Daniela (Relato Lésbico)

Ese día me levantaba de nuevo entre sus brazos. Por qué no me saciaba nunca de esa mujer?, su cabello negro caía sobre su espalda, pegado a esa tela negra que se pintaba a su cuerpo, y yo necesitaba de su cuerpo pegado al mío,la deseaba tanto haciendo que la excitación manchara el tanga negro con una notable humedad, la delicada tela que se ceñía a mis caderas rozaba excitantemente mi pubis.

El vestido negro se ajustaba deliciosamente a su delicado cuerpo, remarcando un par de muslos firmes y un hermoso culo amenazando con salir de la tela, el cabello suelto aún se mantenía mojado, desprendiendo ese aroma a perfume y jabón de baño en el aire, inundaba mis sentidos y me acerque un poco más, no quería que notara mi presencia aun, la cocina se mantenía en total silencio y el blanco azulejo resaltaba los tacones de aguja que delineaban unas piernas envueltas en fina tela negra, Daniela era exquisita y mis pies descalzos rozaban el frio suelo mientras más me acercaba, tome sus caderas con mis manos y pegue mi cuerpo caliente solo cubierto con un tanga y sostén de media copa, bese su cuello chupando y saboreando la blanca piel sabor canela.

—–“qué haces?, una sonrisa pícara salió de sus labios.
—–“sabes bien lo que hago hermosa y no me iré hasta conseguirlo. Mi lengua subió hasta su oreja viciosa, mordisqueando suavemente hasta el lóbulo, un suspiro tenue salió de sus labios carnosos.
—–“sabes cómo me pone este vestido?. ¡No es así Daniela!, Mordí nuevamente pero con un poco más de fuerza.
—–“¡haammmm! toda la ropa que uso te pone.
—–“pero es que te queda perfecto, mira como enmarca tus senos apretándolos contra la tela, roze un pezón con mi dedo índice mientras susurraba a su oído. Baje la mano hasta su cadera y sobe su culo con mi mano derecha.
—–“esta parte, me encanta!, apreté uno de sus glúteos y la sobe nuevamente.
—–“por qué te gusta tanto provocarme?, dije tomando su cuello con la mano libre girando su rostro hasta poder rozar sus labios. Mi lengua roso los labios carmesí delineando todo el contorno para después abrirlos y penetrarlos con fuerza, mi lengua caliente chocaba con la suya enredándose en un duelo, podía respirar su aliento cálido mientras saboreaba su saliva caliente sobre mis labios, mordíamos nuestros labios deseosas de poseernos una a otra, mientras mi mano hurgaba sobre el vestido subiéndolo suavemente.
—–“Espera, tengo que irme. Mis oídos se hicieron sordos y mis manos subieron desesperadas el vestido hasta la cintura. Mi mano entro entre sus muslos calientes, que se abrieron ante mí sin oposición.
—–“n…no ¡hammm!. Espera.
—–“pero si tu no quieres irte!. Mira como estas Daniela. Mi mano jugaba haciendo presión sobre las bragas blancas sintiendo la humedad de la tela. Sus piernas se abrieron un poco más dejándome explorar con factibilidad.
—–“te gusta verdad!, dije pegada a su boca mientras introducía mi dedo anular e índice dentro de la fina tela y sin previo aviso penetre su vagina lubricada ante mis caricias, mis dedos resbalaban fácilmente mientras pellizcaba un
pezón con la otra mano. Una perfecta “o” se dibujaba en sus labios rojos mientras cerraba con fuerza sus ojos.
Dos estocadas fuertes provocaron un gemido, saque mis dedos y me deslice hasta quedar de rodillas ante Daniela, mis manos acariciaron sus senos hasta llegar a sus caderas , mis ojos miraban directamente los suyos y con rapidez gire su cuerpo dejándola apoyada sobre la mesa mientras ella me daba la espalda.

—–“sabes que morbo me da verte con estos ligueros?, lamí mis labios humedeciéndolos.
—–“tengo que irme, dijo con un hilo de voz tan excitante.
—–“mientras más me lo pides, más cachonda me pongo, si en verdad lo quieres tendrás que pedirlo con más decisión.

Mi lengua subió desde el talón hasta la parte superior del muslo, repetí el mismo trato a la otra pierna y un suspiro profundo salió de su garganta. Mi lengua siguió su camino hasta llegar a su culo y mordí la blanca piel para después depositar un beso, mi lengua deseosa busco la entrada a su cuerpo y ella abrió más sus piernas queriendo ser devorada por mi boca. Rocé mi lengua sobre su coño húmedo saboreando su esencia mientras mi dedo pulgar jugaba con el hinchado botoncito que tanto placer le causaba.

—–“me encantas, mira como me pones, mi lengua perforo más profundo su vagina mientras ella movía su cadera sobre mi rostro.
—–“¡mmm!. Sé que te gusta, sus gemidos eran más audibles mientras seguía restregándose contra mi lengua.
—–“¡haaa! Mmm.. Me encanta, si… asi. Retire mi lengua e introduje nuevamente dos dedos , Daniela suspiro al sentir la invasión , la masturbe al compás de sus movimientos para después levantarme y quedar nuevamente en mi posición anterior.
—–“prueba!, introduje el par de dedos dentro de su boca haciendo que los chupara.
—–“mira en lo que me has convertido, te deseo!, te necesito!. Mordí su oreja mientras ella chupaba mis dedos enredando su lengua caliente, excitándome más. Baje el cierre del vestido y lo baje dejándolo tirado sobre el piso, le di la vuelta y mire el par de tostadas con miel que había en un plato , tire del sostén hasta dejar sus pezones asomados sobre la tela , eran un manjar apetitoso y tremendamente hermoso, retire un poco de miel de la tostada y chupe el
dedo hasta dejarlo limpio.
—–“sabría mejor aquí y señale uno de sus pezones ya erectos con mi dedo índice. El rostro de Daniela estaba bañando en color rojo.
—–“oh!, Acaso quieres irte ya, no te detendré si eso deseas, dije muy segura con una sonrisa en el rostro.

Daniela unto un par de dedos con la miel y batió sus pezones dejándolos como dos pequeños caramelos brillantes ante mi mirada retadora y lujuriosa, mis labios se acercaron instintivamente y chuparon golosos el manjar que se me ofrecía, ella solo jadeaba mientras yo devoraba hasta no dejar nada, uno a uno Mordí, deguste y chupe sus pezones enrojecidos la excitación ya no me dejaba pensar con claridad y mis fluidos seguían mojando la tela ya empapada, sentía el palpitar de mi sexo al compás de mi corazón y los pezones me ardían queriendo salir de su encierro para ser atendidos.

—–“Todo sabe mejor si lo pruebo sobre tu piel, dije cerca de su boca para después besarla, dejándola saborear el dulce sabor de mi lengua, nuestras respiraciones ya eran trabajosas y yo ya no soportaba, quería hacerla gozar mientras movía desenfrenadamente sus caderas gritando mi nombre, tire de su cintura casi violentamente hasta dejarla sentada sobre una silla del comedor y abrí sus piernas que me recibieron apasionadamente. Su sexo brillaba producto de sus fluidos y mi saliva, jale sus bragas hasta dejarlas tiradas a un lado del vestido, mi lengua regreso hasta su intimidad y ella me recibió cálida, ya no aguantaba y saboreaba feroz mente su vagina mientras introducía un dedo perforándola, el roce de su tanga introduciéndose en mi coño me hacía arder la piel y con mi mano izquierda tire de la tela aun lado y me introduje dos dedos sin piedad, mis gemidos eran sofocados entre los muslos de Daniela mientras me masturbaba frenéticamente hasta sentir la necesidad de màs. Daniela solo gemía retorciendo su cuerpo mientras mi lengua no le daba tregua jugueteando lujuriosa, pellizcaba con una mano sus pezones con fuerza, hasta depositar frente a mí su mano libre sobando su clítoris aun con mi lengua y mi dedo anular dentro de su vagina, me encantaba lo morbosa que era cuando se ponía caliente, sus muslos prisionaron mi cabeza y la mano que mantenía en sus pechos ahora tiraba de mi cabello presionando mi rostro fuertemente contra ella, sus piernas se abrieron lo más que pudieron y su mano frotaba sin contemplación su botoncito hinchado y rojo.

—–“¡haaaammm! Asi .. sigue.

Mis dedos no se detuvieron y su respiración se volvió pesada, ya no era suficiente con dos dedos dentro de mi coño, la situación me ponía en limites tan excitantes que introduje tres dedos de golpe, penetrándome con fuerza, su pecho subía y bajaba hasta que su cuerpo se engarroto y se dejó ir en un increíble orgasmo, mientras yo me mantenía en cuclillas moviendo mis caderas con violencia, mi dedo pulgar rozó mi clítoris y caí de rodillas sobre el piso convulsionando en pequeños espasmos, ya no respiraba solo jadeaba pero no me sentía completamente satisfecha, aún estaba caliente y quería más. No me cansaba de sentirla sobre mi cuerpo. Mi cabeza caía sobre sus rodillas y unas manos tomaron mis costados para ayudarme a levantar, me sentó sobre la silla que ocupaba antes y se montó a horcajadas sobre mis muslos, su lengua invadió de la manera más lujuriosa y pervertida mi boca metiéndomela hasta la campanilla para después chupar mi lengua saboreando su propia esencia, mordía mis labios y restregaba sus senos contra los míos, nuestros pezones endurecidos se frotaban excitándose mutuamente hasta que comenzó a frotar su sexo sobre mis piernas, sus hermosos ojos infantiles buscaban impasibles los míos, esas dos gotas de tinta negra me encantaban, tan niña y tan mujer, me pedía a gritos que terminara lo que había comenzado, ella aun quería más y yo pedía lo mismo, su manera de restregar su cuerpo ante el mío como un pequeño gatito me encendía, el triángulo de bello estéticamente arreglado rozaba mi pierna y mis dedos siguieron su camino, subía y bajaba mirándome a los ojos, montaba mis dedos como la mejor de las amazonas mientras pellizcaba sus pezones, ahora sus dedos entraban en mi vagina, mientras montaba era penetrada por Daniela, dándonos placer mutuamente.

—–“tócame bonita. Por favor! Ya no aguanto. Sus labios tiraron del sostén hasta bajarlo y su boca cubrió mis pechos duros y deseosos de sus caricias, yo no podía con la excitación, la reciente corrida tenia mis sentidos más sensibles y sentir su boca contra mi ardiente piel era como una corriente eléctrica, mi espalda se arqueo y mis sentidos se agudizaron, suspire fuertemente y sus movimientos se pronunciaron, en un momento Daniela salió de mis
dedos y los llevo a mi boca, el morbo de la escena me incito a chuparlos hasta dejarlos lo más húmedos posibles para después llevarlos de nuevo hasta su coño y penetrarse sin control , subía y bajaba rápidamente , ella sabía cómo
me gustaba y el magnetismo que tenía en mí, me miraba directamente mientras mordía mis pezones.

—–“asi…dany, muerdeme más fuerte ¡hammm!. Su boca llego hasta mi cuello.
—–“haaaa!. Voy a correrme.

Apreté un punto dentro de ella que la hiso explotar en mil pedazos abrasándose a mi cuerpo y mordiendo mi hombro sin piedad, mi mano masturbo mi clítoris mientras miraba como se corria y como si ella supiera el momento exacto se incorporó rápidamente y chupo mi vagina, penetro mi coño con su lengua y yo abrí mis piernas para recibirla, respire agitadamente y termine con su boca recibiendo toda mi esencia como si fuera el fruto más deseado,
chupaba desesperadamente hasta unir nuestros labios de nuevo y quedar abrazadas, pegadas la una a la otra con nuestro sudor resbalando sobre la piel rojiza y nuestras respiraciones entrecortadas, nuestros cuerpos calientes se abrazaron mientras recibía su respiración sobre mi cuello.

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