Jugando al despiste – 4ª parte (Relato Lésbico)

-Soy realmente rápida, y apuesto a que nadie se ha percatado de que me he movido del asiento-Le dice Victoria soltando una risita mientras se dedica a rozar su nariz a lo largo del cuello de Katherine, despejado por una coleta que se había hecho con anterioridad. Aquello la estremeció de cabeza a pies, y con el poco control que le quedaba le preguntó:

—–“Se puede saber cómo…? Da igual.-Acaba interrumpiéndose a si misma, dándose la vuelta para quedar frente a frente con Victoria, en aquel pequeño espacio quedaban ellas muy juntas, ya que el baño del avión estaba hecho para una persona, pero ¿qué mas daba eso ahora? No se supo bien quién fue la primera que se lanzó contra los labios de la otra, el caso es que cuando querían ser conscientes de la situación estaban devorándose prácticamente.
Victoria sujetaba de la cintura a Kat y tenía su otra mano en su nuca para impedir que se volviera escapar, aunque esta vez por causas propias. Por otra parte, Kat entrelazaba sus piernas con las de su compañera para acomodarse y sin vergüenza alguna, juntar todo su cuerpo con el de ella. Le excitaban tanto sus besos, sentir sus manos recorrer su cuerpo… la pasión las consumía prácticamente.

Kat elevó el cuello al sentir a Victoria bajar por su barbilla hasta llegar a su cuello donde se dedicaba a morder suavemente y besar sin perder tiempo alguno, pues sabía que había una cuenta atrás para que alguna azafata se percatara de sus ausencias y fuera a buscarlas. Mientras su boca se entretenía en el cuello de Katherine, sus manos se dedicaban a explorar su cuerpo, una acariciando su espalda e intentando entrar por debajo de la camiseta y otra masajeando su trasero con descaro, cosa que estaba haciendo que se pusieran las dos a mil. Los gemidos de ambas, cada vez más notorios, no hacían más que incrementar sus deseos.

—–“Aaahhh… no puedo más…-Dice de repente Victoria, y pone sus dos manos en los muslos de Kat, elevándola y haciendo que esta entrelazara sus piernas en su cintura. En esta posición, Kat empezó a moverse muy sugerentemente haciendo que a Victoria le temblaran las piernas y terminara jadeando, apoyándola sobre el lavamanos y una de sus manos comenzara a desabrochar el vaquero de Katherine y la otra se debatía por pasar por debajo del sujetador para torturar a sus pechos con sus caricias.

Kat, por su parte, solo atinaba a besarla cuando Victoria paraba de besar su cuerpo e intentaba respirar. Mientras tanto, sus manos estaban en su espalda acercándola a ella más si cabe, y cuando Vic tocaba algún punto sensible suyo, la arañaba, y esto hacía que Victoria jadeara. Era todo un circulo, un bucle de deseo primario, agónico y primitivo, hasta el punto de querer gritar y que se enterara todo el maldito avión.

Las manos de Vic por fin desabrocharon el vaquero de Katherine, y chocando sus miradas, metió su mano rápidamente sin que esta se lo esperara, provocando que gritara un poco más alto de lo que debía hacerlo, para controlarse, mordió el hombro de Victoria, lo que impulsó a la otra a penetrarla con dos dedos, notando la abundante humedad y excitándose al extremo de comenzar a intentar saciarse ella misma contra la pierna de Kat. Siendo la situación como estaba, aumentando de un compás medio a un ritmo frenético, tanto la penetración sin pausa como ella misma contra la pierna de Katherine y acercándose al lóbulo de su oreja, jugando con el, comenzó a susurrarle:

—–“Gritarás mi nombre… y lo oirán todos… lo gritarás… créeme.-Terminó apretándose más contra ella.

Sus flujos habían empapado completamente su ropa interior y la mano de Vicoria, quien aumentando un poco más la rapidez al notar que Katherine estaba al borde del éxtasis y ella misma. -Vic… dios mio, Vic…pa…para un

p.poco…-Jadeó Kat en susurros- Par…aahh…¡Victoria!- Terminó en la cumbre mientras mordía descaradamente su cuello.
Victoria, por su parte, elevó sin querer el todo de su voz al llevar al potente orgasmo y aquello fue lo que llamó la atención a una azafata que pasaba cerca del baño, cargada de cacahuetes para un tal John.

—–“Disculpe, está usted bien?-Pregunta acercándose a la puerta, viendo que estaba ocupado con el cerrojo echado, y al escuchar ese pequeño grito.
—–“sí… un, un momento por favor.-Intenta responder Katherine, respirando pausadamente para intentar recuperarse del estado de frenesí. Victoria había sacado su mano de la entrepierna de esta, y se dedicaba a oler y lamer dedo a dedo la humedad que había quedado impregnada. Kat, mirando la repentina escena, hizo que su voz sonara trémula, por lo que la azafata intentó cerciorarse.
—–“Está usted segura? Si tiene algún problema no tiene más que decírmelo-Volvió a insistir.
—–“No. Todo está bien, no se preocupe.-Le responde Katherine cerrando los ojos e intentando concentrarse. Si las pillaban… bueno, mejor no imaginarlo.

Escuchó como la mujer se iba y comenzó a arreglarse la ropa, el pelo y volviéndose a echar agua en la cara como había hecho al entrar y no percatarse de la presencia de Victoria. Aquello le hizo reflexionar si tal vez el don que tenía era la velocidad, porque aquello había requerido una agilidad y destreza impresionante. Al incorporarse vio como Victoria la estaba mirando por el reflejo. Su cara denotaba culpabilidad y estaba viendo como intentaba buscar las
palabras adecuadas para justificar su comportamiento.

—–“No, antes de que digas nada, no te eches la culpa únicamente a ti. Esto ha sido cosa de ambas. Así que… bueno, si quieres lo hablamos más tarde con más tranquilidad. Eso nos dará tiempo a pensar-Intentó tranquilizarla Kat y así intentar concienciarse ella misma también.-¿Te parece bien?-Acabó medio sonriéndole.
—–“Claro, claro… tienes razón. Pero…-La miró fijamente.-No quiero que pienses que esto ha sido un calentón, o algo del momento. Llevo esperando mucho tiempo a que esto pasara, aunque no esperaba que fuera de esta forma. Terminó intentando disculparse por su falta de autocontrol.
—–“Para mi tampoco ha sido únicamente algo del momento, aunque será mejor que hagamos lo que he dicho primero. Necesito pensar con claridad.-Le intentó aclarar Katherine.-¿Salgo yo primero?- Le preguntó quitando el seguro de la puerta.
—–“Ah, si, claro, en un momento salgo yo-Responde acordándose dónde estaban. Hubo unos segundos de silencio en los que se dedicaron a mirarse únicamente. Y Kat se dio la vuelta, abrió la puerta y asegurándose que no había nadie cerca, salió hacia su asiento.

Corrió, prácticamente, viendo que John todavía estaba entretenido con la película de terror que antes había roto ese momento y completamente lleno de bolsas de cacahuetes que había visto con anterioridad a la azafata cargada con ellos. Recordar aquello le hizo esbozar una sonrisa, desde luego, no esperaba que pasara aquello ni mucho menos. Cerró los ojos y apoyó la cabeza contra la ventana, centrándose en el frío que el cristal le transmitía, intentado olvidar todos los posibles y seguros problemas que se encontraría cuando llegara a Canadá.

Escuchó como Victoria se acercaba, se sentaba y la miraba. ¿Cómo sabía que la miraba? Es esa clase de sensación que puede transmitirte una mirada tan intensa que la notas sin ser algo notoriamente físico. Kat decidía seguir con los ojos cerrados, tenía miedo de enfrontarse a esa mirada que podía esconder tantas cosas. Y es que todo le había sucedido de golpe, aunque estaba decidida a averiguar la verdad. Quién era ella. Por qué estaba metida en esta situación. Por qué notaba que su pulso cardíaco se disparaba cada vez que miraba a Victoria. Pasaron las 12 horas de vuelo que eran para llegar a Quebec, Canadá. Cerca de Ottawa, como le había comentado antes Victoria. Ella había salido de España poco, para ser sincera, un viaje a Londres de fin de curso para practicar inglés y un viaje a Francia. Por lo que el inglés y el francés lo dominaba bastante bien, de hecho, muchas de las obras que solía interpretar estaban en inglés, francés o cualquier otro idioma, el español no se caracterizaba principalmente por contener obras líricas, aunque las tenía y algunas muy buenas, pocas eran las que Katherine incluía en sus repertorios. Claro que aquello era cuando tenía tiempo y ganas de cantar, ya que era su madre la que siempre le animaba a hacerlo, ella decía que aquel talento lo había heredado de su familia paterna, que también había tenido grandes cantantes. “Y parecía que también tenía algo más que grandes cantantes” pensó Katherine recordando todo el asunto en el que se estaba metiendo. O quizás ya estaba metida incluso antes de nacer. ¿Entonces ella tenía obligación de hacer lo que le pudieran ordenar más adelante? Se supone que la libertad es el derecho a elegir de forma propia y siendo conscientes de la responsabilidad de sus actos, pero… ¿por qué debía ser responsable de algo que ella no había elegido? De hecho, toda su confusión estaba dando lugar poco a poco, a la rabia.

Un taxi los llevó hasta lo que parecía un bloque de apartamentos bastante grande.-Esto pertenece a nuestra organización, se te ha otorgado uno de los apartamentos. Nosotros también vivimos en el mismo bloque, solo que, en apartamentos distintos obviamente- Y desgraciadamente, pensó Victoria mientras terminaba de explicarle cuál era el suyo.-El tuyo es el 3ºB, si tienes cualquier problema, duda o simplemente quieres hablar, yo estoy en el 2ºC y John está en el 2ºB. Mañana te presentaremos al resto y intentaremos aclararlo todo.- Trató de decir “todo” incluyendo también el asunto pendiente que habían dejado en duda entre ellas. Aunque si Katherine lo entendió, no dio muestras de ello.

—–“Exactamente. Solemos tardar bastante en dormirnos- Comenzó a decir John.
—–“Qué?-Preguntó desconcertada Victoria, aquello no tenía base lógica.
—–“Eh.. bueno, vale, yo suelo tardar, principalmente hoy, porque esa jodida película del avión… en fin, no creo que me deje dormir muy bien hoy-Reconoció finalmente avergonzado. Cuando terminó de decirlo, Kat se empezó a carcajear.-Bueno, si te apetece hablar o jugar al parchís, ya sabes donde estoy. ¡Nos vemos mañana!- Se despidió John yendo en dirección a su apartamento, ya eran las nueve y media, y habían cenado en el aeropuerto, así que también conociendo los sentimientos de su amiga (y ajeno a todo lo que había pasado en el avión) marchó a su habitación intentando concederles algo de privacidad.
—–“Bien, eh… ¡eh! Que se lleva a Pistacho…-Cae en la cuenta Kat- Bueno… luego paso a buscarlo, cuando acomode mis cosas.
—–“Te ayudo a llevarlas a tu apartamento?-Se ofreció Vic, intentando buscar una excusa para no irse ya.
—–“No, no te preocupes, apenas es nada- Katherine, obviamente, no lo captó- Además estoy rendida, ha sido un día… muy largo.-Finalizó intentando encontrar la palabra correcta para definirlo.
—–“Claro…-Sonrió comprensivamente la rubia, muchas emociones juntas. Aunque resistirse de estar con ella en una misma habitación… con cama-Me voy-Dijo de pronto, al ver por donde comenzaban a ir sus pensamientos otra vez “que te pierdes y no te encuentras” pensó. Esta vez se controlaría.-Aquí tienes las llaves, y lo dicho, cualquier cosa, me avisas. A las nueve en punto quedamos aquí abajo, ¿vale? Buenas noches- Terminó todo rápidamente, acercándose a Kat y dándole un beso en la mejilla, lo que se le hizo raro a las dos, y yéndose dirección a su piso.

Katherine subió hasta su apartamento en el tercer piso y abriendo, comenzó a echar una ojeada y poner sus cosas, así por lo menos estaría entretenida algunos momentos. El apartamento era un poco más pequeño que el suyo, pero estaba bastante bien distribuido, que la cocina fuera estrecha no tenía por qué suponer un problema, y por lo demás todo estaba perfectamente. De hecho, lo que más le gustó fue ver que había un balcón interior a los que daban todos los apartamentos, haciendo un cuadrado entre todos los balcones, permitiendo verse unos a otros. Ver las luces si estaban apagadas o encendidas, si había alguien en casa y esas cosas, “algún vecino cotilla le encantaría este panorama” pensó riéndose. En cuanto terminó de ordenar todas sus cosas, bajó al piso de John para reclamarle a su gato, ya lo había secuestrado demasiado tiempo. Se acercó para tocar la puerta pero escuchó voces, así que, pensó “¿qué mal podría hacer?” y paró a intentar escuchar un poco.

—–“Bonita marca en el cuello…en serio, deberías decírselo…- Escuchó decir a John- Verás que en cuanto lo sepa, sino le ha dado ya un ataque de histeria, se lo dará. ¿Cuanto antes mejor, no?- Preguntó John a no se quién intentando
darle humor a la conversación para quitar la tensión que parecía haber.
—–“Ya ha tenido suficientes emociones por estos días. Además, esto es secundario… puede esperar-Aquella voz… ¿Victoria?¿qué hacía ella allí? De un modo u otro, no le gustó que estuviera a solas en el apartamento de John, pero ¿a qué se referiría con eso que acababa de decir?
—–“Secundario? Oh si, claro, por supuesto, ¿tas tonta o qué? Mira, ves a su piso, de paso le das a Pistacho, que aunque sé que me quiere mucho, nuestro amor es imposible y de paso hablas con ella. ¡Vamos, venga vamos, tira, tira!.

Escuchó como John empujaba suavemente a Vic hacia la puerta donde justamente estaba Kat. Se dió la vuelta rápidamente y en cuanto puso un pié en la escalera para salir pitando a su habitación, Victoria ya había abierto la puerta y estaba con Pistacho en brazos, quedándose parada al instante y abriendo los ojos:——“Qu…qué haces aquí?- “Joder que no haya escuchado la conversación, por favor” pensó al mismo tiempo que le preguntaba.
—–“Eh… araña.-Dijo lo primero que se le pasó por la cabeza.
(Continuará…)

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