Mi enfermera sexy (Relato Lésbico)

Conocí a Beth en un viaje de la universidad. Yo estaba en la facultad de Psicología y ella en la de Enfermería, por lo que esa semana nos enviaron a una serie de congresos que implicaban a las áreas de ciencias de la salud. Por aquel tiempo yo tenía novia y llevábamos cerca de 1 año juntas.
El último día, después de una pesada jornada de ponencias, salí del hotel para fumarme un cigarro. Fumaba tranquilamente con los audífonos puestos, cuando ella salió con sus amigas al mismo patio donde yo estaba. No pude evitar observarla con su uniforme de enfermería, el pantalón entallado a sus nalgas perfectas, unas tetas bien puestas y una sonrisa preciosa. Me encontraba imaginándola sin ropa, y perdida en la música de mi celular cuando noté que se acercaba a mí y me pidió fuego para encender su cigarrillo.

Rápidamente saqué el encendedor y prendí su cigarro. Ella dio una fumada y me preguntó mi nombre.
—–“ Me llamo Alexa.
—–“ Yo soy Beth.

Ella venía de otro estado, a 4 horas de donde yo vivía en ese entonces. Comenzamos a charlar animadamente e intercambiamos números telefónicos. Nos despedimos después de 3 cigarrillos.

Los días posteriores comenzamos a escribirnos por whatsapp y fue así como me enteré que a ella le gustaban las chicas igual que a mí. Entablamos una amistad muy buena por ese medio, y nos escribíamos tan seguido como podíamos en un lapso de 3 meses, hasta que en cierta ocasión nos confesamos que ambas nos habíamos sentido atraídas el día en que nos conocimos. Incluso ella me contó que tuvo ganas de pedirme que subiéramos a su habitación y hacerme de todo. La plática se fue tornando más y más caliente por aquellos días, así que decidimos que era hora de vernos nuevamente.

Quedamos en un punto medio, en donde cada una viajara 2 horas desde casa. Me puse unos jeans entallados, una blusa con un escote muy sexy y me dejé el cabello suelto (Beth siempre me decía que le encantaban mis fotos donde llevaba el cabello suelto). Quedamos de vernos en un bar, charlamos un rato. Ella estaba hermosa, con el cabello ondulado suelto, cayendo sobre sus hombros, el uniforme de la facultad ya que venía de clases y una sudadera que le quedaba muy pegada a sus tetas que son deliciosamente grandes. Escogimos una mesa al final del bar, algo escondida, donde nadie pudiera molestarnos.

Después del primer par de cervezas siguió otro par y otro, hasta que nos fuimos relajando y finalmente comenzamos a besarnos. Primero muy tiernamente y poco a poco más intensamente hasta que Beth comenzó a acariciar mis piernas y llevó una de sus rodillas a mi entrepierna y la rozó levemente. Seguíamos charlando y bebiendo y luego volvíamos a besarnos y Beth volvía a acariciarme la entrepierna hasta que ese roce llegó hasta mi vagina y ella con su dedo medio comenzó a hacer presión sobre mis jeans en mi vagina y eso me calentó al 100.

Así estuvimos durante un rato, cada vez más intensas y con ganas de tocarnos por debajo de la ropa. Así que me levanté al baño y Beth me siguió. Nos metimos en uno de los baños individuales y continuamos con besos y manoseos unos segundos, hasta que deslicé una mano por debajo de su blusa y por fin pude sentir su piel. Hábilmente acomodé mi mano debajo de su sostén y sentí sus pezones que estaban duros y su piel erizada. Ella en seguida desabrochó mis jeans y fue directa hasta mi vagina y comenzó a dedearme. Con la otra mano me abrazó de la cintura y me atrajo más hacia su cuerpo. Puso una de sus rodillas en medio de mis piernas, y comenzó a moverla al ritmo que me metía los dedos en la vagina, hasta que no pude más y tuve un orgasmo delicioso. Para finalizar ella sacó sus dedos de mí y los llevó a su boca para probar mis jugos y después de eso me besó profundamente en la boca.

Nos salimos del baño para no levantar sospechas y nos tomamos otro par de cervezas. La verdad es que las 2 teníamos ganas de seguir. Además la forma en que el pantalón le entallaba al cuerpo me calentaba más. Salimos del bar y nos subimos a mi auto. La calle estaba muy sola y el auto estratégicamente estacionado junto al bar, por lo que a menos que alguien entrase o saliese del bar en ese momento, nadie más podría vernos.

Comenzamos a besarnos nuevamente hasta que Beth se acomodó sobre mí y siguió besándome los labios y el cuello. Yo la tomé por las nalgas para levantarla un poco y deslizar mi mano por dentro de su pantalón hasta llegar a su vagina. Ella estaba empapada y eso me encantó por que 2 de mis dedos entraron en su vagina sin problema. Ella lanzó un leve gemido tras el cual comenzó a mover su cadera al ritmo en que yo movía mis dedos dentro de ella.

Levantó su blusa y bajó su sostén para mostrarme sus deliciosas tetas y en seguida llevé mis labios hacia ellas mordiendo un pezón y luego otro. Eso la ponía al 100 y terminó deliciosamente en mi mano.

Nos acomodamos la ropa, la llevé a la estación de autobuses y nos despedimos con un beso en los labios. Manejé 2 horas hasta casa y al llegar recibí un mensaje suyo que decía “ya muero por vernos de nuevo”.

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