Tremenda profe (Relato Lésbico)

A los 17 años, recién cumplidos, ya estaba matriculada en la universidad en la carrera de medicina.

Mis buenas notas y la facilidad para el aprendizaje, me hicieron adelantar un par de años en la primaria. Y ojo, era empollona, pero también una buena bicha, que me la pasaba mas tiempo castigada que en clase.

Me gustaba aprender todo antes de darlo, cuando me compraban los libros del nuevo curso, cuando comenzaban las clases yo casi que me sabía todo el temario. Así llegué a la universidad, sabiéndo muy bien a lo que iba, y teniendo un conocimiento, aunque pequeño, de las materias y sus temarios. Llegué 2 semanas retrasada a las clases, estaba de vacaciones… y las alargué un poquito! Punta Cana estaba demasiado rica.

Al segundo día de clases, de estar allí, tocaba clase de histología médica, mis compañeros eran mayores que yo, algunos bastante mas, aunque yo parecía mayor, estaba bastante desarrolladita, a los 17 parecía tener 20.

Estaban hablando de la profesora, bromeando con las ganas que tenían de verla, que la mujer estaba tremenda, que la bata le quedaba bien, pero que debajo era dinamita. Llegamos al aula, era un salón audiovisual, eso si era coñazo, yo quería prácticas. Estabamos todos sentados y esperando en un gran revuelo de voces, cuando entró la profe, de verdad que la señora era bastante guapa, tenía clase, elegancia, buen vestir, seguridad, elegante pero informal, tenía un vaquero negro, botas en cuero marrón debajo del pantalón, una camisa blanca y una chaqueta de corte bajo a medio muslo. La ropa le quedaba divina, se notaba que estaba dura, que se cuidaba, buen culo y buen pecho, tenía, pero no como exageraban mis compañeros. Tendría 29 años. Se hizo un silencio en la clase, y los chicos empezaron a revolverse en los asientos.

Pelo negro ondulado a media espalda, alta, delgada pero bien puesta, se le veía que tenía un cuerpazo, llevaba la bata en el antebrazo derecho, en la mano una carpeta a punto de desperdigarse por todas partes su contenido, en el hombro el bolso, y en la mano izquierda un maletin, soltó todo en la mesa mientras se disculpaba por la tardanza. Empezó con una charla y después comenzó a poner diapositivas de diferentes tejidos… un coctel de ellos para conocer algunas diferencias. Me gustaba como explicaba, se notaba que le gustaba lo que enseñaba, y como se movía, tenía al alumnado masculino embobado y al femenino ganado con su simpatía y sencillez. A mi me gustó bastante como profesora porque fue la primera que no perdió los nervios ante tanta pregunta mía, se mostró en todo momento relajada, y aunque le hice algunas trampitas no conseguí que cayera en ellas.

Después de lo explicado nos pasó unos folios para que marcaramos la respuesta correcta según las diapositivas que saldrían, lo puso a funcionar automaticamente mientras ella caminaba entre nosotros. La verdad que estaba tremenda, como decían ellos, tenía unos ojos marrones casi tirando a verdes preciosos, una sonrisa linda. Se paró al lado mio, a mi derecha, alguien le preguntó algo y retrocedió, al ratito volvió y se paró de nuevo a mi lado, se agachó y me preguntó si eran cosas de ella o yo era la primera vez que iba a clase, estaba en cunclillas al lado mio, y me hablaba con familiaridad, era realmente guapa, se le veía el canalillo de sus senos, tendría una 95, como yo.

Me miraba fijamente a los ojos y sonreía. Yo no paso tampoco desapercibida, soy castaña clara, ojos verdes bien lindos, alta y de buenas curvas, soy bastante linda, ya tengo algunos moscones en clase y la facultad detrás de mi.

Acabo de terminar con una relación hace apenas 2 meses, y la verdad no estoy para aguantar en estos momentos a ningún chico con ss infantilismos y celos, y no hay nadie que me atraiga. Yo le expliqué que estaba de viaje y me presenté (me llamo Cristina). Ella me dijo que mis preguntas habían sido muy inteligentes, sobre todo LAS TRAMPAS, yo me sonreí y le dije que disculpara, pero que me gustaba saber en que manos caía. Se levantó y aceptó mis disculpas.

Desde ese día se hizo mi profe preferida. Sus clases me encantaban, y me dejaba machacarla a preguntas en los microscopios, y a ella le encantaba. Mis compañeros decían que la profe estaba enamorada de mi, que sólo había con ver como me miraba y la voz se le volvía mas dulce al hablar conmigo. Yo no me daba cuenta de esas cosas, y no me parecía que fuese así, nunca noté nada raro, que me atendía mucho si, y hasta a veces hablaba como sólo para mi, pero es que yo le prestaba atención a todo lo que decía. Manteníamos una buena relación de alumna – profesora. Si me veía en la biblioteca iba a prestarme su ayuda, si me veía por el pasillo me saludaba muy contenta, me dejaba hasta en colarme en clases mas avanzadas que la mía cuando no tenía tiempo de explicarme detallitos que yo le preguntaba. Así pasamos un año, al segundo año ya eramos casi amigas, nos dejamos nuestros correos electrónicos y messenger para si en las vacaciones me surgían dudas y ella podía ayudarme.

Chateamos un par de veces ese verano, pero hablando de cosas triviales. Estaba casada, tenía 2 hijos, un varoncito de 5 años y una niña de 3. Tenía 32 años. Se casó a los 25 y le iba bien en su matrimonio, era feliz con su familia y adoraba a sus hijos mas que a nada en el mundo. Ese día se le cayó la conexión y no coincidimos mas, hasta que empezaron las clases. Al cuarto día tocó su clase, ya se me había olvidado lo guapa que era. Al terminar la clase me saludó con un beso y un abrazo, me tenía una invitación para una charla que iban a dar sobre Biología celular y embrionaría, ella iba a ir, y le gustaría que la acompañara, acepté encantada de la vida.

Pasó a buscarme en su coche a las 4 de la tarde, la charla empezaba a las 5 y había carretera que cruzar. Estaba elegantisima, vestía de traje chaqueta pantalón que le quedaba de escándalo, yo iba con un vestido de seda por encima de la rodilla. La charla se extendió hasta las 9, al salir fumos a cenar algo, que invitó ella, y la verdad que me lo pasé bien rico, me gustaba estar con ella, me gustaba su forma de ser. Me llevó a casa, yo vivía sola en un pequeño
apartamento, mi familia vivía en otro país, yo había venido a estudiar.

Cuando nos despedíamos en el coche, ella se acercó a mi, y casi rozándome me besó en los labios, yo me quedé muy quieta, sin creerme lo que había pasado. Me despedí y me bajé del coche. Esa noche apenas dormí pensando en el asunto del beso y lo que había sentido… ese escalofrío que me recorrió fue de rechazo? Entonces porque me imagino mas con ella. Sentía cosas en mi que no comprendía. Al otro día, por la mañana, me estaba esperando en el coche por fuera de casa.

Me invitó a subir, tenía que hablar conmigo. Se disculpó por lo de anoche, no sabía porque lo había hecho, bueno, que si lo sabía, pero que no se había podido controlar, que fue como un acto reflejo, que sentía cosas por mi que no había sentido nunca, que pensaba que sería atracción por lo estudiosa que era, pero que al volver de las vacaciones y verme comprendió que sentía algo mas. Yo le dije que yo no sentía l mismo, que el beso me había dejado confundida, pero que seguro era sólo eso, confusión. Nos fuimos a la universidad y todo trancurrio normal.

Como a los 3 días la noté distante conmigo, tanto dentro de clase como fuera, asi estuvo como 2 meses, y en ese tiempo yo cada vez sentía mas cosas por ella, la extrañaba y la miraba y detallaba imaginándome como haría el amor con el marido… como lo haría conmigo… deseaba sentir sus labios de nuevo en los mios, deseaba conocer su cuerpo y sus pensamientos mas intimos. Una mañana la esperé yo a ella cerca de su casa, y en una de las calles la abordé haciéndole autostop, ella sorprendida enseguida paró y me subí. Le pregunté que le pasaba conmigo, por que estaba tan distante, que si ya no era su alumna predilecta al menos merecía saber la causa. Ella aparcó el coche y me dijo que había mirado mi ficha de inscripción, y que yo solo tenía 18 añitos y recién cumplidos, me llevaba 14 años, que podría ser mi madre, que se había enamorado de una niña, porque ella me amaba, y que eso no podía ser, que ella tenía que quitarse ese sentimiento que llevaba por mi.

Que a ella le dolía tener que hacerlo, que cada vez que estabamos en clase se sentía morir y cuando me veía por el pasillo se le caía el corazón. Yo le expliqué mis sentimientos, lo confundida que estaba, pero que me daba cuenta que no quería perderla, que aunque fuese una niña yo también la amaba, pero comprendía también que tenía una vida y una familia. Nos abrazamos y quedamos como buenas amigas, ayudandonos la una a la otra con este sentimiento pero sin dejar que nos afectara en nuestra amistad, siendo el apoyo una de la otra en los momentos de debilidad.

Así pasó una semana, ella volvía a ser la misma conmigo, y yo ahora si notaba su dulzura conmigo, sus miradas, como ella notaba las mias, yo también me había enamorado, pero nos tomabamos a risa nuestros coqueteos la una con la otra, y cuando estabamos solas nos decíamos piropos hasta subidos de tono. Un sábado estaba yo en casa de maruja en las tareas del hogar, eran las 11 de la mañana, recién me había duchado, me había puesto una camisa grande de hombre, con las mangas recogidas, hacía calor y asi estaba fresca, me encantan esas camisas para estar en casa. Iba a poner una lavadora cuando llamaron a la puerta, mire por la mirilla y era ella. Abrí sorprendida, había dejado a los niños en un cumpleaños de un primo, el padre se había quedado con ellos y ella decidió tomarse el día libre hasta la tarde y decidió venir a pasarlo conmigo, si yo quería, claro.

La agarre por la mano y la hice entrar, cerré la puerta y me abracé a ella, nos abrazamos hasta con el alma, mis manos buscaron su cara, y mi boca buscó la suya. Nos besamos con pasión, nuestras manos recorrian nuestros cuerpos ansiosas de caricias nos deciamos cuando nos deseabamos, cuanto habíamos soñado ese momento…

Desabrochó mi camisa y me quedé en bragas, me pegó a ella y acariciaba mientras me decía lo mucho que me amaba, tomó mis senos en sus manos y los miraba mientras sus dedos acariciaban y pellizcaban suavemente mis pezones, su boca se posó en ellos y a mi un escalofrio me partío, en ese momento supe que era de ella, que podia hacer conmigo lo que quisiera, así se lo hice saber, la llevé hasta el dormitorio, mientras la iba desvistiendo y comiendonos a besos, tenía un cuerpo de escándalo, nos tumbamos ya totalmente desnudas en la cama, entregadas, me tumbó boca arriba y ella encima de mi, nuestras piernas se entrelazaron, nos comiamos una a la otra, nos explorabamos avidas de conocernos intimamente, de darnos una a la otra el mayor placer, y es que estar desnuda, pegada a ella, con esos preciosos ojos mirándome ya me hacían estar en la gloria, sus mano encontró mi sexo y sus dedos se adueñaron de el, debido a mi humedad le fue fácil pasar sus dedos llenos de mis flujos por toda mi raja, incluida la trasera, me masajeaba rico y se mantenía en circulos cada vez mas rápidos en mi clitoris, paraba y jugaba a meter sus dedos en mi vagina, yo le pedía que me penetrara, me preguntó que si era virgen, y si que lo era, se sorprendió, me besó mas tiernamente, me llenó de palabras bonitas mientras yo me le entregaba, bajó a mi sexo y pasó su lengua por el, yo me estremecí del gusto, su boca se adueñó de el y comenzó a lamer y chupar mi clitoris, su lengua apenas entraba en mi, y cuando hacía eso yo gemía de placer, alcancé un rico y durarero orgasmo en su
boca, que ella comió a placer, subió y me iba besando toda, su mano atrapó de nuevo mi sexo, y ahí mismo ya estaba listo otra vez, con los dedos me masajeaba el clitoris, bajó de nuevo y mientras sus dedos desvirgaban con suavidad y lentitud mi cueva para hacerme el menor daño, su boca chupaba mi clitoris, así alcancé otro fortisimo orgasmo que me hizo chillar su nombre.

Olía tan rico, era tan suave y delicada, el roce de su piel me tenía en otra dimensión, todo era suave, limpio, todo era amor y entrega. Nuestras miradas llenas de amor nos transportaban.

Me la comí toda, nunca imaginé que yo sería capaz de hacer algo así a alguien, pero mi lengua probó todos sus orificios, hasta analmente la penetré, con lengua y dedos… como se puede estar tan rica. Nos amamos todo el día, hasta las 6 de la tarde que tuvo que irse.

Mantuvimos esa relación muchos años, ella seguía casada y lo sigue, aún somo amigas, yo tengo pareja, pero como la he amado a ella no he vuelto a amar, tanto que aún la amo, y ella a mi… y a veces, nos entregamos como si fuese la primera vez.

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