Mis inicios lésbicos (Relato Lésbico)

Actualmente tengo 29 años pero voy a empezar contando mi primera vez a los 18 años, para ese entonces el sexo no era muy importante en mi vida, no me masturbaba y había estado una vez con un chico y no fue nada extraordinario y luego encuentros con amigos novios de turno que no pasaron de besos y algunos juegos. Vivo en un pueblo a 300km de capital en Argentina, muy chato y aburrido con mi amiga Amelia empezamos en el verano como no teníamos nada que hacer a ir a la pileta de su prima Patricia mayor que nosotros 30 años con un físico muy llamativo y una simpatía que desbordaba.
Ella era esteticista y tenía su consultorio y sala de masajes en la casa, nosotras estábamos toda la tarde ahí con ella y luego solas cuando ella tenía clientes.

Una tarde mi amiga se tenía que ir a su casa por unos trámites y nos quedamos con patricia, mientras tomábamos sol hablamos de chicos, yo le conté mi poca experiencia y ahí ella me conto que era bisexual y que le encantaba el sexo pero la charla no duro mucho porque tenía que cambiarse para atender clientes.

Al rato me llama y me dice Noe:

—–“No querés aprovechar y te hago un masaje ya que me cancelaron 2 clientas”, yo como sabía que ella era muy buena profesional y nunca me había hecho masajes dije que si sin dudarlo.

Pasamos a la sala de masajes como ya estaba en bikini me hizo acostar, tenía prendido un sahumerio, música suave y luz tenue.

Me acuesto boca abajo y comienza a hacer su trabajo, primero las piernas una a una desde los dedos y plantas del pie hasta mis muslos casi rozándome pero sin llegar a ese punto, eran muy suaves y deliciosos esos mimos para mí y me relajé.

Luego siguió haciendo masajes en la espalda, y me dice:

—–“Uy estas muy contracturada, eso por falta de sexo” y lanza una risita, yo me rio y ella sigue.

Comienza a bajar por la espalda, me acomoda el bikini y empieza a darme masajes en los glúteos, se sentía raro pero agradable, y bajaba hasta las rodillas y volvía a subir y en algunas ocasiones su dedo apenas rozaba mi bikini, y era una sensación muy agradable.

Al ratito me hace dar vuelta, me coloca una toallita en los ojos y continúa.

Otra vez las piernas, muy suave llegando casi hasta mi conchita y a veces rozándola muy por arriba, yo me empecé a sentir rara pero me gustaba y me dejaba llevar sin omitir palabra. Luego me dice:

—–“Sacate la parte de arriba del bikini así trabajaré mejor, yo sin pensarlo lo hice y ella continuó.

Me hacía masajes por la panza, los hombros y comenzó a hacerlos por mis lolas, cosa que me gusto y se notó al segundo porque mis pezones comenzaron a ponerse súper duros, cosa que no me había pasado nunca así, menos con una chica.

Al darse cuenta comenzó a acariciar ambos pezones y darle un leve pellizco a uno, cosa que me hizo escapar un leve gemido.

Ella enseguida me dijo:
—–“Te gusta?. A lo que respondí:
—–“Si, sin dudarlo y ella me dice:
—–“Relajate que voy a descontracturarte.

Siguió acariciándome y una mano bajo suave hasta mi conchita acariciándola suave sobre el bikini.

Yo largue otro suspiro y gemido a la vez, ella siguió acariciando más fuerte y al ratito me dijo:

—–“Te voy a sacar el bikini así estarás más cómoda.

Yo no dije nada pero tampoco me resiste.

Yo para ese entonces estaba bastante mojada.

Y ella empezó a masturbarme de una forma desconocida y la más placentera de mi vida, me puso primero un dedito lo movía suave muy suave, luego puso 2 y yo no pude evitar empezar a gemir, ella metía sus dedos a la vez que con el otro estimulaba mi clítoris como nunca, yo me retorcía del placer y al poco tiempo estalle en un glorioso orgasmo!.

No lo podía creer, pensé que había sido lo mejor, pero me equivoque.

Ella siguió moviendo sus dedos y bajo con su lengüita a mi clítoris y comenzó a lamerlo, chuparlo suave y rápido en forma combinada.

Nunca había sentido o imaginado ese placer estaba en el paraíso.

En eso ella sin dejar de mover los dedos me dice:
—–“Te gusta? Sigo?. Yo en forma inconsciente le dije:
—–“Si, si por favor no pares.

Ella obedeció y siguió dándome ese placer que nunca había tenido, a los minutos me saco otro súper orgasmo y no conforme con eso siguió y siguió, yo no paraba de gemir y retorcerme y mis piernas no paraban de temblar.

Cuando me saco mi tercer orgasmo yo quede rendida, temblorosa, llena de placer… Ella fue a mi boca y nos dimos unos besos (primera vez que le daba a una chica) y me dijo:
—–“Espero te haya gustado y descontracturado…

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