Primera vez entre dos ardientes y no muy jovenes mujeres (Relato Lésbico)

Soy una mujer de 42 años, realmente no los represento, pienso que la gente me ubica en los 35, eso les indicará que en general me conservo bien.

Completamente blanca, ojos azules y de formas más bien voluptuosas. Senos 93 (me opere hace 3 años), cintura de 68cm y cadera de 96. Como verán no soy precisamente delgada, pero mis formas se conservan bien. Provengo de un área de mi país en donde las mujeres somos extremadamente alegres y extrovertidas. Estoy casada hace 16 años y tengo una hija de 12 años. Mi matrimonio no pasa por su mejor momento y la razón es la infidelidad de mi marido, sospechada pero casi cierta, el adicionalmente siempre ha sido muy apático en el aspecto sexual, poco innovativo, va a lo que va, pero no se concentra en mi placer.

A raíz de ésta situación me he sentido muy triste y deprimida y de alguna forma eso se ha notado en mi actividad laboral, que es básicamente el área de ventas y prestación de servicios. Por lo anterior mi actual jefa, que antes de su ascenso fue mi compañera de trabajo y que de alguna manera siempre ha escuchado mis quejas con respecto a mi marido, me llamó un día a su oficina.

Ella es una mujer de unos 39-40 años, quien surgió por su esfuerzo en la industria y progresó etapa por etapa en su trabajo. Madre de dos hijos de 23 y 21 años, se separó a la edad de 21 años y vive sola con ellos desde entonces.

Los ha sacado adelante y como se imaginarán es una mujer de armas tomas. La describiré; es piel canela, de 165cm, una espectacular dentadura blanca que se manifiesta en una sonrisa sincera permanente y unos ojos negros penetrantes; físicamente no esta nada mal, sus senos deben tener 92 cm, y de cintura y cadera tendrá 66 y 92 respectivamente.

Como les dije me llamó a su oficina y empezamos a charlar como siempre lo habíamos hecho de la marcha de la empresa y avanzamos hasta entrar a mis ocupaciones y el hecho de no haber cumplido con la cuota los últimos tres meses. La actualicé nuevamente de mi situación y ella a su vez me contó que recientemente también había terminado una de las múltiples relaciones que había intentado empezar pero que nunca había logrado consolidar. Yo normalmente utilizo prendas muy escotadas y ese día no era la excepción, mis senos se exponían descaradamente y pude notar que varias veces ella posó la vista sobre ellos.

Yo por mi parte había estado observando sus espectaculares piernas, que se resaltaban por una falda que al estar sentada dejaban ver gran parte de sus muslos. Como ya era hora de cierre, Yamile me invito a su casa. Me informó que sus hijos estaban de vacaciones en la capital con su padre y que dado que ambas estábamos un poco tristes y solas podríamos tomarnos unos tragos y conversar un rato.

Por supuesto que no me negué. Realmente aun que había siempre admirado a las mujeres hermosas, no estaba en mi mente tener una relación y menos con la que ahora era mi jefa. Después supe que ella tampoco tenía en sus planes que algo más pasara, excepto que pudiéramos conversar un rato.

Su casa era de dos plantas y muy acogedora, femenina. Nos ubicamos en la sala, pero nos sentamos en el suelo, sobre un tapete y contra el sofá. Tomamos vino, y colocamos música. Al rato estábamos ambas preparando unas pastas, realmente disfrutamos nuestra compañía; durante la cena, parte de la salsa se derramó sobre mi camisa, la botella que estaba sobre la mesa se nos volteó y corrió el vino sobre el suelo y parte de la alfombra, mis pantalones blancos fueron alcanzados y la falda de Yamile también. Luego de limpiar aquel desastre subimos nuevamente a su habitación, seguíamos contentas y por eso subíamos abrazadas. Al llegar, yo la ayude a retirarse la falda y sus medias, sus piernas de nuevo me dejaron sin aliento, bien torneadas y fuertes (hace ejercicio diariamente). Llevaba un casi hilo de encaje (nunca me han gustado), pero a ella se le veían estupendamente y resaltaban un par de nalgas en las que nunca me había fijado, firmes y redondeadas.

Era ahora mi turno, me retire la salida de baño para poderme desabrochar más fácil, me baje el pantalón y mis piernas emergieron de inmediato dado que no llevaba medias. Usaba también un hilo pero de algodón, mis nalgas eran bastante notorias y Yamile me lo hizo saber.

Realmente en ese momento no sé que ni como paso, pero en unos segundos estabamos ambas sobre la cama besándonos. No soy novata en asuntos de sexo pero sentir por primera vez la boca de una mujer sobre la mía y su lengua intensa y autoritaria abriéndose paso me excito muchísimo. Estuvimos así besándonos por unos 20 minutos; cada una de nosotros quería descubrir y amar al mismo tiempo, quería saciar el deseo reprimido mucho tiempo.

Su lengua recorrió cada rincón de mi boca, conoció mi paladar, mis dientes y mi lengua. Yo por mi parte mordisqueaba sus labios, besaba su cuello largo y canela. Sus manos me aprisionaban contra el colchón y con energía evitaban que las mías se movieran; era el momento solo de los labios, de la lengua, del aliento.

Finalmente pude moverme, mis manos que son grandes y fuertes la apretaron contra mi cuerpo y recorrieron su espalda en donde encontré los botones de su camisa los cuales abrí, para luego retirarsela. Su top hacia juego con los panties, sus senos parecían listos a reventar. Con energía me coloqué sobre ella, la bese nuevamente en la boca, mi lengua no la alcanzaba por que la suya me penetraba como el más nudoso de los penes. Empecé a besarla lentamente, baje por su cuello y me detuve en su entreseno, lo lamí, lo acaricie, continué bajando pasando por su ombligo y deteniéndome justo sobre su vello púbico.

De ahí inicie el ascenso, nuevamente sus senos, retire su top y emergieron un par de senos maravillosos, ella casi simultáneamente liberó los míos. Los suyos eran blancos y contrastaban con el resto de su piel, de areolas oscuras y amplias, me encantaron, su pezón pequeño pero erecto y excitado.

Los míos blancos también, mis areolas más pequeñas, casi rojizas, pero mi pezón enorme, casi como un pene me dijo alguna vez mi marido. Creo que ella se sorprendió por su tamaño, pero la excito y me atrajo hacia sí y empezó a comerse literalmente mis senos, hambrienta y deseosa, los engullió completamente, con su mano los unía por el centro y los besaba, me besaba los pezones con energía, los colocaba entre sus dientes, yo no aguantaba, mis suspiros no se hicieron esperar. Por fin el ataque parecía ceder, logre yo tomar la iniciativa y empecé a besarlos, primero con lentitud, rodeándolos y excitándola, tocándola sutilmente, la besaba haciendo semicírculos, finalmente ella no aguanto más y empujo mi cabeza sobre ellos.

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