Tina de amiga a amante (Relato Lésbico)

El sábado, me fui al cine con mi hermana y su amiga, Tina. Fuimos a ver una película de suspense. Mi hermana tiene 36 años y Tina 37 y las dos eran heterosexuales, aunque ahora TINA es bisexual al menos eso creo. y deseo.

No había mucha gente y nos sentamos en una fila en la que no había nadie. Yo estaba sentada entre las dos. Como nos sobresaltábamos constantemente, por el miedo, teníamos las manos agarradas. Tina tenía mi mano apoyada contra su pelvis, por debajo de su ombligo, y a cada sobresalto, la apretaba más contra ella. Yo me empecé a excitar y dejé de prestar atención a la película, estudiando la forma de poder tocarla disimuladamente. Cada vez que apretaba mi mano, yo la movía hacia abajo rozando su pelvis y su entrepierna. Algo debió notar, porque abrió las piernas sin mirarme y empezó a subir y a bajar mi mano lentamente, ya sin esperar a los sobresaltos, relajándose aún más y arrellanándose en la butaca. Yo miraba a mi hermana de reojo para ver si se daba cuenta de algo, pero estaba a lo suyo viendo la película, mientras sujetaba también mi mano. Tina soltó mi mano, y puso las suyas por encima de la mía, como tapándola, a la vez que me miraba ya sin disimulo sonriéndome.

Al tener un vestido corto, lo tenía muy subido dejando ver en la oscuridad del cine sus muslos y sus bragas. Fue entonces cuando sin pensarlo dos veces metí mi mano directamente entre sus piernas y empecé a acariciar suavemente su coñito por encima de sus braguitas, mientras ella cerraba los ojos y se dejaba llevar. ¡Cómo le gustaba… ! En ese momento puso su chaqueta encima para ocultar lo que estábamos haciendo. Yo ya estaba completamente mojada, sentía la humedad de mis jugos mojando mis bragas. Me daban ganas de abrazarla y besarla allí mismo, pero al estar mi hermana tenía que reprimirme y disimular. Cogiéndome la mano me la apretó contra su coño, estaba ardiendo y lo tenía también empapado de jugos. Apartando sus braguitas, estuve acariciando su clítoris y metiéndole los dedos en su vagina hasta que noté como se corría. Me dedicó una mirada y una sonrisa que invitaba a cualquier cosa.

Entonces saqué mi mano llena de flujo, y disimuladamente me chupé los dedos mientras me miraba. Volvió a sonreírme y suspiró. Cuando salimos del cine nos fuimos a cenar, y después a un Disco Pub sin comentar nada más.

Estando allí, mientras mi hermana estaba con otras amigas, Tina me dijo que nunca le había pasado nada igual, que había sentido sensaciones muy extrañas que la habían dejado con un mar de dudas. Ya que ella solo conocía sexo con hombres y no había estado nunca con una mujer. Que lo del cine había sido maravilloso y muy morboso, que se había excitado como nunca y había disfrutado un montón, pero que le gustaría algo más. Eran las cuatro de la madrugada y estábamos en una ciudad a 10 km. de nuestra casa y yo había ido sola en mi coche, porque habíamos quedado en el cine. Le dije que si quería nos podíamos ir, que se disculpase de sus amigas y de mi hermana alegando cualquier cosa, diciéndolas que yo me iba y se venía conmigo, que yo la dejaba en casa… Así lo hizo y nos fuimos.

Estaba preciosa, con su vestido corto, ajustado mostrando todas sus redondeces y sus curvas muy bien delineadas y bien puestas. Al montar en el coche se le volvió a subir hacia arriba dejándome ver sus muslos y una braguita malva que llevaba. Al volver a verla así, volví a excitarme y empecé a temblar como una colegiala. La puse mi mano sobre su muslo y empecé acariciarla, abrió las piernas y se relajó en el asiento. Estaba deseando apretarla contra mí y poder poseerla y recorrer todo su cuerpo de arriba abajo. Nos metimos en un descampado, cerquita del pueblo. Y echamos los asientos del coche para atrás completamente, dejando como una especie de cama improvisada.

Me acerqué a ella y empecé a acariciarla la cara y los labios mientras la atraía hacia mí para besarla, estábamos muy excitadas, la besé en la boca como sino lo hubiese hecho nunca, dios como lo deseaba, desde el cine. Como me correspondió, fue un beso largo, largo……, Dios como movía su lengua contra la mía, chupándola, mezclando nuestras salivas, ummm…. que bien lo hacía.

No había estado nunca con una mujer pero si sabía besar…. La subí el vestido hacia arriba por encima de su cabeza desnudándola, dejándola solo con el sujetador y la braguita. Sus tetas no eran grandes, sino medianitas y duras con pezones gordos y muy oscuros. Estábamos tan excitadas que no parábamos de acariciarnos. Me desnudé completamente y le gustó ver mi coño completamente depilado, ella lo tenía muy arreglado con vello cortito y rizado.
Nos volvimos a besar frenéticamente revolcándonos y sobándonos con nuestras manos por todos los rincones de nuestros cuerpos. Estaba como loca, me decía barbaridades mientras me chupaba mis tetas y mordisqueaba mis pezones. Fue bajando con su lengua por mi tripa lentamente, parándose en mi ombligo jugueteando con él, mientras con su mano me acariciaba los muslos y el coño. Yo estaba completamente abierta de piernas, suspirando por su lengua en mi coño. Siguió bajando con su lengua, lamiéndome toda la pelvis y las ingles, mientras yo la sujetaba la cabeza con mis manos.

Para no haber estado nunca con una mujer, sabía como hacerlo, joder que si sabía, me tenía loca y parecía ella la experta… Metía un dedo en mi coño recorriéndole en sentido circular por todo y luego lo sacaba con un hilo espesito de flujo que llevaba a su boca lamiéndoselo. Hasta que por fin hundió su boca entre mis piernas separándome los labios y chupándome el clítoris despacio primero, cogiéndole después fuertemente con sus labios absorbiéndole y soltándole. “uuummm……., que sensación más agradable”. Parecía una profesional del sexo. Le dije que se diese la vuelta que yo también quería el suyo. Se dio la vuelta poniéndomelo en la boca y empecé a comérselo como una posesa, devolviéndole con creces lo que ella me estaba regalando, hicimos un 69 maravilloso; mientras nos lo comíamos le metí un dedo en su culo muy despacio y empecé a meterle y sacarle notando como aceleraba las embestidas con su boca en mi coño. Le pregunté si le gustaba, diciéndome que por favor no parase, a la vez que momento me devolvía la caricia metiéndome su dedo en el mío, creí volverme loca, con que suavidad lo hacía, así estuvimos hasta que nos corrimos las dos como dos perras en celo, consiguiendo varios orgasmos consecutivos; fue sencillamente maravilloso. Quedamos exhaustas. Volvimos a besarnos con otro beso muy largo, permaneciendo abrazadas, mucho rato.

Mientras hablábamos, diciéndome que siempre lo había hecho con tíos, y que no pensaba que con una mujer pudiese excitarse y disfrutar tanto, como lo había hecho conmigo. Que lo teníamos que repetir alguna otra vez pero en casa, sin la incomodidad del coche, pero eso si ocultándoselo a mi hermana. Así que aquí estoy deseando que se vuelva a repetir la experiencia, y con la esperanza de haber ganado una amiga y amante.

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