Mi sirvienta y yo (Relato Lésbico)

Me presento como Nina, una chica joven, independiente y que le gusta vivir la vida. Llevo un tiempo viviendo sola. Me compré una casa apartada un poco del centro. Siempre me levanto con una chica diferente en la cama, tengo que admitir que me gustan mucho las mujeres y eso en la casa de mis padres no lo podía hacer muy a menudo. Por eso decidí mudarme…

Ayer salí de fiesta y esta mañana me he levantado con dos tías, una a cada lado de mi cama. Como ya he dicho, soy independiente, así que las eché de mi casa con sutileza. Tenía un dolor de cabeza espantoso, y me dirigí a la cocina en ropa interior a tomarme una aspirina y de repente suena el timbre y seguidamente recuerdo que había quedado a las 12 con la nueva sirvienta.

Os voy a ser sincera, me gusta que me lo hagan todo y la casa es demasiado grande, problemas de dinero la verdad que no tengo, así que pensé en contratar a alguien para que me hiciera las tareas, evidentemente escogí que fuera mujer y espero que guapa.

Me levanto como puedo de la silla y abro la puerta, me encuentro a una joven morena, que me mira de arriba abajo y se sonroja, después me doy cuenta que es que sigo en tanga y sujetador.

—–“Hola, perdón por este recibimiento, es que me acabo de despertar… eres la nueva sirvienta no?. Cual es tú nombre?.
—–“No te preocupes, soy Carla y venía para hablar sobre lo del trabajo.
—–“Vale, pues pasa por aquí.

La dirijo hasta el salón, y me pongo una camisa que tenía encima de la mesa, creo que ni es mía, porque no me suena.

Bueno, me siento en un sofá y ella en otro, os la voy a describir, es delgada y alta, unos ojos verdes impactantes y su pelo negro y ondulado… creo que con la resaca que tengo no me he dado cuenta de lo buena que está!.

Anoche tuve un trio espectacular, pero me metería en la cama de nuevo para hacérselo a ella, empieza a hablarme de su experiencia en este tipo de trabajo, pero me da igual lo que me diga, la quiero tener en mi casa todos los días.

Así que cuando terminamos de hablar, le pregunté que si quería empezar ya, me dijo que si y le expliqué lo que más o menos quería que me hiciera, aparte de que me follara claro (eso no se lo dije a ella). No sé si le gustaran las mujeres o no, pero esta va a probar mi boca si no hoy, mañana!.

Me voy a la ducha y voy a aprovechar mis dotes de seducción para que caiga rendida. Desde la ducha la llamo para que venga, abre la puerta y me mira avergonzada, le digo que me acerque la toalla, cuando se va a ir, le digo que necesito que me eche la crema en la espalda porque no llego.

Empieza a untarme la crema y me estoy poniendo cachondisima, estamos frente al espejo, yo desnuda, y ella vergonzosa, le digo que no se ponga tensa, que no le voy a hacer nada que no quiera, se le escapa una sonrisa y a mí me da entender que quiere que le haga de todo. Le digo que también me unte la crema por mi culo, y no me esperaba que lo hiciera sin rechistar, empieza a sobármelo y creo que me estoy empezando a mojar, me pone la situación y me pone Carla.

Cuando lleva un rato entretenida en mi culo, le pido que me meta un dedo en él. Me mira a través del espejo y me lo mete, empiezo a gemir al sentir su dedo entrar y salir en mi ano. Estoy apoyada en el lavabo y ella dándome por detrás, así que le digo que pare, para llevármela a mi habitación.

Desde el baño hasta mi habitación, hemos empezados a besarnos, su lengua juega con la mía, nada más llegar le quito la ropa, tiene unos pechos preciosos, en su justa medida y con unos pezones respingones, me meto toda su teta en mi boca, le doy pequeños mordiscos para que se excite, da un pequeño gemido, así que la tumbo y empiezo a comerme todo su coño.

Ahora gime más y me agarra la cabeza para hundirme más en su chochito, mientras le lamo toda su entrepierna, con mi otra mano me estoy masturbando, llevo rato cachonda y capaz de que me corra sin tocarme. Cuando me dice que está a punto de llegar, empiezo a hacer círculos en mi propio clítoris cada vez más rápido para llegar a la vez, noto un flujo en mi boca y otro en mi mano, nos hemos corrido a la vez y ella me pregunta sorprendida que si también había llegado, le digo que si, que el sabor de su coño me había puesto a mil, me dice que ella quiere probar el mío y evidentemente no se lo voy a negar.

Como ella sigue tumbada, me arrodillo poniendo todo mi coño en su cara. Ella me lo empieza a comer y yo hago movimientos hacia delante y hacia atrás para sentir más placer, gimo y su lengua parece una bala dentro de mi, que bien lo hace!.

Ella me pide que me corra en su boca, así que aumenta su velocidad y me corro muchísimo más que antes en su cara, no quiero que esto acabe, así que abro mi cajón y cojo uno de mis juguetitos sexuales favoritos.

Pongo a Carla a cuatro patas, como me gusta esta postura, y le empiezo a meter el dildo por su coño jugoso. No sé si grita de placer o de dolor, pero me pide que la folle más, y así hago, meto y saco con fuerza, mientras que veo sus tetas como se mueven de un lado para otro. Ahora meto el dildo por su culo y ahora sí que me dice que le duele, así que cambio de posición, me tumbo, la pongo encima mío y le digo que cabalgue, mientras que me la estoy follando con el dildo la cojo de sus tetas y las estrujo, veo cómo suda y como grita de placer y yo estoy como una moto, llega a un grito final y rápidamente me quita el dildo y mete sus dedos dentro de mi.

Joder, esta chica me hace maravillas con su mano, mi coño va explotar de placer, hasta que lo hace y lleno mis sábanas de mi corrida. Ella se tumba al lado mío y yo le susurró: contratada!!!…

ENVIANOS TU RELATO LESBICO Y LO PUBLICAREMOS


Enviar relato

Puntúa este video

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.