De como conocí a Carla (Relato Lésbico)

Esta vez voy a contaros cómo conocí a la mujer que es hoy por hoy mi enamorada putita sumisa, mi esclava. Se que parecerá un tópico, pero es la mujer más bella que he visto en la vida, es la mujer perfecta: Piel morena, senos prominentes y robustos, cintura estrechísima, silueta perfecta (me encanta cuando se le dibujan un poquito los abdominales), y ese acento portugués que hace que sea esa persona que tanto me importa, aunque la gente no comprenda cómo puedo quererla tanto cuando soy tan severa con ella con mis castigos, mis órdenes, la manera en que a veces puedo llegar a humillarla.

Este relato, y como todos los demás que he publicado, es REAL y nada del mismo ha sido modificado para su publicación. Esta tal cual sucedió. Bueno, empezemos…

Mi relación con mi anterior pareja Rocío (de la cual hablé en mi anterior relato “De cómo me instruyeron como esclava..) llegó a su fin, a mi pesar pues me sentía plenamente llena e ilusionada con tan nueva experiencia, por circunstancias que no vienen al caso y no voy a relatar.

Recuerdo que cuando yo andaba con chicos, en mi época heterosexual, no me resultaba nada complicado lanzarme ante el chico que me gustaba e iniciar una conversación en la que yo pusiera los límites… Pero desde el momento en que me obsesioné por el cuerpo femenino todo eso cambió. Siempre piensas en la sensación de que todo en este mundo está estrictamente dominado por unas reglas: Hombre y mujer, Yin y Yán, Bien y mal, fracaso o éxito… De modo que me di cuenta que no podía acercarme a hablar con la mujer que en cierto momento me gustara en una discoteca, por que lo normal es que sea heterosexual y no juzgue mi conversación desde un punto de vista de atracción sexual y simplemente como una casualidad amistosa…

Esas cosas y más se aúnan todas, y formaban que cuando yo estaba sola sin pareja, me fuera realmente imposible relacionarme sexualmente. Tenía infinitas posibilidades con chicos, hombres de todas las edades… Nadie comprendía por qué no me liaba ni siquiera con el más guapo de todos… Hasta llegué a pensar que necesitaría liarme con alguno para que mis amigas dejaran de llamarme estúpida… Mis amigas!. Dios, con lo rica que estaba alguna de ellas, y que no me importaría haber llegado a algo con alguna de ellas… Qué cruel es la vida cuando vives al otro lado, verdad?. Puesto que mi faceta en el amor estaba descolgada completamente, busqué actividades variadas que me permitieran olvidarme evadirme un poco de todo lo que suponía pareja… A pesar de que no aceptaba nada con chicos, sí fueron algunos de ellos los que me brindaron esa opción. Fue así cuando empezó mi época loca: Gogó en discotecas de ambiente, Stripper, actuaciones en cabinas de Peep Show, participación en determinados festivales eróticos, codearme con algunos artistas del porn business… Bueno, digamos que me metí de lleno en un mundo que me permitía relacionarme con gente selecta, sentirme guapa y sexualmente atractiva y a la vez, desfilar ante mujeres bellas y de bandera, jeje, pero nada, ni con esas yo vencía mis vergüenzas.

Así fue cómo un día, un poco bebida quizás, acepté la proposición de un hombre de hacer una prueba fotográfica para una empresa de publicidad que buscaba una atractiva joven, de aspecto fresco y desenfadado…Yo?” Bueno, me reí bastante. Es increíble lo que una persona puede llegar a desmotivarse en cuanto a ciertos temas. No me consideraba lo suficientemente atractiva como para adornar con mi cuerpo una campaña publicitaria… Pero así fue. Me presenté a la mañana siguiente temprano, aún sin creerme que yo hubiera sido capaz de aceptar una proposición así. Bueno, tampoco viene al caso relatar como transcurrió la larga sesión de fotos, por que tampoco viene al caso.

Sólo diré que ese hombre me ofreció en seguida un contrato de exclusividad por un año, un magnífico sueldo y la obligación de asistir a multitud de eventos, en calidad de azafata, imagen de la empresa, modelo, etc… Fue todo un shock traumático para mí ver mi cuerpo semidesnudo anunciando una marca de geles de baño pero, después de superar esa vergüenza, hasta aprendí a explotar mejor mi imagen.. Vi cosas en mí que creía no poseer, y me abrieron nuevas puertas en el campo de la seducción, ehh?.

Entonces llegó la llamada aquel día de la agencia. Necesitaban contar con 5 chicas de las más bellas de la agencia. Lógicamente, al yo haber participado activamente en un trabajo publicitario de ellos, yo no podía negarme a asistir a lo que iba a ser un certamen de misses en Portugal, concretamente en Oporto. Deberíamos asistir en calidad de azafatas, con atuendos adecuados para la ocasión. La verdad es que me sentí profundamente halagada al estar acompañada de chicas tan guapas y tan jóvenes, por que yo pensaba que si era la mitad de guapa que ellas, y por ello estoy aquí, me podía considerar satisfecha y realizada por fin como mujer. Llegamos en avión por la mañana cuando aún los miembros de la organización ultimaban los detalles de la celebración. Nos entregaron el pase correspondiente para tener libre acceso a las instalaciones y fuimos llevadas a los camerinos personales para dejar nuestras maletas con nuestras ropas dentro.

El certamen se celebraba a las 17:00 horas. A la hora del almuerzo, todo el equipo de colaboradores y organizadores por un lado, y las azafatas y asistentas por otro nos reunimos en el amplio comedor, en una zona reservada para nosotros. Las modelos candidatas fueron ocupando sus asientos respectivamente por orden de llegada y ocupando la zona destinada a ellas exclusivamente. Las había preciosas, exuberantes, rubias, morenas, de tez blanca, morena…

Tuve que hacer tremendos esfuerzos por contenerme mientras mis compañeras azafatas almorzaban a mi lado. Una hora antes del certamen, nos reunimos todos los de la agencia para perfilar la posición que ocuparíamos cada una, lo que desempeñaríamos en cada momento, el recorrido que deberíamos tener en cuenta a la hora de desempeñar nuestra tarea y una información general que detallaríamos a todo aquel interesado/a que así nos lo preguntara.

Las 17:00.Hora 0. Tras una banda sonora impactante y bien coreografiada por un excelente grupo de baile brasileño, se dio pase a las presentaciones del evento y consabidos agradecimientos a las entidades patrocinadoras. Os podéis creer que no entendía una sola palabra? Me parecía un idioma tan sumamente erótico, tan bonito… Que aunque no fuera capaz de comprender esas palabras, me atraía con fuerza la manera en que sonaban esas voces, mención especial para las de las féminas… Dios, mi tanga es que rebosaba mientras yo permanecía inmóvil a un lado del escenario, con las manos cruzadas por detrás de la espalda! Se dio entrada a las modelos, esculturales, en ropas casuales y muy atractivas todas ellas. No me planteaba la idea de encontrar a alguien especial allí, de modo que procuraba no examinarlas demasiado, y sí prestar atención a lo que me correspondía como miembro del certamen.

Fue en el instante en que cada una de ellas fue desfilando una a una en traje de baño por el amplio escenario. Os podéis creer que sí había mujeres bellas y altivas… pero cuando vi a Carla reconozco que si llego a usar dentadura postiza se me hubiera caído como en las miniseries cómicas!!!!! PERO ES UNA MUJER, O ES LA PERFECCIÓN HECHA PERSONA?.

Tan absorta me quedé ante su actuación, que no me percaté para nada de que un simpático viejecito portugués me preguntaba por la dirección a los aseos… Nada, me di cuenta después de que me llamó por tercera vez.

Instintivamente le indiqué con premura, que no con indiferencia, el camino correcto y, al ver que se iba ya continué admirando su escultural pase. Carla era una mujer alta, de tez morena, una larga cabellera de color negro azabache, mirada angelical y labios de ninfa, una silueta perfecta. Sus pechos eran enloquecedores, tentadores, que vencían perfectamente la ley de la gravedad dibujando un explosivo escote. En su lento caminar y, cuando ejecutaba movimientos más acelerados, se dibujaba tímidamente en su torso la musculatura abdominal. Y que decir de sus piernas?. Desde su lindo pompis hasta sus pies delicados, no había un solo detalle que no fuera precioso. “Es la mujer más preciosa que he visto en mi vida!”-Pensé instintivamente. Cada vez que ella salía a escena, todo en mí parecía pararse en el tiempo… Pfiuuu, ver esas caderas moverse, contorneándose grácilmente al ritmo de una música sensual era la cosa más celestial que había visto en mi vida. Reconozco que cuando en el suelo abría sus piernas ampliamente veía la parte delantera de su tanga y creía ya ver un precioso coño depilado (como me gustan a mí es con un bigotito en la parte superior) y con sus labios separados, húmedos… Fue una experiencia dura el verla allí cerca y yo tener que estar inmóvil, sin poder ir al baño a hacerme un dedo o tocarme los pechos. Como se puede aguantar asi?.

El certamen fue todo un éxito de afluencia de público y, a pesar de que mi nenika no ganó el primer premio (que se lo merecía, sin duda, me parecía sumamente la más bella de todas ellas), se quedó con un más que honroso segundo puesto, como dama de honor. Finalizaron todas las celebraciones y se prosiguió a la entrega de premios. Cada una de nosotras, las azafatas, debíamos entregar el premio a cada una de las 4 finalistas (incluida Carla), más la ganadora. Como nadie puso pegas y yo quería entregar el premio de Carla, me colé en el último puesto de la fila de azafatas con los ramos de flores para ser entregados, pues se empezaba por la candidata numero cinco, proseguíamos con la cuarta, tercera… y segunda, que era Carla! Aprovechando que nadie me observaba y, en un exceso de deseo por mi parte, venciendo incluso toda mi vergüenza, extraje de mi bolsillo el bolígrafo y una pequeña nota de papel, en el que escribí con letra clara: “Carla, tienes el cuerpo de una diosa. Supongo que no te gustarán las mujeres, pero en cambio tú si me gustas. Si deseas conocerme, acude al camerino 7 tan pronto terminen los actos de clausura.” Disimulé la nota entre las flores del precioso ramo y esperé mi turno.

A medida que fueron desfilando mis compañeras entregando los respectivos regalos mis nervios afloraban con más fuerza todavía, y en última instancia estuve tentada a retirar la nota del ramo. La cordura y vergüenza que me caracterizan siempre iba haciendo acto de presencia.

Llego el momento temido. Con paso firme y femenino, crucé el lateral del escenario justo hacia el centro del mismo, mientras el locutor pronunciaba el nombre de Carla por la megafonía y yo le hacía entrega del ramo. Ella se percató inmediatamente de la presencia de la nota. Me miró a los ojos, que bonitos rasgos! Yo le miré a la cara, que bella!!! y le hice una mueca sonriente que ella complació.

Fueron interminables los minutos que precedieron al abandono del recinto para el desalojo del mismo, y que todos los integrantes del equipo de organización se dispusieran al cierre de las instalaciones. Todas nosotras entre risas fuimos caminando por los extensos pasillos hacia nuestros respectivos camerinos. Yo casi ni me enteraba de lo que decían mis amigas. Me hallaba tan inmersa en el pensamiento de si vendría a verme Carla o no, que no acertaba a pronunciar palabra y solo era capaz de sonreírles para que se dieran cuenta que yo estaba allí y no en Marte. El jurado nos había obsequiado también con un exquisito ramo de rosas olorosas. Ya en el camerino cerré la puerta, dejé el ramo encima de la mesa frente al espejo y comencé a desnudarme, para cambiarme de ropa. Transcurridos unos minutos, me estaba colocando la minifalda de mi atuendo de calle cuando alguien llamó a la puerta.

Inmediatamente, un nervio se me activó en el cuerpo y mi corazón latió a toda prisa: ES ELLA!!!!. Me arreglé el pelo, repasé mi ropa y me apliqué colonia rápidamente. Frente a mí se encontraba la mujer más hermosa del mundo ante mis ojos.

—–“Hola…He visto una nota en mi ramo de flores. He de suponer que si eres la única que se encuentra en este camerino, eres tú la remitente – Dijo Carla en un intento por pronunciar correctamente el idioma español.
—–“La belleza es algo que no se puede medir con palabras… En cuanto te vi, me dejaste de piedra, eres realmente una mujer preciosa. Me encantaría invitarte a que pases, aún queda algo de champagne, regalo del staff.
—–“Bueno, no se si debo…señorita. —–“Ah, no seas tonta… Pasa, y tomate una copa conmigo.

Me llamó la atención la frescura de su perfume. Cuando la tuve tan cerca sentí el deseo de cogerla por la cintura y llevar sus labios a mi boca.

—–“Deseaba conocer un país como este. Siempre me ha gustado el portugués.. No lo entiendo apenas, eso si, jaja… Pero me parece sumamente bonito.
—–“A mi me pasa exactamente lo mismo con el español, creo que es un idioma interesante, pero complicado para mi entenderlo.
—–“Pues no lo hablas nada mal, Ten tu copa.
—–“Gracias…

Brindamos y nos llevamos la copa a la boca. Simulé que me daba un pinchazo en el vientre y eso provocó que la copa se derramara por mi blusa… Que pena!!!

—–“Mierda!.
—–“Ohhh, pero que ha ocurrido?
—–“No es nada, cielo. He sentido un pequeño pinchazo en la zona del vientre.. Bueno, no tienes que salirte para que me cambie. Somos ambas mujeres, no?
—–“Claro, además…Como tu dices, la belleza no tiene palabras, cierto?.

Le sonreí picaronamente. Fui desabrochando la blusa de mis manos, y lo hice mirándola fijamente a los ojos. Ella sostenía su copa. Llevaba un escotadísimo conjunto de chaqueta, top, pantalón en un color azulón que resaltaba estupendamente su esbelta figura y su color moreno de piel. Era muy sexy ver su piercing en el ombligo…

—–“Es muy bonito ese piercing, yo tb tengo uno en el ombligo. Cuando me quité el sujetador, ella se quedó mirando fijamente mis tetas sin ningún reparo.
—–“Tienes unos pechos realmente atractivos, parecía que tuvieras menos talla.
—–“Engaño mucho de verdad… Los tuyos si que son bonitos, si yo fuera un hombre seguramente que me moriría por tocarlos. Respondí mirándole a los ojos.
—–“Cuando algo es bonito, tanto hombres como mujeres sienten la necesidad de tocarlo. Por que iba a ser malo un detalle como ese?
—–“En ese caso… Quizás no te importaría que mis dedos comprobaran la tersura de su piel.
—–“Seguro que no me importaría…si a cambio dejas que los míos sostengan tus senos…
—–“Seguro que no me importaria…

Me coloqué lentamente a su lado, mis dedos bajaron por su cuello en lento descenso hacia el centro de su pecho. Desde ese punto, lleve cada mano al lado opuesto, dejando que los pechos ocuparan toda la palma.

—–“Hummm… Son firmes, suaves…sus pezones están duros…
—–“Señorita, deje que toque los suyos.
—–“Hazlo…

Sus manos se colocaron sobre el centro de mis tetas. Pellizcó con delicadeza los pezones, mientras me magreaba. Mi lengua se enzarzó en su pecho, besando apasionadamente el contorno de sus tetas, introduciendo los pezones en la boca, succionándolos de tal manera que los hacía sobresalir todavía más de sus aureolas…

En ese mismo instante, nuestras bocas, que hasta ese momento parecían perdidas en los cuerpos, se encontraron en el mismo punto… Los labios se fundieron en un sexual beso, que dejó nuestras lenguas libres al juego. Nos abrazamos fuertemente y nos tiramos salvajemente en el sofá. Le di una fuerte palmada en el culo, tan fuerte que ella separó sus labios de los míos para emitir un leve quejido. Introduje mi mano por el interior de su pantalón, agarrando con mis dedos la costura de su tanga, que noté empapada un poco más abajo.

Se convulsionó cuando notó que mis dedos se posicionaban sobre su coño húmedo y efectivamente, rasurado al completo. Friccioné con mis dedos sus mojados labios, notando cómo inmediatamente ella gemía como una posesa. Sus manos comenzaron a meterse por debajo de mi falda, buscando también el tesoro oculto de mi tanga. Con gran impaciencia y nerviosismo, me quitó el tanga, metiendo su cabeza entre mis piernas y haciéndome la mejor comida de coño que había sentido nunca!

Fue tan salvaje la forma en que me lo estaba haciendo que tuve un violento orgasmo en su boca. Ella se encargó de lamerme toda y de meter sus dos dedos para que yo sintiera lo guarra que es. Haciendo gala de algo que luego se convertiría en habitual (mi carácter dominante) me levanté con autoridad y la empujé contra la cabecera del sofá. Comencé a quitarle la ropa para ver detenidamente todos los atributos escondidos que tenía esa muchacha.

—–“Hummm…Muy buen cuerpo, si señor… Quieres un regalito?
—–“Si, señorita…

Alargué mi mano hacia el bolso, lo abrí y de su interior saqué un mini consolador que había comprado en mis tiempos del porn businees para atender mis necesidades en momentos de “urgencia”. Ella se sintió profundamente halagada cuando lo vio y más cuando yo comencé a ponerlo entre mis labios, moviendo mi lengua de arriba abajo, sensualmente.

Cuando vi que Carla estaba deseosa de que lo introdujera, separé más todavía sus piernas y comencé a frotar el vibrador contra los labios de su coño, al tiempo que ella emitía unos gemidos super cachondos!!. De su coño salían unos riquísimos hilos blancos de flujo, clara muestra de su excitación. Pude introducir sin problemas el vibrador en su interior… hasta el fondo!. Creo que la pobre muñequita no se esperaba esa maniobra por mi parte, por que apretó sus manos contra la pared, y su cabeza dio un pequeño golpe contra ésta, mientras profería un gemido brutal. Le comencé a hacer una paja brutal, justo cuando se me pasó por la cabeza derramar su copa de champán por sus tetas, el coño, su abdomen… por el vibrador, y llevándoselo a la boca para que lo chupara todo en su amplitud.

Uno de mis dedos se situó en los alrededores de su culo… Perfectamente lubricado con mi saliva, acaricié el mismo para comenzar a ensanchárselo. Cuando por fin se lo introduje, la estaba follando por los dos agujeros a la vez. Ella estaba en la gloria!. Pronunciaba palabras al límite de sus fuerzas, agarraba mi cabeza fuertemente con sus manos, y su cuerpo se contoneaba más y más, necesitado de explotar en un orgasmo bestial. Aceleré mi ritmo… y lo conseguí! Mi premio estaba a la vista, el gemido por excelencia que me decía que sus fuerzas estaban agotadas, que el orgasmo había sido intensísimo de tal forma que sus pezones estaban increíblemente erectos…

Nos fuimos relajando poco a poco, las dos abrazadas, tiradas en el sofa… Nuestros labios se besaron, y nos fundimos en un nuevo abrazos.

Nos quedamos rendidas acostadas un buen rato, justo hasta la hora en que debía partir de regreso a mi país. No obstante, intercambiamos nuestros teléfonos y le dije que la invitaba a venir al barrio donde yo vivía.

No perdimos para el contacto desde aquel día. Ya nada más abandonar el recinto, yo ya estaba llamándola por teléfono, diciéndole que me había encantado estar con ella y que quería tenerla conmigo en mi tierra en las próximas semanas.

Así fue. No pasó mucho tiempo. A partir de entonces, nuestra relación ha ido de menos a más.

ENVIANOS TU RELATO LESBICO Y LO PUBLICAREMOS


Enviar relato

Puntúa este video

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.