Mejor amiga para… todo (Relato Lésbico)

Desde enero mi mejor amiga Camila y yo vivimos juntas. No entraré en detalles y asi poder contarles lo importante de este relato.

Ella tiene un cuerpo de diosa y cuando le da la gana puede conseguir a quien tirarse así que por nuestra puerta han pasado por lo menos 7 chicos que ansían comerse su cuerpazo.

Uno de esos chicos y el más importante es David, mi mejor amigo. El también sabe bien que ella lo desea, entonces su sexo es el que mejor suena. Si, desde mi habitación lo escucho todo, TODO. Y más de una vez me he masturbado escuchando a mis mejores amigos.

Una noche hace ya casi un mes Julián, mi novio, se quedó a “dormir” en mi departamento y al tiempo Mila llegó con David. Estábamos Julián y yo en mi cuarto viendo una película y escuchamos las llaves siendo tiradas al piso, los tacones acelerando el paso, las lenguas jugando. No hubo una palabra entre nosotros para que entendiéramos que queríamos jugar.

Yo estaba en mi ropa de cama (bragas y camiseta de Juli sin bra) y el llevaba unos sweatpants para hacer ejercicio sin camisa. Se echó encima de mí y empezamos a besarnos escuchando los jadeos de nuestros amigos. En fin, fue una noche intensa porque en mi mente era clara la imagen de mis dos mejores amigos comiéndose y eso me prendió de manera absurda. Tiramos de todas formas y posiciones. Nos quedamos dormidos casi a las 2 de la mañana, media hora más tarde que ellos.

A las 4 de la mañana desperté, ambos estábamos desnudos y la poca ropa que teníamos estaba en el piso. Julián me abrazaba por la espalda y mis nalgas sentían su pene casi abrazándolo. Me solté de su agarre y tome la camiseta que estaba en mi lado de la cama pero no me puse bragas porque estaban en el cajón y no quería despertarlo con el sonido.

Salí de la habitación y me dirigí a la cocina, donde, para mi sorpresa estaba Mila con una sábana rodeando su cuerpo. Me miro con una sonrisa y me sirvió un vaso de café negro como el suyo. Nos sentamos en el comedor y note que la camiseta de Julian apenas me cubría la mitad del culo.

—–“Parece que Julián hace muy bien las cosas. Me insinuó moviendo las cejas.
—–“Lo mismo digo de David. La mire mientras que tomaba un sorbo.
—–“Cómo has sabido que es David?, me preguntó, sus mejillas coloradas.
—–“No le digas a nadie, pero todos saben que él y yo follabamos antes de que Julián llegara. -le guíe un ojo- Conozco a mi mejor amigo más de lo que crees.

Ambas nos reímos y seguimos hablando un rato, cuando el café se nos acabó a ambas Mila se ofreció a servir más pero al levantarse la sabana que la cubría se enredó en el vidrio de la mesa y tras dar dos pasos lejos de la mesa pude ver su cuerpo desnudo en todo su esplendor. Sus nalgas estaban bien levantadas y redondas, grandes como siempre. Tenía una cintura pequeña y sus piernas largas se veían especialmente sensuales a poca luz. Al darse vuelta para tomar la sabana sus bellísimas tetas chocaron una con la otra y saltaron al ritmo de sus pasos.

Mi entrepierna se humedeció al instante y ella pareció no notarlo. Más de una vez nos hemos duchado juntas y nunca ha habido morbo entre nosotras. Pero esa noche parecía que su cuerpo me llamaba a que me la comiera de una vez por todas. Siguió caminando sin darle importancia al asunto y dio vuelta para entrar a la alacena, que era un cuartito minúsculo con varios estantes llenos de comida. La seguí y La observe mientras que sacaba el café de la repisa más baja, dejando que sus nalgas se abrieran y me dejaran ver su delicado coño. Se levantó y yo le di la espalda haciendo como si estuviera viendo los vasos en el lavaplatos.

De pronto sentí sus manos en mi cadera apretando contra el mesón. Sus tetas estaban aplastados en mi espalda y sentía el roce de sus pezones duros a través de la delgada tela.

—–“Cree que no me doy cuenta? -me susurró lamiendo el lóbulo de mi oreja- Sé que me quieres y yo a ti también, así que dejémonos de estupideces y hagamoslo.
—–“Tengo novio, Camila.- me aparte un poco de ella y camine hasta la sala. Me siguió. Se puso delante de mí y me abrazó poniendo sus brazos alrededor de mi cuello. Nuestras tetas chocaban y no pude evitar que mis pezones se pusieran duros con su contacto.
—–“Yo también, pero a ninguno de los dos les molestará si no lo saben y así me enteré de que mis mejores amigos estaban saliendo. Me empezó a besar el cuello y a acariciarme el abdomen.
—–“No quiero ser una mala novia. -murmuré sintiendo sus labios viajando por mi piel.
—–“No lo seremos. dijo y con cuidado tomo mis manos y las puso sobre su culo. Perdí el control.

Me besó y yo le di paso a su lengua. La acerqué lo más que pude y ella me llevo hasta la pared, la abracé con una pierna y Mila bajo su mano hasta mi entrepierna desnuda. Mi más sensible piel se deleitó con su tacto, de arriba abajo pasaba sus dedos y sus labios y los míos no dejaban de colisionar. Gemí suave entre nuestras bocas y ella sonrió. Me besó la mejilla y se alejó de mí para tomarme de la mano y llevarme a la habitación de invitados. Estaba en la tercera puerta al fondo del pasillo, junto al baño de visitas. Cerramos las puertas de las habitaciones en que nuestros novios se encontraban durmiendo y entramos en silencio a la que sería nuestra.

Me solté de su mano y la empuje a la cama. Cayó encima del colchón y sus tetas no dejaban de moverse. Me saqué la camiseta de Julián y deje que cayera en donde fuera. En esa habitación no había mucho, una cama doble que solía ser de mi hermano, un sofá con dos puestos que no había en la sala y una mesa pequeña de escritorio con una lámpara encima. Encendí la lámpara y ambas nos quedamos mirando a la otra. No podía dejar de pensar en lo putas que éramos ambas al tener a nuestras parejas en el mismo departamento. Pero mi cuerpo me gritaba que me lanzara encima de su perfecta figura.

Ella se me adelantó, se incorporó en la cama y me agarró de los brazos atrayéndome a ella, me arrodilló sobre la cama y ella estiró sus piernas a mi alrededor. Me senté igual, lo más cerca posible hasta que nuestros pezones estaban juntos y mi vagina sentía su piel. Nos besamos un poco más hasta que ella empezó a tocarme. Mi clítoris se sentía como si estuviera a punto de explotar, la excitación y la adrenalina me ponían.

Su mano bajó a mi vagina y empezó a introducir sus dedos en mi interior. Apoye mi cabeza en su hombro y gemí lo más bajo que pude. Separe mi cadera de la suya para que tuviera mejor acceso, con mis manos acune sus tetas y las masajee mientras que ella jugaba con mi clítoris.

—–“Acuéstate. dijo. Obedecí. Ella se acostó sobre mí con las piernas abiertas- Deja que te enseñe.- tomo mi pierna derecha y la puso sobre la suya.

Nuestras vaginas se tocaban y el roce entre nuestros clítoris me estaba dando muchísimo placer. Mila empezó a moverse, jugando con su cadera contra la mía, nuestras pieles se humedecían a cada segundo y nuestros gemidos se estaban volviendo más y más fuertes. Nos topamos la boca con las manos y empecé a moverme también, me llevaba al éxtasis sentirla tan caliente como yo. No podía creer que estaba haciendo eso con mi mejor amiga, y mucho menos que ella supiera como hacerlo. Estaba a punto cuando ella se detuvo y rápidamente se dio vuelta poniendo su culo en mi cara, al instante agarré sus nalgas y pegue mi boca a su clítoris, con hambre.

El deseo me consumía y cuando ella hizo lo mismo no pude evitar meter mi lengua en ella. Dando vueltas sobre nuestra piel, ambas queríamos gritar del placer y lo único que nos quedaba era seguir lamiendo. Su coñito sabía a gloria y sus fluidos me cubrían el rostro pero me encantaba la sensación, mis tetas estaban durísimas y su clítoris me llamaba a seguir.

Mila introdujo uno de sus dedos en mi ano y siguió lamiendo como una experta, giraba y al ritmo de nuestros corazones su lengua se movía en mí. Nos corrimos casi al tiempo.

—–“Come. me dijo y seguí su orden. Lamí la mayor cantidad de fluidos que pude y tragué sin pena, ella hizo lo mismo. Nos incorporamos una frente a la otra. Nos besamos y quedamos sentadas mirándonos.
—–“Eres Bi?- le pregunté. Asintió.
—–“Y creo que tú también lo eres.- respondió. Me acosté en la cama y ella se hizo a mi lado, miramos el techo.
—–“No sé cómo se lo diré a Julián.
—–“Si en verdad te ama no le va a importar. sabía que tenía razón pero como le iba a decir que le había sido infiel con mi mejor amiga mientras que el dormía en la habitación de al lado.
—–“Debiste contarme que eras bisexual, dije. Es el tipo de cosas que le cuentas a tu mejor amiga, más cuando vives con ella.
—–“Lo siento, me daba pena -la mire pidiendo una explicación- Tú me gustabas en el colegio, y luego lo superé y ya no tengo esos sentimientos por ti pero nunca deje de tenerte ganas, llanamente sexual. Y eres mi mejor amiga, y no creo que tu quisieras algo como eso conmigo. Hasta que note que pasabas mucho tiempo mirándome el escote y que entrabas cuando me estaba duchando y cosas así.
—–“Ni siquiera yo lo sabía.- confesé.
—–“Está bien, no te juzgo, yo he pasado años haciéndote lo mismo. Seguimos hablando un rato más y luego volvimos a nuestras habitaciones con nuestras respectivas parejas. Me acosté junto a Julián permitiendo que nuestras pieles se juntaran.
—–“Dónde estabas?-murmuro acercándome a él.
—–“En la cocina bebiendo algo.-dije, en parte era verdad. Asintió.
—–“Bien. Duerme un rato más.
—–“Me encantas -dije y le bese en la mejilla. Me apretó más hacia él y sentí mis pechos aplastándose entre nosotros.
—–“Y tú a mí. -respondió y beso mi frente. Entré mis piernas en las suyas y ambos nos quedamos dormidos.

Desperté a las 10 de la mañana ese día, Julian y yo hablamos un rato entre la cama y luego entramos a ducharnos juntos. No pasó nada en ese momento, y me ofreció llevarme a desayunar a mi restaurante favorito. Luego de pedir recordé los eventos de la madrugada y decidí que le contaría.

—–“Amor, tengo que decirte algo.- le dije. Me miró con atención.
—–“Qué sucede?.
—–“No sé cómo vayas a reaccionar a lo que te voy a decir, y te juro que antes de estar contigo no lo sabía, me enteré hace muy poco de esto y…
—–“Amelia- dijo para callarme. Puedes decirlo. Lo que sea. respire hondo.
—–“Creo que soy bisexual, dije. Me miró confundido. No lo supe hasta hace muy poco, en serio, no me había dado cuenta pero es verdad. No, no me gusta una chica y no no quiero terminar por eso ni nada. Pero quiero que tú lo sepas. Nos quedamos en silencio un minuto.
—–“No me importa. No me molesta, tranquila. Pero quiero saber cómo estas segura?, me pregunto. Se me cayó el alma al piso.
—–“Por favor perdóname por esto. Yo… No era mi intención todo fue muy rápido y mis impulsos y no sé qué me pasó…-se aclaró la garganta y me tomo de la mano- Yo te fui infiel, solté su mano y me cubrí el rostro. Las lágrimas querían salir. Lo escuché respirar hondo y me quito las manos de la cara.
—–“Amy, ¿con quién fue?.
-Con Camila. -dije en voz baja. Anoche. Por eso no estaba. Miré hacia la ventana. No quería ver su rostro, seguramente estaba apretando la mandíbula como siempre hacia cuando estaba molesto, seguro tenía los hombros pensionados como cuando peleaba con alguien y no quería ver que era por mí.
—–“Mírame.- me dijo. No lo hice. -Amelia, mírame. -extendió su brazo hacia mí y lo vi. No estaba apretando la mandíbula y estaba relajado. -Esta bien. En realidad, lo sospechaba.
—–“Qué?.
—–“Que eras bisexual. Cada que salimos te pasas mirando mujeres, amor. Y sé que te gusto y que te atraen los hombres, pero le miras el culo a más tipas que yo. No me incomoda. -me soltó la mano y tomó su vaso de agua- Más bien me molesta que no me invitaran anoche.- sonrió y me guiño un ojo. No podía creerlo.
—–“Quieres un trío? Con Mila?- pregunté incrédula.
—–“Solo si tú lo quieres. Y no me importa con quien sea. Me alegra que haya sido con ella tu primera vez y no con alguien que no conozcamos. Yo estoy a tu disposición, con quien sea pero contigo.
—–“Eres el mejor novio del mundo.

Discutimos ciertas cosas sobre la noche anterior y cierto trío. Pero eso es para otra ocasión.

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