La instructora (Relato Lésbico)

Prepotente… fue lo primero que pensé de mi instructora el primer dia en el kick boxing. La miré y fue la primera palabra que me vino a la mente: cabello largo y rizado en una coleta, ojos café llegando a rojizo, sonrisa maligna y picara, un cuerpo robusto pero de vientre plano marcado, espalda amplia y un busto grande y precioso que lo cubria en un top gris.

Cuando me inscribí y ella me miró de arriba a abajo me sentí humillada. Tal vez es por mi tamaño pensé ella me ganaba por 10 centímetros y mi cuerpo no era tan fuerte como el suyo, me veia mas bien rellenita del tipo fofa. Pero por eso fue que entré alli. Queria verme más segura. Queria ser mas fuerte.

La primera clase fue agotadora, casi me moría con lo duro del entrenamiento, jamás habia hecho tantas flexiones y abdominales en mi vida, mucho menos golpes como loca.

—–“Bueno chicas la clase ha terminado, las veo mañana y la nueva, puede quedarse un momento?- Cuando todas se fueron me acerqué a la distancia de ese cuarto con piso acolchonado y paredes en azules claros. La miré más de cerca y sus ojos me analizaban profundamente desde arriba.
—–“Que quieres aqui? No se ve que seas del tipo para el kick boxing, te agotaste demasiado, le sonreí lo mejor posible y educadamente le devolví la mirada analizadora.
—–“Necesito ser mas fuerte, eso es todo.

Ella simplemente sonrió maliciosamente y poniendose de brazos cruzados dió una mirada rápida al cielo me miró como diciendo “haré lo que se pueda”.

Las clases continuaron y Aracely me ayudaba con mi progreso. Pero no dejaba de intrigarme. Era la primera vez que una mujer me excitaba tanto; sus piernas torneadas y fuertes, sus pezones asomándose en aquel top que dejaba a sus senos poca movilidad y esos ojos enfurecidos que se le hacian cada vez que tiraba un golpe de muestra, logrando en mi un revoloteo en todos mis sentidos.

Había tenido novias…pero esta mujer de verdad me dominaba. Solo pensaba en follármela. En atacarla y llevármela a la cama, en sentir ese cuerpo para mí. Sabía que tardaría puesto que ella solo me miraba como carne fresca del kick boxing. Pero lograría que esa diosa olímpica cayera en mi red.

Lo primero que hice fue empezar a fallar en las técnicas de golpe. Ella rápidamente lo notó pero hizo caso omiso. A ratos me acariciaba el vientre para que aprendiera a respirar o me doblaba la rodilla para tirar bien una patada. Pero terminé haciéndolo tan mal que logré que se compadeciera de mi y me diera 15 minutos más para mi sola. Ella y yo.

El 5 día que nos quedamos solas me estaba dando una paliza. Golpeaba sin piedad mis brazos, me tiraba patadas cerca de la nariz, como queriendo destruirme y yo conseguí terminar en el piso. Aracely se acercó a unos metros de mi derrota y con las manos en la cintura me dijo seriamente

—–“Porque se autolimita la señorita?. Es que no quiere lastimarme?. O es que cree que no puede?, por favor no me hagas perder mi tiempo, lo había logrado.

Me habia dado en donde más me dolía. Y era mi momento de atacar. La tiré con una patada y un golpe y en un segundo estaba arriba de ella. Me miraba enfurecida pero con un asombro que intentaba ocultar.

En un abrir y cerrar de ojos las cosas cambiaron y ella estaba encima de mi. Nuestras respiraciones estaban agitadas, sentia su cuerpo pegado al mío cno sus latidos incrementando… unas gotas de su sudor cayeron en mi rostro y cerré los ojos. Nuestros labios se encontraron… la besé lentamente e instantes despues abrí mi boca para recibir su amplia y delgada lengua recorrerme el paladar logrando darme escalofrios.

No quería dejarla ir y me abracé a su espalda con mis piernas lo que la hizo gemir suavemente succionandome los labios y bajando con besos a mi cuello. Comencé a quitarle el top sin dejar de besarle cada parte del rostro, su cuello y sus hombros… mis manos actuaban por si solas. Ella me levantó y me llevó a los vestidores. Nos terminamos de desnudar con prisa y me llevó entre besos a las duchas… el agua estaba helada y no nos importó… la pusé contra la pared y mis manos se fueron a sus senos… por fin tuve en mis manos aquellos senos que me volvian loca clase tras clase…

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