Relatos lésbicos

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Marielena y Doña Elvira (Parte 6 de 6) (Relato Lésbico)

Doña Elvira se habia dado cuenta que su preciosa vecina la tiene completamente obsesionada. Después de la última vez, que junto con el viejo verde de Don Alberto disfrutaron de los encantos de la joven llevandola a la cama y haciendole de todo, no podia dejar de pensar en esa belleza, que ademas tiene un morbo y sensualidad capaz de calentar a cualquiera, hombre o mujer. Recordaba con lujuria como Don Alberto penetraba por el culo a la nena mientras a su vez ella le estrujaba las tetas y veia en primera fila como la chica gemia, al principio de dolor y luego de placer mientras el viejo verde le taladraba el culo, ella misma habia tenido un orgasmo lamiéndole la espalda a la chica escuchando sus dulces gemidos.

Luego que Don Alberto acabara en el interior de la chica, ella le había vuelto a chupar la concha hasta que la muchacha estallo en un grito de placer.

Estos recuerdos calentaban a Doña Elvira y se devanaba los sesos pensando en nuevas maneras de disfrutar de esa deseable joven.

A dos cuadras de la casa de Elvira habia un antro nocturno, una especie de cabaret venido a menos, regenteado por una mujer, Doña Lita que ultimamente se habia quedado sin chicas para los clientes. Elvira pensó con lujuria en llevar a su vecinita para ver que pasaba con la joven, imaginarla cogiendo con toda clase de personas, por lo general viejos verdes pero también había mujeres buscando chicas jovenes, enloquecía la mente pervertida de la mujer, sabiendo del morbo y sensualidad de la chica, estaba casi segura que la chica accedería a ir a ese lugar.

Esa tarde quiso la suerte que la chica reapareció en su jardín, lindero al de Doña Elvira, tomando el sol como siempre lo hacía con los pechos desnudos. Elvira la vio y fue a su encuentro. Le dijo:

—–“Como estas preciosa, no querés tomar algo?. La chica respondio, en voz baja y con picardia.
—–“Ay, Doña Elvira, es que cada vez que me invita a tomar algo terminamos en su cama. Doña Elvira sintio ganas de abalanzarse sobre ese monumento y chuparle la concha allí mismo, se contuvo y le dijo:
—–“Esta vez te invito a tomar algo en un bolichito acá cerca, para hacer algo diferente, te gusta?.
—–“Si, me encanta! dijo entusiasmada ella, voy adentro y me cambio.
—–“Ponete ese lindo uniforme de colegio que tenes, vas a ver como todos te miran” dijo la calenturianta Elvira, que se relamia los labios pensando en lo deliciosa que era en uniforme colegial ese pedazo de mujer.
—–“Ay, Doña Elvira, pero me van a querer violar, dijo picaramente la chica.
—–“Si “”penso Doña Elvira”” Y yo quiero ver como te cogen” siguió pensando la mujer, que se relamía los labios. Al rato reapareció Marielena ataviada de colegiala y nuevamente Elvira tuvo que contenerse, tenia ganas de besarla en la boca y tocarle los pechos, pero nuevamente se contuvo y dijo:
—–“Vamos chiquita, estas preciosa.

Al llegar al lugar, todavía era de día y no había casi gente, solo una mujer muy vieja, mas que doña Elvira, estaba tras un mostrador.

Cuando llegaron, la vieja mujer no pudo apartar los ojos de la joven con uniforme colegial y se acercó diciéndoles:

—–“Acá no pueden entrar menores, dijo comiéndose con la mirada las espectaculares piernas de Marielena.
—–“La chica es mayor y puede tomar alcohol, vamos a tomar dos cervezas.

Mientras se iban a una mesa, Doña Lita, la propietaria no podía dejar de mirar el culo y las piernas de esa pendeja y pensaba que estaría haciendo esa hembra junto a una vieja como la que la acompañaba…

Cuando Doña Lita les llevó las bebidas a la mesa, Doña Elvira dijo:

—–“Que poca gente, creí que iba a estar mas concurrido. Doña Lita dijo:
—–“Todavía es temprano, pero viene poca gente, nos quedamos sin chicas para entretener clientes, lo dijo mirando fijamente a la muchacha ataviada en uniforme, bajo su blusa se le adivinaban los pechos y las piernas casi desnudas por lo corto de la pollera, eran infartantes. Doña Elvira dijo:
—–“No vienen chicas?, justo yo le decía a mi sobrina si le gustaría trabajar en un lugar así, ella esta buscando trabajo.

Doña Lita abrio la boca asombrada, con una preciosidad como esa se iba a llenar de clientes, incluso mujeres vendrían al saber que una belleza como esa estaba disponible en su “cabaret”.

—–“Pero la chica quiere trabajar acá?, este es un lugar especial, los clientes a veces quieren intimar con las chicas, dijo Doña Lita.
—–“Si, me gustaría” dijo la chica mirando a la cara de Doña Lita. La cara de esta mujer era desagradable, surcada por arrugas y con una nariz desproporcionada mas bien parecía una bruja, pero sus ojitos brillaban al ver la delicia de nena que tenia al lado y que le estaba diciendo que quería trabajar allí.
—–“Bueno, pero tendría que verte mas de cerca, dijo la vieja.
—–“Como mas de cerca? dijo con picardia Marielena, que empezaba a darse cuenta de lo caliente que estaba esa vieja. Si estamos bien cerca, agrego risueña la chica.
—–“Tengo que verte… desnuda para ver si servís para esto. Y no pudo reprimir pasarse la lengua por los labios.
—–“Bueno dijo la chica. Marielena sabía lo que vendría, esa mujer no se iba a contentar con verla y se empezó a excitar, como siempre le ocurría cuando presentía una situación caliente como esa.
—–“Vení, vamos adentro así te puedo ver bien, dijo Doña Lita tomando de un brazo a la muchacha.
—–“Ya vengo, tía, dijo Marielena a Doña Elvira que se moría de ganas de ver como Doña Lita iba a gozar de su chica.

Siempre llevando de un brazo a Marielena, la dueña del local le dijo a alguien tras el mostrador que se ocupara de atender que ella tenia que hacer “algo” en el fondo.

Guió a Marielena por un pasillo y luego por un sector donde había puertas que llevaban a habitaciones, la hizo entrar en una de estas habitaciones.

Al entrar Marielena se dio cuenta que esas habitaciones eran donde las “chicas” tenían relaciones con los clientes. Había una cama como todo mobiliario y una puerta que comunicaba con un pequeño baño.

Doña Lita, que casi no se podía contener, tomó de la cintura a Marielena y la acerco a la cama. Se puso frente a ella y le dijo:

—–“Con ese uniforme de colegio enloqueces a cualquiera, nenita, su voz sonaba enronquecida, cargada de deseo. Marielena hizo amague de desabotonarse la blusa pero Doña Lita le dijo:
—–“No chiquita, yo quiero desnudarte y le puso las dos manos sobre los pechos, por encima de la blusa y movió despacio sus dedos apreciando la consistencia de esos jóvenes melones. Acercó su cara, y esto no le gusto mucho a Marielena pero lo aceptó porque sabía que vendrían cosas mejores y le busco la boca a la chica.

Mientras le metía la lengua en la boca, las manos de la vieja empezaron a moverse inquietas por las tetas de Marielena, luego de chuponearla un buen rato desplazo la lengua hacia el cuello de Marielena y la chica, como siempre pasaba, sintió gran placer y comenzó a suspirar. Doña Lita dijo:

—–“Te gusta nenita?, te voy a chupar por todos lados”.

Las manos de Doña Lita desataron la corbatita colegial de la chica y con lentitud la mujer empezó a desabotonar la blusa, haciendo pausas que enloquecían a Marielena y acariciaba las tetas por encima de la blusa estimulando con pellizcos los pezones de Mariuelena que ya se encontraban duros. Termino de sacarle la blusa y la caliente mujer se zambullo a chuparle las tetas mientras la rodeaba con sus manos la cintura y buscaba acariciarla las nalgas por encima de su corta pollera.

Por un rato lo único que se escuchaba eran los chupetones de Doña Lita y los suspiros de placer de Marielena. La chica hacia rato que sentía muy mojada su tanga y estaba deseando que esa mujer le chupara de una vez la concha.

Por su parte, Doña Lita quería disfrutar lentamente de esa belleza que nunca había tenido una igual, se fue situando por la espalda de la chica mientras le sobaba los senos sin pausas se frotaba contra las nalgas duras y redondas de Marielena. Se daba perfecta cuenta que la chica disfrutaba de los toqueteos y lamidas que le daba y quería demorarlas lo mas posible.

Se puso frente a la chica y comenzó a sacarle la pollera, con deliberada lentitud hasta quitársela del todo. Quedo parada frente a la chica admirando la perfección de sus piernas y la excitante tanguita blanca que tapaba su concha.

Puso sus manos en los muslos de la chica y enmpezó a sobárselos sin pausas mientras le decía:

—–“Que piernas tenés pendeja, que buena que estas. Se inclinó sobre la muchacha y le paso la lengua por los muslos lo que enloquecía a Marielena que empezó a gemir y decir:
—–“Por favor, por favor” lo que interpretó la caliente vieja como un pedido de que le chupara la concha sin mas demora.
—–“Vení pendejita, dijo la vieja y la acostó en la cama boca arriba. Sin mas demora le abrió las piernas y probó con su lengua sobre la empapada tanga de Marielena. La chica se retorcía de placer, las manos de Doña Lita la liberaron de su prenda íntima, se la saco a los tirones y volvió a sumergirse en la concha de Marielena. La chica sentía que ya se venía cuando las manos de la vieja la tomaron por la cintura y la obligaron a ponerse boca abajo. Esto sorprendió a la chica, pero vio pronto las intenciones de la afiebrada mujer, le puso una almohada bajo su vientre y sus nalgas quedaron bien expuestas. Doña Lita comenzó ahora a pasar la lengua por las nalgas de Marielena, entre las nalgas llegando a su culo y bajaba hacia la concha a fuerza de chupetones y volvía a subir metiendo la lengua profundamente en su hoyo, como si quisiera penetrárselo y nuevamente bajaba hacia la concha y buscaba con deseperación el clítoris hinchado de Marielena. Varios minutos después de este salvaje chupeteo, Marielena no pudo contenerse y emitiendo un grito de placer tuvo un orgasmo brutal, convulsionandose de placer. Doña Lita se empezó a frotar contra el culo y las piernas de la chica hasta que su calentura tambien explotó en un imponente orgasmo.

Después de unos momentos, Doña Lita le dijo a Marielena:
—–“Nena, si venís acá todos te van a querer coger, estas buenisima” y agregó “Yo también te voy a querer coger.
—–“Si dijo Marielena. Ya lo se, entonces cuando empiezo?.

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Marielena y Doña Elvira (Parte 5 de 6) (Relato Lésbico)

Doña Elvira estaba sentada en su jardín, lo que le permite atisbar a su vecina, a la cual ya han pasado varios días sin ver mientras piensa lo afortunada que es de tener una vecina tan despampanante y sexy como esa. Más afortunada aun porque la chica ha aceptado compartir la cama de Doña Elvira y disfruta de sus caricias y chupeteos. Elvira no es ingenua y sabe que esa preciosidad debe tener más amantes, sean ellos o ellas, ya vio cuando Don Alberto se la cogió, que a Marielena también le gusta tener sexo con hombres. Doña Elvira solo piensa que la chica, tenga o no tenga otros amantes, siempre acepta las invitaciones de Doña Elvira para disfrutar juntas y para ella eso es suficiente.
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Marielena y Doña Elvira (Parte 4 de 6) (Relato Lésbico)

Pasaban los días y como siempre Doña Elvira hervía de deseo por su vecina, no verla la desesperaba. Hasta que finalmente una tarde la vio en el jardín, tomando sol y se apuró a llegar hasta el muro que separaba ambas casas.
—–“Hola nena como estas? pregunto Doña Elvira a lo que su vecina contesto:
—–“Bien y usted como está Doña Elvira?.
—–“Deseando verte” contesto sin contenerse la excitada mujer, sabiendo que la tía de la chica generalmente no estaba a esa hora.
—–“Estaba deseando verme? quiere que vaya un ratito a su casa” pregunto la muchacha con voz suave y provocadora.
—–“Si, nena, la última vez me dejaste con muchas ganas” dijo Doña Elvira que estaba caliente solo con ver esa impresionante nena. La chica estaba tomando sol sin corpiño y solo verle las tetas jóvenes y duras enloquecía a la mujer que babeaba sin control.
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Marielena y Doña Elvira (Parte 3 de 6) (Relato Lésbico)

Doña Elvira no podía dejar de pensar en su vecinita y los largos momentos que pasaba sin verla la deprimían. Una tarde estaba hablando en el frente de su casa con un vecino, Don Alberto, un señor como de 70 años que tenía fama de viejo verde y en eso la chica que desvelaba a Doña Elvira salió de su casa vestida como para ir a la playa y al pasar al lado de su vecina le dice:
—–“Hola Doña Elvira. La calenturienta vieja, excitada solo de ver esa belleza le dijo:
—–“Hola nena, ya veo que te vas a la playa, si querés cuando vuelvas te invito a tomar una cerveza.
—–“Bueno, me voy a pegar un chapuzón y vengo, sus cervezas son muy ricas, dijo la nena con picardía. A doña Elvira casi le da un infarto pero se recompuso y le dijo:
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Marielena y Doña Elvira (Parte 2 de 6) (Relato Lésbico)

Habian pasado dos días desde el encuentro amoroso de Doña Elvira con su escultural vecina. Dos días que la joven no se mostraba en el jardín tomando sol ni daba otra señal de vida. La casa de su vecina parecía estar sin ocupantes y Doña Elvira llego a pensar que ya no vería más a ese bombón que había tenido la suerte de llevarse a la cama. Al tercer día, estando Doña Elvira sentada al frente de su casa mientras empezaba a anochecer, un taxi estaciono frente a la casa de su vecina y descendió del mismo la chica que tanto obsesionaba a la madura señora…
La chica estaba vestida de forma espectacular, con un corto vestidito negro y zapatos de taco alto y se dirigió a la puerta de su casa con un andar un poco tambaleante. Doña Elvira fue hasta la puerta y le dijo:
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Marielena y Doña Elvira (Parte 1 de 6) (Relato Lésbico)

Marialena se encuentra de vacaciones en lo de su tía y le encanta tomar el sol en el jardín, donde se siente a salvo de miradas indiscretas. No sabe que su vecina Doña Elvira la observa con ojos lujuriosos. Desde la llegada de su vecinita, Doña Elvira se dio cuenta que la nena es un bombón, que tiene un físico esbelto. Pelo largo castaño y unas piernas y una cola de ensueño. Esa tarde mientras la miraba desde un lugar que Mariaelena no la podía ver casi se desmaya cuando vio que la chica se desprendió la parte superior del bikini y dejo en libertad sus pechos. A doña Elvira se le lleno la boca de saliva mientras veía esas dos preciosas montañitas de carne blanca con pequeños pezones y su mente calenturienta solo pensaba en mamárselos.
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Esperanza y Caridad (Relato Lésbico)

Esperanza y Caridad, dos bellezas rurales, cursaban último año de recogida de guisantes. Pensaban dejar la aldea para ir a servir a la ciudad. Aquel lugar para ellas era como una cárcel en la que cumplían una condena con trabajos forzados los siete días de la semana. Esperanza era morena, delgadita, medía sobre un metro cincuenta, tenía el cabello castaño recogido en dos trenzas, sus ojos eran achinados y de color avellana, tenía tetas pequeñas, su culo era pequeño y redondo. Caridad también era morena y delgadita, tenía la altura de su amiga, el cabello negro recogido en dos coletas, sus ojos eran negros y muy grandes, tenía tetas pequeñas y su culo era muy parcecido al de Esperanza. Esperanza y Caridad parecían dos dulces muñequitas.
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Mis inicios lésbicos (Relato Lésbico)

Actualmente tengo 29 años pero voy a empezar contando mi primera vez a los 18 años, para ese entonces el sexo no era muy importante en mi vida, no me masturbaba y había estado una vez con un chico y no fue nada extraordinario y luego encuentros con amigos novios de turno que no pasaron de besos y algunos juegos. Vivo en un pueblo a 300km de capital en Argentina, muy chato y aburrido con mi amiga Amelia empezamos en el verano como no teníamos nada que hacer a ir a la pileta de su prima Patricia mayor que nosotros 30 años con un físico muy llamativo y una simpatía que desbordaba.
Ella era esteticista y tenía su consultorio y sala de masajes en la casa, nosotras estábamos toda la tarde ahí con ella y luego solas cuando ella tenía clientes.
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