De niña a mujer (Parte 3 de 3) (Relato Lésbico)

Desperté de nuevo enseguida, una mano tapaba mi boca y otra agarraba con fuerza mi chochito. Alguien se acercó a mi oído y me dijo, “nos has visto, lo se”. Era mi tía Ana, “quieres que tú madre sepa que la has visto conmigo?”, moví la cabeza de un lado a otro en señal de negación, “voy a quitarte la mano de la boca, vas a gritar?”, volví a negar con la cabeza. Mi tía quito las manos de boca y de mi chocho y se sentó en la cama mirándome, yo me volví quedando boca arriba. Se olió la mano que había puesto en mi coñito, la lamió, “estás empapada, entiendo que te gusta lo que has visto, has hecho esto con otras niñas o con mujeres?”, volví a negar con la cabeza, no podía articular palabra, “y con chicos?”, volví a negar, “nunca?”, otra negación, “pero sí te habrás tocado, te has masturbado, no?”, negación. “Jaa, esto es la primera vez que ves sexo y que te tocas?”, afirmé con la cabeza.

Mi tía se había puesto los pantalones y la camisa por fuera, siguió preguntándome, “has entendido lo que ha ocurrido ahí abajo?”, esta vez articulé un débil no, “voy a mostrártelo, pero será algo entre tú y yo. Quítate las braguitas”.

No pensaba, no podía, me dijo que me quitase las braguitas y eso hice, mi chochito aparecía mojado, mi tía se puso de rodillas en el suelo y metió directamente su cabeza entre mis piernas, su lengua recorría mis labios desde el culo hasta arriba del todo, y cada vez hacía más presión. Yo empecé a jadear, era sublime lo que sentía y lo fue más cuando mi tía traspasó los labios exteriores y empezó a meter su lengua dentro de mi vagina, muy poco, pero suficiente para que, igual que mi madre antes, cerrara mis piernas de repente sobre la cabeza de tía Ana, levantase la pelvis y me quedase casi sin respiración.

Cuando totalmente agotada por el orgasmo que acababa de tener me dejé caer de nuevo sobre la cama, mi tía cogió mi mano, se puso a horcajadas sobre mi y aprentándola ligeramente para juntar los dedos empezó a meterla en su chocho. Yo no era capaz de nada y la dejaba hacer, veía cómo poco a poco mi mano se metía más y más en la almeja de mi tía hasta que desapareció por completo. La moví dentro de mi tía, movía los dedos en aquel agujero viscoso y mi tía daba respingos cada vez que lo hacía. Se colocó mejor para ganar equilibrio, agarró mi muñeca y comenzó a follarse a sí misma con mi mano, sus ojos estaban abiertos de par en par, salivaba mucho hasta el punto de que se le caía la baba en alguna ocasión. En esas, juntó saliva en la boca y me pegó un tremendo escupitajo en la cara, y a continuación me puso un pie encima moviéndolo por mi cara. Todo aquello ya no me gustaba nada, pero no sabía que hacer, así que aguanté hasta que mi tía, con un apretón en mi muñeca y cerrando las piernas se corrió por fin, bramando y gimiendo como un búfalo. Se sacó mi mano de su chocho, levantó el pie de mi cara y me miró, “esto lo mantenemos en secreto, el próximo día te haré disfrutar mucho más, te lo prometo, pero no digas una palabra”, esta vez le contesté bien, “no dire nada tía Ana, nada en absoluto. Volvió a subirse el pantalón, se metió mis braguitas dentro como había hecho con las de mi madre y entró en mi cuarto de baño, oí como orinaba, pero no en la water, ni tiró de la cadena. Salió, volvió a mirarme, “tu madre es una enorme puta, yo más, y tú, empezando tan jovencita, lo vas a ser aún más. Mañana te comeré tu chochito pequeño más profundamente y te follaré tu culito con mis dedos, te garantizo que te gustará, así que límpiatelo bien, no es que me importe mucho pero mejor si no encuentro nada ahí dentro”, “de acuerdo tía” le contesté.

Y se fue de mi habitación, yo me quedé con la mano mojada de jugos del chocho de mi tía, con un escupitajo en la cara y sin braguitas. Me levanté a lavarme y ví dónde había orinado, el lavabo estaba lleno de pis, no me quedó más remedio que meter la mano para quitar el tapón y que se fuera. No entendía por qué había hecho eso mi tía, algo que en poco tiempo también descubriría.

Me acosté semidesnuda, no me costó nada volver a dormirme después de tanta excitación.

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