nada cerca la casa de mi tía, y hacía poco que había terminado con mi novio. Solo me acompañaron mi mamá, mi papá, otros tíos y algunos primos. El día llegó y antes de que me diera cuenta ya estaba en camino a casa de mi tía. Estaba muy alegre pues desde hace mucho tiempo que no visitábamos su casa. Cuando llegamos nos alojamos donde hubiese lugar, pues su casa solo contaba con tres habitaciones. En fin, ese día fue viernes y la familia se quedó hasta el domingo por la tarde, todo salió de maravilla, fiesta y todo eso, pero las vacaciones terminaban y tenían que regresar al trabajo.

Pero yo no tenía escuela hasta el mes entrante y me aburriría mucho entre tanto, así que después de mucho insistir le convencí a mamá de quedarme un tiempo más.

Mi tía también debía regresar al trabajo, pero al ser administradora de empresas turísticas, tenía trabajo por esos rumbos y se quedaría en su casa de verano un tiempo más, lo que terminó de convencer a papá que no estaba alegre con la idea. Mi tía es una mujer que ya pasa de los cuarenta, se juntó en una ocasión pero no duró mucho, nunca tuvo hijos, y en casa no se habla al respecto. Hasta ese día no sabía por qué, desde que tengo memoria siempre ha vivido sola, y con su trabajo se mantiene sola, bastante bien por cierto. Siempre tuve curiosidad por saber más de ella, es una mujer encantadora y bastante guapa, recién acababa de operarse el busto y siempre ha tenido una cintura envidiable, pues se cuida mucho. Con dinero, un cuerpo envidiable, guapa y trabajo, no entraba en razón de porque aun seguía sola, no dudaba que tuviese pretendientes.

Mi familia se marchó el domingo por la tarde, apenas me quede sola con mi tía y no tarde en comenzar a hacerle platica para que resolviera mis dudas, pero ella siempre ha sido recatada, tiene un carácter muy fuerte, y su presencia siempre se impone sobre la de los demás, por lo que es muy difícil hacer que hable de cosas que no quiere. De cualquier forma nos divertimos mucho esa primera noche a solas, riendo como viejas amigas en una “fiesta de pijamas”, o al menos así lo veía yo.

Al día siguiente, me despertaba tarde muy a mi costumbre. Mi tía me esperaba en la sala para desayunar, eso hicimos y al terminar me dejó sola para irse a bañar, pues me contaba que debía ir a su trabajo ese día. Mientras tanto yo me regresé a mi cuarto para ponerme mi traje de baño, estaba muy interesada en meterme a la piscina; bajé al comedor, pasé por la sala y salí al jardín empastado rodeado con vegetación, para dirigirme a la piscina. Pero al llegar a ésta, me encuentro con la desagradable sorpresa de que estaba bastante sucia por los días anteriores, así que cambié de idea y entre de nuevo a la casa para quitarme el traje.

La casa de mi tía es muy grande, hay dos formas de llegar a mi dormitorio, una es por la entrada principal en donde hay unas escaleras, y la otra forma es por el patio junto al garaje. Me decidí por este último camino, pero por aquel pasillo se tiene que pasar junto al baño, donde se bañaba mi tía. Subiendo por las escaleras a punto de llegar me percato que la puerta del baño está entre-abierta, en un principio no le tome importancia, pero al pasar a un lado y escuchar el característico sonido de la regadera la curiosidad me ganó, fue solo eso, curiosidad, pero me asome un poco; había mucha luz, el pasillo era oscuro pero en el baño entra mucha luz por los tragaluces que hay en la parte alta de la pared, estaba saliendo mucho vapor, todo se veía borroso, apenas podía ver el gran espejo sobre el lavamanos, pero no me atreví a abrir más la puerta, a decir verdad ni siquiera lo pensé.

Me fui a mi cuarto, me puse otra ropa y baje a ver la gran pantalla de la sala. Más tarde bajó mi tía ya vestida para su trabajo, encargándome que por la tarde llegaría un señor a cambiar el agua de la piscina. Se veía estupenda en su traje entallado, llevaba un vestido pequeño y unos zapatos muy altos, lo que marcaba sus torneadas piernas. Apenas se despidió, me sucedió algo extraño, al darse la vuelta y ver su trasero bien parado debajo del vestido, no pude evitar notar que se le marcaba un poco el tanga que llevaba, como mujer, notamos ese tipo de cosas. Pero después recordé cuando estaba a punto de espiarla en la bañera, no sabía lo que me pasaba, pero no pude resistirme a imaginarme como se vería desnuda, hasta esos días nunca había visto a mujeres que se operaran los senos, tenía duda ver como lucirían, no era mucho de películas o revistas de mujeres desnudas, por lo que no sabía mucho de eso, y hasta ese entonces solo había visto mis propios senos.

No sabía bien que me sucedía, pero pensaba que era algo normal, y solo tenía curiosidad por la operación de mi tía. Pero no dejaba de pensar que habría pasado si me hubiese atrevido a abrir más la puerta del baño, pensé incluso que pude haber entrado con naturalidad, pues ambas somos del mismo sexo, y de paso ver cómo le lucia ese escultural cuerpo sin nada encima. Desde ese momento esa idea se me quedó pegada y no me la pude quitar.

Más tarde llegaba aquel señor para llenar la piscina, lo recibí y comenzó a meter la maquinaria para el trabajo, como tenía uniforme de empresa privada pues me dio confianza y le deje solo para que hiciera su trabajo. Cuando termino se despidió y se marchó. De inmediato salí para examinar, pero me desilusione al ver la piscina completamente vacía, tan solo la había vaciado y limpiado. Tristemente regrese a la sala a continuar viendo TV y navegar en internet.

Poco más tarde regresaba mi tía, disculpándose por haberme dejado sola tanto tiempo, pero me prometía que ya estaría conmigo. Le pregunte sobre la piscina pues yo aun quería meterme en el resto de mis vacaciones, me contestó que la llenarían otro día pues aun le deberían dar mantenimiento en un par de días. Ya comenzaba a arrepentirme de haberme quedado, ya me estaba aburriendo y ahí no había mucho que hacer, pero entonces me pasó algo que me cambiaría para siempre.

Apenas platicábamos de la piscina se fue a su recamara, ahí me despidió para que la dejara cambiarse la ropa, yo regrese a la sala. No dejaba de pensar, por qué no me habría permitido verla mientras se cambiaba, pensaba que seguramente no se sentía cómoda con ello, me dio remordimiento el pensar que casi la espiaba mientras se bañaba, en ese momento me sentí alegre de no haberlo hecho. Más tarde bajaba mi tía con ropa deportiva, se veía espectacular, no pude dejar de notar que con esa entallada ropa se le marcaban los pezones, ya lo había notado, pues apenas un par de días la había visto en traje de baño, y con el agua también se le marcaban, pero había sido diferente, entre juegos con mis primos y familia no le había prestado intención, ahora sin más en que pensar era lo único que tenía en mente. En la sala platicamos un poco, los temas de conversación con ella nunca se agotaban, más tarde pedía de comer, comimos, platicamos más y así terminaba el día. Llegando la noche, por fin cortamos la plática y subimos a nuestras recamaras, estaba tan cansada, y aburrida que el sueño me llegó rápidamente.

Más tarde algo me despertó, era el sofocante calor, me quite las pocas cobijas de encima quedándome en camisón y bragas. Así estaba a punto de llegarme el sueño de nuevo, pero entonces tuve que ir al baño. Como no sabía qué hora era, salí lo más silenciosamente que pude pues pensaba que mi tía seguramente ya estaría dormida y no quería despertarla sabiendo que tendría que pasar frente a su recamara.

Caminé despacio, rumbo al baño, pero al pasar por su puerta, un inquietante ruido me hizo detener, era como de un pequeño motor, en un principio ingenuamente creí que se trataba de un ventilador, y la maldije por ser tan egoísta pero después el sonido cambiaba, era más un zumbido, cómo algo que vibraba. Entonces mi corazón se estremeció casi saliéndose del pecho, no tarde en imaginar que aquel sonido seria un consolador. No podía creer que estuviese espiando por la puerta de la recamara de mi tía, mientras seguramente ella se estaba masturbando. El sonido cambiaba, como apagándose, y mi imaginación no me daba tregua, sabía que se estaba metiendo el consolador en su concavidad más intima. Y de repente un pequeño gemido confirmó todas mis sospechas. Sabía que mi tía se estaba masturbando.

No podía hacer nada, me sentía mal por invadir su privacidad pero era muy excitante y además nadie se daría cuenta, no tenía porqué enterarse. Me auto-convencía mientras continuaba espiando, escuchado cada cambio de sonido imaginarme como se vería la escena de mi tía masturbándose sobre su cama, sus grandes tetas y el consolador entrando y saliendo de su coño. Me olvidé de todo, era tan excitante que yo misma comencé a tocarme, mis manos bajaron hasta mis bragas y comenzaron a tocarme por encima, después subieron por debajo de mi blusón para tocar mis pequeñas tetas que levantaban mis pezones poco a poco, más tarde regresaban a mi coño ardiente para tocarlo por debajo de las bragas, mientras escuchaba los sonidos del otro lado de la puerta, imaginándome a mi tía tumbada desnuda con el consolador dentro de su cuerpo, escuchando como cambiaba su respiración a punto de estallar. Quería hacer lo mismo pero yo no tenía con qué, así que me metí mis dos dedos de en medio lo más profundo que pude, imaginando que era su consolador. Apenas podía contener un gran grito de placer, que inútilmente intentaba retener cubriéndome la boca con una mano, mientras me venía con la otra, sintiendo como me salía un poco de fluido por entre mis dedos. Así escuchando los gemidos sutiles pero excitantes de mi tía mientras disfrutaba de su orgasmo, yo, fuera de su puerta, disfrutaba del mío.

Al terminar la vergüenza me invadía así que me fui corriendo al baño, me enjuague la cara intentando tranquilizarme. Recuerdo que me miraba en el espejo, como viendo a otra mujer, nunca me imagine estar en esa situación, no me creía capaz de eso. Pero había sido el mejor orgasmo que había tenido hasta ese día. No era mucho de masturbarme, no me gustaba mucho, aun era algo nuevo para mí, por aquellos días apenas comenzaba a descubrir mi cuerpo, ya lo había hecho un par de veces pero nunca de esa manera.

Pasó un buen rato antes de tranquilizarme por completo y armarme de valor para salir del baño. Cuando me decidí, salí tan lento y silenciosa como pude, especialmente al pasar por la puerta de mi tía, esperando escuchar el mínimo ruido, pero trás esa puerta no se escuchaba nada. Ya en mi recamara apenas podía creer lo sucedido, lo repasé una y otra vez para sacármelo de la cabeza, pero no pude, y así me quede dormida.

Al otro día desperté mucho más tarde de lo normal, me vestí recordando lo pasado la noche anterior, me daba mucha pena salir y ver a mi tía, quizá me habría escuchado que la estuve espiando. Pero pensando que tendrá que bajar en algún momento, por fin bajé. Buscándola, la encuentro fuera tomando un baño de sol, con su pequeño traje de baño floreado de una pieza. Entonces no pude evitar imaginármela desnuda en su cuarto, metiéndose el consolador dentro de su cuerpo.
Respire hondo intentando sacudirme los malos pensamientos y salí a acompañarla.

Apenas me vio, no tardó en invitarme a acompañarla, le agradecí pero la verdad me dio mucha pena quitarme la ropa y me excusé diciendo que ya no tenía trajes limpios, pero ella se enfado diciendo que me llevaría a comprar un par más de inmediato. Me puse un poco nerviosa de estarle mintiendo, y porque además ya no tendría excusa para más tarde, pero por otro lado la idea de ir de compras juntas era fascinante.

Mi tía se cambio de ropa por una blusa delgada y unos pantalones cortos, yo me arregle y nos fuimos de compras. El centro comercial estaba un poco retirado por lo que prácticamente estuvimos todo día fuera, pero eso no me importo pues la pasamos estupendo. Nos probamos y compramos muchas cosas, pero lo mejor fueron los tajes de baño, le modele algunos y ella otros más, pero noté que había comprado uno que nunca me mostró, pero mientras pagábamos pude ver que era uno blanco muy transparente, me asombró por haberlo ocultado con tanto disimulo, me extrañó al saber que no se sintió cómoda para modelármelo, pero también me excitó al ver que con él se vería toda su anatomía.

Llegamos exhaustas directo a nuestras recamaras a dormir. Para ese punto ya había olvidado casi todo, pero esa noche tampoco pude dejar de pensar en lo sucedido la noche pasada, y aunque ganas no me faltaban, ya no me anime a salir sino hasta el otro día. Bajando a la sala me encuentro con mi tía viendo la TV, vistiendo una bata delgada blanca. Me acerque a acompañarla pues estaba comiendo una rica botana, me senté junto a ella y solo vimos la película que estaban pasando sin platicar nada. Todo era normal, pero de tanto en tanto, cuando bajaba la mirada al tazón de las frituras, no podía evitar mirar entre su bata su par de grandes tetas que estaban a punto de salir. A ella no parecía importarle que su bata estuviese abierta, me preguntaba porqué, si me asomaba lo suficiente podría verlas, quizá no se habría dado cuenta. Me sentía tentada a agachar la mirada y recorrer su bata solo un poco para verle sus senos. Mientras bajaba la mano al tazón, deliberadamente rozaba sus pechos al subirla de nuevo, la sensación era extraña, me sentía mal por estarlo haciendo, pero era muy excitante y a ella parecía no importarle. Pero en ese momento tocaron el timbre y todo se acabó.

Cuando mi tía se puso de pie para atender la puerta, no pude evitar mirarle el trasero, ahí me di cuenta que debajo de esa pequeña bata solo tenía una pequeña tanga, pues se le marcaban los encajes. En la puerta esperaba el señor que le daría mantenimiento a la piscina, yo me quede en la sala mientras mi tía lo entendía, pero después de un tiempo me dio curiosidad ver qué estaban haciendo. Salí a la puerta del jardín y me acerque a la piscina para mirar, pero antes de acercarme pude ver a mi tía agachada en la piscina frente al tipo de mantenimiento que estaba dentro, eso hizo detenerme, sabía que debajo de la bata solo tendría esa pequeña tanga, y que en esa posición se le vería toda la entre-pierna sin remedio, pero a ella esto parecía tenerla sin cuidado, solo miraba a aquel señor hacer su trabajo, platicando y bromando como si nada.

Estaba asombrada por el descaro de mi tía, pero también extrañada pues no sabía si lo hacía a propósito o simplemente era muy descuidada. Permanecí espiando un momento más, hasta que el tipo terminaba su trabajo. Al hacerlo, salía de la casa, pero mi tía le seguía de cerca y la curiosidad fue más fuerte y me asome por una de las ventanas para verlos despedir. Ahí mi asombro culminó, pues el tipo que para mí era un completo extraño, se acerco a mi tía para besarla con un abrazo que terminaba hasta las nalgas de mi tía, que sujetaba fuertemente con ambas manos. Ahí lo comprendí todo, seguramente ese tipo era el amante de mi tía.

Después de esa escena, me alejé de la ventana y regrese a la sala pretendiendo que nada había pasado. Mi tía entraba y me decía que se iría a cambiar, me sentí tentada a seguirla pues sabía que podría verla desnuda si dejaba su puerta abierta, pero no me tuve la suficiente confianza de hacerlo.

Poco más tarde bajaba mi tía con uno de sus trajes de baño nuevos de dos piezas, y me invitaba nuevamente a acompañarla para tomar baños de sol. Ya sin excusa no pude negarme y me fui a cambiar. Una vez en el jardín, ambas nos recostamos sobre las sillas de descanso y nos comenzamos a poner crema solar. Todo iba bien, pero en ese momento ella se me acercó y me dijo que me pondría crema en la espalda, eso me puso un poco nerviosa pero acepte sin poder pensar en nada que se lo impidiera. Terminando con mi espalda me pidió que le pusiera bronceador en la suya, así que me acerque un poco nerviosa, tome la crema y se la comencé a untar en los hombros, pero en ese instante se desabrocho la parte de arriba del traje y sin más se lo quitaba. Al verla comencé a temblar de los nervios, no podía resistirme a verle sus tetas, pero como estaba recostada boca abajo no podía ver más que su espalda desnuda. Pensaba que en cualquier momento se daría vuelta y me rebelaría sus grandes senos y podría untarles la crema mientras los tocaba. Estos pensamientos me hacían excitar cada vez más, no podía soportarlo, pero cuando termine con su espalda ella solo me agradeció y se quedo en esa posición a descansar, por mi parte hice lo mismo.

Más tarde nos levantamos para entrar a la casa, yo esperaba que ella se pusiera de pie olvidando abrocharse el traje, pero no fue así, cuando la vi ya tenía puesto la parte de arriba. El día pasó sin más inconvenientes, hasta que llagaba una llamada, le informaban a mí tía que debía ir a su trabajo esa misma tarde. Mientras se disculpaba por tenerme que dejar sola otra vez, ya subía a tomarse un baño. En ese momento yo estaba platicando con unos amigos por internet, por lo que no le puse mucha atención hasta que la vi marchar con su traje elegante y sus grandes tacones fuera de casa.

En un momento me percaté de que estaría completamente sola por mucho tiempo, así que me paré del sillón de la sala para dar una vuelta. Caminaba por toda la casa para hacer tiempo, hasta que al pasar por el dormitorio de mi tía, noté que su puerta estaba abierta y no pude resistirme. Entre cuidadosamente, como si mi tía estuviese dentro, mi corazón aumentaba sus latidos, nunca había hecho algo así, recordaba cuando la espiaba al masturbarse en la noche. Entonces una idea me llegaba a la mente, buscar su consolador. Solo quería ver cómo era, nuca había visto uno, solo había escuchado de ellos en las bromas de mis amigos, pero en realidad no sabía cómo eran.

Como sabía que lo tendría escondido en uno de sus cajones, busqué en el que tenía debajo de su lámpara de noche, pero no encontré nada, después busque en sus cajones de su ropa, y ahí me desinhibí por competo. Mirando su ropa interior sexy, la saqué de su cajón, me imaginaba cómo sería verla con esos atuendos, recordaba el traje gris que se había puesto ese mismo día, y el solo pensar que debía llevar una linda lencería como la que estaba en mis manos me ponía a sudar.

No tardé en llegar a sus trajes de baño, tenía un gran cajón dedicado a ellos, husmeando encontré los trajes nuevos, incluyendo el atuendo blanco. Llena de curiosidad lo levante para verlo mejor, al hacerlo comprobé porque no se lo había probado frente a mí, pues era demasiado transparente. Ya estaba bastante excitada, pero al verlo e imaginármela con él puesto, me puse a mil. No sabía que pasaba conmigo, nunca me había calentado tanto con una idea así y menos pesando en otra mujer, ni hablar que esa mujer fuese mi tía. Pero cuando pensé que mis pensamientos no podrían llegar más lejos, lo encontré. Era el consolador de mi tía.

Recuerdo la sensación, el miedo, la vergüenza de estar haciendo algo indebido, prohibido pero sobre todo la excitación de estarlo haciendo. Fue un poco gracioso, era un consolador en forma de pene, había escuchado tanto sobre ellos, que no creí que fuese tan literal, me había imaginado tantas cosas que no me lo imaginaba tan obvio, solo era eso, un pene de plástico. Lo tomé delicadamente, como aun no sabía de qué material sería, tenía miedo de estropearlo y que mi tía lo notara. Era muy duro, no pude evitar pensar como sería probarlo, en el momento me pareció muy incomodo, ya había visto penes, bueno en realidad solo el de mi ex novio, pero ese consolador era muy grande, no podría compararlo, debía medir más de veinte centímetros, mientras que el de mi ex, apenas debía pasar de los diez.

Al tenerlo en mis manos no pude resistirme a olerlo, pensé que tendría un olor peculiar, pero solo era un olor a plástico. Observándolo más atentamente encontré un botón, entonces recordé que podía prenderlo, presione el botón y aquel duro pene artificial comenzaba a vibrar haciendo el ya reconocido ruido de pequeño motor. Ya satisfecha mi curiosidad, me dispuse a regresar todo a su lugar, apague el pene de plástico, doble las prendas que había sacado y guarde nuevamente el consolador, lo tapé con su ropa para que no se notara que lo había sacado, pero en ese momento deje al descubierto el fondo del cajón, en donde alcance a ver algo de colores, y al mover un poco más las ropas de mi tía, pude ver un par de películas porno. Mi corazón aumentaba sus latidos, nunca pensé encontrarme algo así, aunque fuera bastante lógico.

Claro que tampoco había visto una película de esas, había visto un par de videos en internet, pero nunca me habían llamado la atención. Lo que me parecía graciosos eran las portadas, demasiado explicitas para mi gusto, no me excitaron en un principio, pero esas vacaciones de verano estaba cambiando en muchos aspectos de mi vida, en especial de mi vida sexual, estaba experimentando muchas cosas nuevas para mí, y sabiendo que mi tía no llegaría sino hasta tarde, no quise dejar pasar la oportunidad de ver por lo menos una, solo por curiosidad. Había una en especial que me había llamado mucho la intención, era una película de lesbianas, aun era algo extraño para mí en aquellos días, así que la tomé y guarde el resto en su lugar, incluyendo el consolador.

Como la única pantalla en donde podía ver la película era la de la sala, baje ahí para verla, pues mi laptop no tenía reproductor. Me costó mucho poner la pantalla, pues tenía muchas entradas, y complementos que no entendía, pero después de un rato por fin estaba viendo la película porno de mi tía. De entrada era como me lo imaginaba, bastante obvio y predecible. En un momento las chicas se besaban apasionadamente, mientras en mi interior pensaba que hacía mucho que no me besaba así con alguien y me imaginaba cómo sería hacerlo con otra mujer. Eventualmente el beso las llevo a lo consiguiente y comenzaron a desnudarse. Inevitablemente comenzaba a ponerme un poco ansiosa, mientras veía como aquellas mujeres se tocaban y besaban con tanta pasión, no pude evitar comenzar a tocarme yo también. No planeaba masturbarme, pues no creí que me excitara tanto, pero cuando la chica le comenzaba a besar el coño de su compañera, ésta comenzó a hacer ruidos de placer y yo no resistí más, y comencé a tocarme por encima del traje de baño.

Era muy excitante, mucho mejor que ver la clásica escena de hombre y mujer, aquello era más romántico, más intimo. Para ese punto ya estaba muy caliente, no me detuve a pensar y me quite el traje de baño, me tocaba todo el cuerpo mientras imaginaba que aquella mujer del video era la que me estaba haciendo sexo oral a mí. Haciendo ruidos similares a los que hacían aquellas actrices, abría mis piernas y movía mi cintura mientras me masturbaba como jamás lo había hecho. Pero de pronto la escena cambiaba y una de las chicas sacaba un consolador para comenzar a introducírselo a su amiga. Cuando lo vi no tarde en recordar el de mi tía que había dejado en su recamara.

La chica le introducía el consolador dentro de su empapada vagina y aquella mujer parecía estarlo disfrutando mucho. Me preguntaba si estaría actuando o si en verdad se sentiría tan bien. En un principio no me animaba, pero con el paso del tiempo aquella chica llegaba al éxtasis y estallaba en una gran orgasmo, entonces no pude resistirme y corrí de regreso al cuarto de mi tía, tome su consolador y lo bajé a la sala.

Apenas lo tomé, busque el botón de encendido para ponerlo a andar, inmediatamente intenté metérmelo como lo hacían las chicas en el video, pero no pude, estaba muy nerviosa y el pene de plástico era muy duro, grande y estaba seco, por eso me lo lleve a la boca y comencé a chuparlo con desesperación hasta humedecerlo por completo, y entonces probé de nuevo. Me costó un poco, tuve que hacerlo de a poco, cuando entró la parte del glande me dolió un poco, pero la excitación lo compensaba, aun así tuve que hacerlo despacio, quería meterlo hasta el fondo, pero no podía y me obliga a hacerlo de a poco, con toda esa cautela el vibrar del consolador me producía una sensación increíble, sabía que tendría un gran final.

Mientras veía el video con las chicas masturbándose, intentaba hacerlo como ellas, a la misma velocidad y ritmo, estaba a punto de terminar, pero en ese momento me imagine a mi tía entre mis piernas metiéndome el consolador como lo hacían en la película, esa fantasía me llevó al clímax, y mientras metía el consolador tan adentro como podía, mi coño estalló como nunca, grité como nunca, disfrutando del gran orgasmo mientras me corría a chorros.

Terminando de masturbarme regresé todo a su lugar, apagué la pantalla, guardé el disco en su funda, y subí a meterlo al cajón de mi tía junto al consolador, después me fui a bañar para terminar de bajarme la calentura, no podía creer lo que recién había hecho. Más tarde llegaba mi tía, yo estaba descansando en mi recamara intentando olvidar lo sucedido, cuando pasó por la puerta me saludo, pero como estaba cerrada no se atrevió a entrar. No pude escuchar más.

Aquella noche no pude dormir, apenas logré conciliar el sueño un par de horas, la conciencia no me dejaba tranquila. En algún momento comenzaba a amanecer y yo desistí de todos mis intentos y decidí bajar a la sala. Mientras lo hacía, la luz del día comenzaba apenas a entrar en la casa, por lo que aun estaba fría, pero fuera ya se podía ver claramente como los rayos del sol calentaban el césped, por lo que decidí salir. Caminando por los alrededores, no tardé en llegar a la piscina vacía, no sé qué sucedió conmigo, pero por alguna razón me dio curiosidad entrar en ella. Creí que estaría resbalosa, pero con más de un día sin agua, estaba completamente seca, y pude jugar dentro.

Imaginaba que era un bunker de guerra, y no recuerdo qué tantas tonterías más, cuando escuché que mi tía bajaba las escaleras, yo me escondí en la parte más honda para espiarla, quería sorprenderla a manera de mi propio juego.

Cuando la miré pasar por delante de la piscina, debía haber saltado para asustarla, pero no lo hice, al verla con su delgada bata blanca, desfilando frente a mis ojos, sin percatarse de mi presencia, quede paralizada imaginando que seguramente estaría desnuda debajo de esta delgada tela, pues aunque no era transparente no se marcaba ninguna prenda interior, podía verle la línea que dibujaban sus grandes senos, y su parada cola al alejarse hasta una de las sillas del jardín para recostarse bajo el sol. Aun quería continuar con mi juego, pero ya era demasiado tarde, me vería extraña saliendo de la piscina vacía pretendiendo asustarla. Estaba estancada en mi propia broma, solo podía ver y esperar.

Los rayos solares ya comenzaban a pegar duro en la casa de verano de mi tía, creí que me quedaría ahí toda la mañana. Como mi tía estaba con los ojos cerrados, pensé en salir corriendo en un descuido pero en ese momento algo me detuvo, simplemente no pude hacerlo, ver a mi tía completamente desinteresada y ajena a mi presencia me creaba una sensación extraña y apasionante. Aprovechando que nadie podría verme dentro de la piscina vacía, baje mi mano hasta mi entrepierna y comencé a tocarme, y es que la privacidad que ofrecía el momento era muy excitante. De pronto frente a mí, mi tía se comenzaba a abrir la bata, sabía que estaría desnuda, y comencé a tocarme más fuerte, pero debido a la posición baja de mi punto de vista solo podía ver su costado desnudo, sus largas y torneadas piernas, su cintura y discordante con su abdomen plano, sus grandes tetas que se levantaban como grandes montañas en el horizonte.

La ansiedad era insoportable, yo solo me masturbaba para intentar calmar mis piernas que no paraban de temblar. Recorrí la parte baja de mi traje de baño para poderme tocar mejor, y mientras me masajeaba por toda mi vagina, veía como mi tía levantaba sus brazos, estirándose como si acabase de despertar, para después bajarlos hasta sus piernas, tocando de paso todo sus escultural cuerpo, pasando sus palmas por su cuello, tocando sus senos deteniéndose un instante en sus pezones para pellizcarlos un poco, recorriendo lentamente sus cintura, hasta, como ya dije, sus maravillosas piernas.

Toda aquella escena me había puesto de lo más caliente, me masturbaba fuertemente, cuando miraba las manos de mi tía tocándose, deseaba que fueran mis manos las que lo estuviesen haciendo. Eventualmente sus dedos llegaban a su entrepierna, y su reacción no se hizo esperar, dobló su cintura arqueando sus hombros hacia atrás, e incluso pude escuchar un sutil gemido que me llevaba al éxtasis total, estaba a punto de venirme en ese mismo instante, pero antes de hacerlo el teléfono interrumpe.

Fue un tanto gracioso, porque ambas nos exaltamos en nuestros respectivos lugares íntimos. Ella se abrocho de nuevo la bata tan rápido como pudo y se dirigió a atender su teléfono, en tanto yo aproveché el momento para salir de mi escondite y pretender que penas había despertado mientras bajaba las escaleras. En todo ese movimiento, mi tía ya terminaba su llamada, y al verme no tardo en expresar su asombro y quizá su frustración al saber que no podría terminar con lo que estaba haciendo:

—–“Te has levantado temprano hoy, eh?.
—–“Sí, casi no he podido dormir. Quién era?. Le pregunté intentando cambiar de tema.
—–“Era el señor que vendrá a llenar la piscina. No tardará en llegar. Me iré a tomar un baño mientras tanto.

Me respondía cuando ya se encaminaba nuevamente a su dormitorio. Pero yo estaba muy caliente como para dejar las cosas así, por lo que me decidí a continuar espiándola. Espere a que entrara a la bañera y la seguí, era una completa extraña para mí misma, no podía creer lo que estaba haciendo, pero estaba demasiado excitada para controlarme, y antes de razonarlo ya estaba en la puerta del baño, escuchando cada sonido. Intenté abrir un poco la puerta, pero esta vez la había cerrado y no me atreví a forzar la cerradura, en cambio solo pegué fuerte la oreja para intentar deducir lo que estaría haciendo, pero solo escuchaba el característico sonido del agua de la ducha golpeando duramente el suelo al caer, mientras mis dedos regresaban al confortable lugar entre mis labios vaginales mojados por mi excitación.

Poco tiempo después el sonido de la regadera se detenía, escuchaba pequeños ruidos que me indicaban que mi tía estaba a punto de salir, por ello corrí de nuevo a la sala para no levantar sospechas. Apenas encendía la pantalla y mi tía bajaba detrás de mí aun con su bata de baño y su toalla envuelta en el cabello. Trataba de no ponerle atención mientras buscaba un buen programa pero sabiendo que solo aquella pequeña bata le cubría el cuerpo era un poco difícil.

En ese momento mi tía se acerca para platicar sobre la programación del cable al tiempo que se quitaba la toalla para secarse su largo y ondulado cabello. Yo estaba encantada con la escena, me moría de ganas por peinar ese hermoso cabello, recuerdo que no resistí en hacerle un par de halagos al respecto, que ella me devolvía modestamente. Intentaba apartar mi vista de mi tía para ver lo que estaba sucediendo en la TV, pero no podía quitarle la mirada de encima, pensar que estaría desnuda bajo esa bata me ponía muy nerviosa. En tanto, ella, un poco delante de mí, solo veía el programa cómico al que le había dejado, daba vueltas, como ansiosa, esperando y paseando mientras comenzaba poco a poco a abrirse la bata, hacía ademanes como si se la fuese a quitar, yo no lo podía creer, me negaba a aceptar que mi tía estaría a punto de quedar desnuda frente a mí, pero todo parecía que lo haría, se habría la bata por completo, y en lo que me perecía una eternidad comenzaba a deslizar la bata lentamente por sus hombros hasta dejarla caer al suelo. En ese momento pude verla, entristecí un poco al saber que no estaba desnuda, pero mi ansiedad y excitación no disminuyó en lo más mínimo, pues al verla sin la bata pude darme cuenta que vestía aquél traje de baño blanco transparente que nunca me había querido mostrar.

Sabía que seguramente se lo había puesto especialmente ese día para modelárselo a su amante, es decir, al tipo que llenaría la piscina. Pero eso no me importaba, pues de paso yo tendría la oportunidad de mirarla también. No podía esperar a que se diera vuelta para mirarla, pero mi tía solo permanecía de espaldas mirando su pantalla, esmerándose en secar su cabellera. Aun así la vista era encantadora, podía verle su espalda desnuda, y debajo, su trasero con toda claridad tras el traje trasparente. La ansiedad era insoportable, pero mi tía no se daba vuelta hasta que terminó con su cabello y aun así no pude ver mucho, pues se dio vuelta muy rápido y con su bata en mano y se marchaba a su recamara. Me moría de ganas por perseguirla, pero sabía que tenía que bajar.

Unos minutos pasaron y tocan la puerta, seguramente era el amante de mi tía, quien no tardaba en bajar para recibirlo. Cuando la vi correr a la puerta, noté que en las piernas llevaba un lindo pareo verde que combinaba perfecto. Al abrir, el tipo entraba con la gran manguera de la bomba de agua, directo a su trabajo mientras reían de camino a la piscina. Ahí, el señor aventaba la manguera dentro, más tarde salía a encender la bomba para comenzar a llenar la piscina. Tardaron un largo tiempo afuera, sabía que debían estarse besando y tocando, pero como ahora estaban detrás de la bomba, no pude espiarlos. Cuando entraron nuevamente, yo hacía como que veía la TV, pero no les perdía la pista, en un momento pude ver como mi tía se deshacía de su pareo, sabía que aquel traje no dejaría nada a la imaginación, y sin la segunda prenda podía verle todo su escultural cuerpo. Me moría de envidia, no mentiré, pero sabía que aquel tipo solo tenía pocos minutos para su deleite, mientras yo tendría el resto del día.

Trate de tranquilizarme y ser paciente, eventualmente el señor terminaba su trabajo y salían a despedirse, sabía que estarían manoseándose nuevamente pero eso no me importaba. Me apresure a apagar la pantalla para entrar a la piscina, pero en ese momento noté que entraba mi tía con el pareo puesto de nuevo, me pareció extraño, pero lo peor fue que estaba a punto de subir a su dormitorio, de inmediato me apresure a detenerla, preguntándole si no se metería a la piscina conmigo, pero ella me respondió que iría a descansar un poco, que más tarde me acompañaría, en tanto, yo podía entrar sola. Como todo aquello me parecía muy extraño, no le creí y le insistí como niña malcriada hasta que acepto, no sin antes advertirme que sería solo por un momento, pero a mí no me importaba, solo quería verla con ese trasparente traje.

No muy convencida salía mi tía a acompañarme, me sentía mal por estar prácticamente obligándola, pero estaba tan caliente que no me importó mucho, y en cuanto la vi de frete, todo se me olvido. Aquel traje no ocultaba nada, podía ver perfectamente sus grandes senos y sus pezones cafés bajo la tela, intenté mirar debajo, pero su pareo me lo impedía, quería quitárselo yo misma. Apenas frente a la piscina se quitó el pareo y sin darme un buen campo de visión se metió en la parte más honda. A manera de juego intentaba acercarme para verla mejor, pero con el agua hasta el cuello mi visión era muy limitada. Con el paso del tiempo mi tía lo fue tomando con más alegría, platicamos, reímos, y todo regresaba a la normalidad, aunque yo siguiera en mi papel de voyerista, intentando ver el cuerpo de mi tía cada vez que podía, pero ella era muy precavida y no me dejaba ver mucho.

Esa misma tarde el cielo se cerró como pocas veces lo hacía por esos rumbos. Inevitablemente llovería en cualquier momento, y como ya comenzaba a hacer frío decidimos entrar. Claro que yo aproveché la oportunidad y me retrasé para esperar que mi tía saliera antes, ella no quería hacerlo y me apresuraba para que lo hiciera primero, pero yo me quedé detrás siguiéndola de cerca.

Cuando salió, descaradamente le observaba cuanto podía, con su traje de baño completamente mojado, la vista era impresionante. El traje se le pegaba en su trasero, metiéndose entre sus nalgas, y apenas dándose vuelta pude verle su bellísimo coño completamente depilado y rosado, tan solo con un poco de bello en forma de cuadro, muy parecido al que tenían aquellas actrices en la película para adultos que le había visto. En seguida me puse a cien, estaba nerviosa, y pese al frio, comencé a sudar y a temblar de la ansiedad. Después se dio vuelta, mientras buscaba su pareo, yo estaba inmóvil, no podía hacer nada, mi mente estaba perdida en su cuerpo y en sus tetas que ahora con el traje mojado, eran aun más claras. Seguramente se dio cuenta de mi indiscreta mirada, pues rápidamente se puso su pareo, y entró a la casa sin dejarme ver más que su espalda al marcharse.

Una vez adentro, me dijo que subiría a cambiarse, por mi parte no me quedó más que hacer lo mismo. Mientras me secaba el cabello ya comenzaba a llover, y caían unos horribles relámpagos que estremecían todo el lugar. Nunca me han gustado, y desde que tengo memoría siempre me han dado miedo. Estaba a punto de ponerme el pijama para dormir, pero me sentí incomoda y decidí tomar un baño antes, pero apenas saliendo me encontré con la sorpresa que no era la única con esa idea, mi tía ya se encaminaba al mismo destino que yo.

Nuestras miradas se cruzaron y al darnos cuenta de la situación al ver que cada una llevaba su toalla en mano, ambas nos lanzamos una graciosa risa. Ella estaba a punto de darse vuelta de regreso diciendo que me dejaría ser la primera en turno, en cualquier otro momento no lo hubiese dudado, pero mi excitación me traía como loca, y no quise dejar pasar la oportunidad. No lo pensé, de haberlo hecho seguramente no habría abierto la boca, sucedió tan rápido que no tuve tiempo de retenerme y le sugerí que nos bañáramos juntas. Mi tía se quedó perpleja, permaneció mucho tiempo en silencio y yo no sabía si estaba buscando una excusa o si simplemente no sabía que decir. En ese momento me sentí como una tonta, atrevida, e irrespetuosa, por no respetar su intimidad, pero por otra parte mi tía no se negaba.

Después del largo silencio por fin aceptaba aun sin decir nada, tan solo con una sonrisa picara, mientras me acompañaba al baño. Apenas entramos, mi mirada regresaba a su zona intima, ya sin el pareo podía verle nuevamente toda su perfecta vagina claramente. No podía creer que en unos segundos la vería completamente desnuda, solo de pensarlo me puse tan nerviosa que comencé a temblar, mientras mi tía comenzaba a quitarse el traje de baño. Aquello ya era insoportable, había sido mucho para mí, incluso antes de verla desnuda ya estaba arrepintiéndome de haberle propuesto la ducha doble, no sabía si soportaría estar junto a ella y resistirme a tocarla o quién sabe qué más.

Intentando relajarme, me di vuelta para quitarme mi traje de dos piezas, y evitar mirar el cuerpo de mi tía. Me dio vergüenza quitarme la parte superior del traje, tímidamente comencé con la parte de abajo, dándole la espalda a mi tía que ya se metía a la ducha, debido a esta postura, sin intención, literalmente puse mi cola enfrente de ella, al agacharme para quitarme esa parte del traje, según yo, intentando no mirar a mi tía, pero ese intento fue en vano y patético, pues no pude resistirme a voltear a dar un vistazo, y lo que vi me dejaba sin aliento. Al verme en esa sugestiva pose, mi tía no pudo resistirse a verme descaradamente mi coño, que seguramente se me veía explícitamente en esa posición, pero lo que me dejo impactada fue que mientras me espiaba, se tocaba su propio coño mirando el mío, pensando que no la veía.

Aquella escena me llevó al éxtasis total, no sabía que pensar, si le gustaba, si estaba tan excitada como yo o si había sido mera curiosidad y con lo caliente que estaba comenzaba a imaginar cosas. Para ese punto ya no quería hacerlo, pero sin excusa alguna, y presa de mi propia trampa una vez más, no tuve opción y me metí a la ducha con mi tía. Sin mirarnos fijamente, ambas intentábamos, hacer nuestro aseó personal por nuestra cuenta, en un momento muy incomodo para mí, pero juntas en la misma ducha, era de esperarse que en algún momento nos comenzáramos a dar roces de nuestros cuerpos. Como yo soy más pequeña que mi tía, sus tetas me quedaban casi frente a mi cara, y cada que se daba vuelta, y me las topaba en frente, me daban ganas de tocarlas y chuparlas, sentir el roce de sus nalgas con las mías, era altamente excitante, mientras nos enjabonábamos, no pude resistirme a tocárselas un par de veces con el pretexto de estarme acomodando para quitarme el jabón del cuerpo.

La situación continuaba así, hasta que en un momento no pude contenerme y le toqué sutilmente su vagina mientras me acomodaba. Estaba tan caliente, que lo único que pensé era en hacerlo otra vez, pero antes de que tuviese otra oportunidad, mi tía abría la puerta de la ducha sin decir nada, para salir y secarse antes de regresar a su dormitorio.

Con esa acción, me sentí horrible, no creía como pude haber hecho algo así, la vergüenza era insoportable, quería regresar el tiempo. Intentaba no pensar en lo sucedido aun en la ducha después de que mi tía me dejara sola, pero todo había sido muy intenso, eran mucha información y sentimientos que procesar. Utilicé ese momento para reflexionar exactamente qué estaba haciendo, no sabía si era simple curiosidad por ver el cuerpo de mi tía, o si en verdad me estaba atrayendo sexualmente.

Terminando de bañarme regresé a mi recámara aun intentado tranquilizar mi mente. Me sequé el cuerpo con la toalla, y me acosté desnuda sobre la cama. En ese momento la lluvia aumentaba su intensidad, se escuchaba muy feo, el sonido era ensordecedor, pero por otra parte, también era tranquilizante. El sentirse rodeada de tan feroz fuerza de la naturaleza, también ofrece cierta seguridad, pero sobre todo, intimidad. Todo lo acontecido en aquellas vacaciones, la soledad de mi habitación, no pude resistirme y comencé a tocarme. Mi cuerpo lo pedía, en verdad estaba muy caliente, necesitaba relajarme, sentía mi cuerpo tenso, aun temblando un poco después de lo sucedido en el baño, mis pequeñas tetas estaban duras, mi vagina la sentía húmeda y caliente, apenas comencé a tocarla y un escalofrió me recorrió por el cuerpo, estaba encantada, pero en ese momento la tormenta arremetió con todas sus fuerzas y los truenos no se hicieron esperar.

Mi miedo hacia ellos es tal, que no pude continuar con lo que estaba haciendo, me ponen muy mal, y con otro relámpago más, no pude soportarlo y salí corriendo de mi cuarto al de mi tía.

Mi fobia es tan extrema, que no me importó lo que acababa de suceder, por un momento lo había olvidado, pero a las puertas de la recamara de mi tía, algo hizo que me detuviera. Con el sonido del torrencial cayendo sobre la casa, no pude escuchar bien, pero no tarde mucho en averiguarlo. Mi tía se estaba masturbando, y sus gemidos eran incontenibles. Escuchaba de nuevo el ya inconfundible sonido de su consolador vibrando mientras mi tía lo disfrutaba, y lo expresaba muy bien. Esa situación me llevó al clímax total, solo eso pudo con mi fobia, de inmediato me lleve los dedos a mi vagina y comencé a tocarla de forma frenética, ya no podía conmigo misma, pensé en regresar a mi cuarto y correrme a gusto y gritar como lo estaba haciendo mi tía al otro lado de la puerta, pero ya había sido demasiado, y ya había llegado muy lejos. Sin pensar en las consecuencias, me acerqué más a su puerta y tomé la manija.

Una parte de mi rogaba por que estuviese abierta, pero por otra parte no quería hacerlo y que mi tía la hubiese cerrado con seguro era la única forma, pero al bajar lentamente la manija, la puerta se comenzó a abrir. A medida que la empujaba poco a poco la puerta, los gemidos de mi tía se escuchaban con más claridad, apenas la puerta dejaba pasar un poco de la tenue luz de la lámpara de mi tía, y me detuve.

Pensaba que sería descubierta en cualquier momento, pero estaba a merced de mi excitación, para ese punto no regresaría hasta ver a mi tía masturbarse. Estaba decidida y como aun escuchaba a mi tía casi gritar de placer, empuje la puerta más y más hasta que pude verla. Poco a poco veía sus pies descalzos, después vi un poco de su bata blanca bajo sus piernas completamente abiertas y con un poco más de valentía por fin se desvelaba la escena maravillosa que tanto me había imaginado. Las piernas abiertas de mi tía, metiéndose el consolador vibrando y esa cara de placer, mientras se tocaba sus grades senos. Pero lo que más recuerdo es que su consolador entraba casi hasta desaparecer dentro de su vagina, yo nunca había podido hacerlo, me dolió cuando lo intenté, pero mi tía parecía estarlo disfrutando como aquellas mujeres lesbianas en su video. Yo estaba como nunca, me tocaba y me masturbaba, sabía que podía verme en cualquier momento, pues solo era cuestión de que levantara su rostro, pero ella parecía estar perdida en su intimidad, y como yo estaba igual o peor, no me importó y continúe masturbándome mientras espiaba a mi tía haciendo lo mismo.

Todo parecía que terminaríamos en cualquier momento, pero en ese instante un terrible trueno se hizo escuchar retumbando las ventanas de la casa, y con mi fobia no pude evitar gritar de miedo. De inmediato mi tía se acomodo su bata y escondía su consolador bajo esta, pero no dijo nada. Ya al descubierto, no me quedó otra opción que entrar, me subí la parte de debajo de mi pijama y entré tímida alegando que no podía dormir por los estruendos, después de todo la mitad era cierto. Ella me sonrió con ternura, y cariñosamente me invitó a acostarme con ella. Muerta de la vergüenza subí a su cama, y me acosté a su lado. Fue muy extraño pues al hacerlo, noté que aun tenía su consolador un poco escondido bajo su bata, al lado opuesto de donde me hacia lugar para que la acompañara.

Entre miedo, vergüenza y excitación me acosté a su costado, y la abracé fingiendo un poco más mi fobia. En ese momento mi tía rompía un poco el hielo haciéndome burla sobre mi miedo a los truenos, explicándome que no les debía temer. Eso ya lo sabía pero nunca había podido resistirme, le decía mientras inevitablemente intentaba mirar bajo su bata que había dejado un poco abierta. Entonces no pude resistirme y saqué el tema de su operación.

—–“Duele?. Pregunté.
—–“Cual?.
—–“La operación.
—–“Ah eso… un poco la recuperación. Por qué?. Respondía mi tía nerviosa.
—–“Te quedaron maravillosas.
—–“Gracias, pero ya te dije que nunca te hagas una, estás hermosa así como eres, no me tomes como ejemplo.
—–“No lo haré, pero siempre has sido mi modelo a seguir y te tengo mucha confianza.
—–“Me alegro, sabes que cuentas conmigo para todo. Me contestaba mientras mi mano se acercaba un poco a sus senos.

Yo estaba muy nerviosa, estaba temblando como si tuviese mucho frío, y sin decir nada, comencé a meter mi mano tambaleante lentamente bajo su bata, mirando en todo momento temerosa, la reacción de mi tía. Ella cerró sus ojos y se relajó como fingiendo haberse dormido, al tiempo que mis dedos rozaban sus senos. Los sentí muy duros, la sensación era extraña e indescriptible, pues nunca antes había tocado unos pechos que no fueran los míos, por eso, y porque mi tía no hacia ninguna reacción me animé a continuar tocando alrededor entrando lentamente a sus pezones, cuando llegué a ellos los pellizqué sutilmente, de inmediato volteé a ver el rostro de mi tía, pero ella continuaba con los ojos cerrados, sin expresar nada. Eso me dio la confianza suficiente para continuar, estaba maravillada, sutilmente abrí su bata para poder ver sus senos ahora, mientras los estaba tocando.

Cuando me animé a abrir su bata por completo, inevitablemente mi mano sintió el consolador que había dejado olvidado bajo su brazo. Eso hizo que me exaltará, cuando creí que más ansiosa no podía estar me encontré con el objeto que lo había iniciado todo. Sin pensar, lo cogí y lo saqué de su escondite. Para ese momento ya no estaba segura de que estaba haciendo exactamente mi tía, comenzaba a pensar que quizá en verdad se había quedado dormida, pues no hacía un solo movimiento. Pero yo estaba súper excitada, así que lo encendí, sabiendo que el ruido la despertaría o la delataría si estaba fingiendo.

Con el sonido de su pequeño motor vibrando, seguramente mi tía reaccionaría, pero solo se acomodó un poco sin moverse de su lugar y continuó como si estuviese sola. Entonces le puse el consolador encendido sobre su cuerpo, comenzando por sus pechos que ya estaban al descubierto en su totalidad, ella no reaccionaba, bajé poco a poco, pasando por su marcado abdomen, poco a poco llegando a su destino final, y apenas llegaba por debajo de su vientre plano, abría las piernas como aceptando lo que planeaba hacer. En ese punto, todos mis temores culminaron, ya no había más, así que tambaleante, en parte por el vibrar de su juguete, y en parte por la ansiedad y excitación llegué a su zona más privada. Era maravillosa, perfectamente depilada, mis recuerdos de la película regresaban, e intentado imitarlas quise meterle el consolador de una vez, pero mi tía me cerro las piernas rápidamente para abrirlas enseguida. Entonces lo comprendí y recordé mejor la escena; aquella chica le había chupado primero su vagina antes de meterle el consolador. Por supuesto que yo nunca había hecho algo así, no solo no sabía cómo, sino que no quería hacerlo, me daba miedo, pues no sabía a qué sabría aquella vagina tan mojada coma la de mi tía, como se sentiría en mis labios, pero ya estaba ahí, y estando bien caliente me anime, acerqué mi boca, saqué mi lengua y como pude le comencé a chupar su coño.

No sabía cómo hacerlo, pero al contacto de mis labios con los suyos, mi tía emitió un gemido que inútilmente intentaba ahogar. Eso me comprobó que le gustaba, y a mí me termino de convencer. El sabor era extraño, la textura inexplicable, pero aquella sensación era fascinante, el saber que estaba excitando a mi tía me excitaba a niveles que nunca me imaginé. Pero en ese momento me tomó por la mejilla y me levantó el rostro que tenía clavado en su coño, no sabía que estaba sucediendo creí que ya no le había gustado, pero sabía que lo había disfrutado. Perpleja veía a mi tía cómo se reincorporaba, tomándome de la mano, me quitó su consolador y me dijo:

—–“Sé, que ya lo habías tomado. Olvidaste lavarlo. En ese momento recordé que tenía razón, debía haberlo encontrado pegajoso y húmedo.
—–“Lo siento. Solo pude decir.
—–“No me molesta, es normal. Conociéndote seguramente no habías visto uno. No es así?.
—–“Así es. Le respondí muerta de la pena, aunque lo ocultaba, sentía que mi tía me regañaba como cuando niña.
—–“No te preocupes, ahora es tuyo. Sabes cómo usarlo?.
—–“Nunca pude lograr meterlo hasta adentro. Con gran esfuerzo pude contestarle, con una voz engarzada de vergüenza, que apenas podía salirme de la boca.
—–“Es normal, aun eres joven y seguramente no lo hiciste correctamente. Quieres que te muestre cómo?.

Aquello me dejo congelada, conmocionada, no sabía que decir, solo atiné a contestarle que si, con la misma voz tímida y casi inaudible. Cuando mi tía se me acercaba a quitarme el pijama de la parte de arriba para recostarme boca arriba, y poder deshacerse de la parte de abajo, dejándome completamente desnuda. Apenas podía respirar, la sensación era insoportable, sabía lo que vendría y no podía esperar, así que abrí las piernas y cerré los ojos. En la penumbra de mis parpados las sensaciones aumentaban, podía escuchar y sentir los latidos de mi corazón agitado a gran velocidad. Sentía como mi cuerpo no dejaba de temblar, no lo podía evitar por más que respirara profundamente. Y en ese momento sentí la cálida lengua de mi tía tocando mi vagina húmeda, que al contacto se inflamaba y lubricaba aun más. Sentía la lengua de mi tía entrando bien profundo y estimulando mi clítoris, entonces no pude más, y lance un gemido de placer, sabía que me vendría en cualquier momento, pero antes de hacerlo mi tía se detuvo y antes de que pudiese hacer o pensar algo, escuche el inconfundible sonido del pequeño motor del consolador haciendo su trabajo. La ansiedad ya era insoportable, y cuando lo sentí entre mis labios vaginales, gemí rogando que no lo demorara demasiado, sintiendo los finos dedos de mi tía abriendo la cavidad para darle paso libre al gran pene de plástico que se deslizaba cada vez más profundo mientras vibraba. Todo eso me estimulaba de una manera inimaginable, mi tía movía el consolador lentamente al tiempo que lo introducía cada vez más adentro y a medida que avanzaba el vibrador, mi excitación aumentaba, más y más. Para cuando llegaba a lo más profundo de mi ser, la sensación fue sencillamente demasiada y comencé a gemir incontroladamente, pero mi tía no paró ahí, de lo contrario aumento la velocidad metiendo y sacando el consolador fuertemente, mientras yo gritaba de placer sintiendo como mi coño estaba a punto de estallar, pero no conforme con eso mi tía acercó su boca a mi clítoris y comenzó a chuparlo y succionarlo fuertemente y yo no pude más y me vine como nunca antes lo había hecho. La sensación fue muy intensa, obligando a mí cuerpo a que se retorciera de pies a cabeza, mientras mi coño estallaba y sentía como me corría relajadamente y libre al sentir mi vagina dilatarse cuando mi tía sacó el consolador de mí.

Segundos más tarde, cuando termine mi orgasmo, intente reincorporarme, pero al abrir los ojos, mi tía estaba frente a mí, y sin decir nada, se acerco a mi boca y la besó. Recuerdo su rostro, como acercándose en cámara lenta, y al sentir sus labios, no pude resistirme, y cerré los ojos nuevamente, perdiéndome en tan maravillosa sensación. La abrazé, la toqué, y deje que me tocara, me tomó mis pequeñas tetas y las comenzó a masajear, yo hice lo mismo con las suyas.

Al término del largo beso, mi tía se recostó boca arriba, y yo sabía lo que esperaba. Me puse muy nerviosa, me sentía obligada a hacerla gozar como ella lo había hecho conmigo, pero con mi inexperiencia no sabía cómo.

Tímidamente acerqué mi rostro a su entrepierna que me esperaba abiertamente, y comencé a chuparle el coño, intentando imitarla cuanto podía recordar. Me sentía inconforme, pero cuando ella comenzaba a gemir de placer, me indicaba que no lo estaba haciendo mal, y continúe. Cuando sentí que su coño estaba lo suficientemente húmedo, decidí que era hora, e intenté de nuevo meterle el consolador, así que lo tomé lo encendí y comencé de a poco a introducirlo, como ella me había mostrado como hacerlo. Esta vez, estaba tan mojada que aquel pene de plástico vibrador entraba sin ningún problema a medida que lo deslizaba lentamente dentro de su cavidad vaginal. De inmediato sin poder contenerse, mi tía comenzó a gemir de excitación, de apoco sus quejidos aumentaban de intensidad, mientras yo metía y sacaba el consolador lentamente, tan adentro como me fuera posible, estaba tan lubricada con sus jugos naturales, que el consolador se deslizaba libremente de adentro a fuera, sentía que se me resbalaba de las manos, por más fuerte que lo sujetará. En tanto, mi tía movía su cintura y arqueaba su espalda al mismo tiempo que le metía y sacaba el consolador, hasta que en un momento sus gemidos comenzaban a convertirse en pequeños gritos, que me indicaban que estaba a punto de terminar, entonces comencé a meterle y sacarle el consolador con más fuerza y velocidad, cuando entre sofocados gemidos me decía:

—–“Sí. Si. Más, más.

Aumente la velocidad tanto como podía, movía el consolador tan rápido como mis pequeñas manos podían sujetarlo, sentía que se me resbalaba de lo mojado que estaba, y mi tía solo me pedía más y más, hasta que finalmente lanzaba un gran grito de placer, mientras mis manos se llenaban de sus jugos vaginales, que expulsaba fuertemente alrededor del consolador que me obligaba a sacar para dejar correr libremente el torrente que semejaba a la lluvia cayendo, y su grito de éxtasis al culminar ese magnífico orgasmo, casi tan estruendoso como los truenos de la tormenta que caía ese noche bajo la casa de verano de mi tía, en las que fueron las mejores vacaciones de mi vida.

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