Sorpresas que te da la vida (Relato Lésbico)

 

Un fin de semana viajamos con mi hija, una amiga de ella y su mama a la finca. Llegamos el sábado bien temprano ya que el viernes yo había estado con dos amigos en su apartamento hasta las 9 de la noche. Al llegar David no estaba, entonces nos acomodamos bajando las maletas y preparamos algo de desayunar. Ana María Y Juliana se dedicaron a tomar el sol completamente desnudas. Sandra me ayudó en las labores y luego ya nos colocamos trajes de baño y salimos también por un rato a la piscina. A las once entre a la cocina a preparar el almuerzo y a los minutos Sandra me ayudó, en esos duramos la hora mientras nuestras hijas ya en pleno descaro se besaban y se tocaban estando acostadas en el borde de la piscina. De pronto me suena el celular y era Felipe un viejo amigo que venia del Huila hacia Bogotá y llamo para saber si estaba en la finca y pasar la tarde conmigo.

—–“Hola hermosa, como vas?.
—–“Felipe, acá estoy, en la finca disfrutando del sol, cervezas y dos amigas que vinieron con Ana María y yo. Sandra se me queda mirando.
—–“A que bien porque voy para Bogotá y me gustaría verte mi amor.
—–“Papacito, ven que te invito a almorzar.
—–“Listo ya llego entonces.
—–“Ok te espero.

David, mi esposo vino con un señor que están arreglando un puente en el municipio y al rato llego Felipe, me fui a abrirle al portón entro la camioneta, se bajo y me ayudo a cerrar el portón, nos abrazamos dándonos un beso en la boca.

—–“Papacito, casi no vuelves y porque me tienes tan abandonada si sabes que me encanta tu verga?.

Entramos a la casa, en la cocina seguía Sandra, se lo presente y luego al comedor en donde estaba mi esposo con el ingeniero revisando el computador. A quienes también saludo. Luego su mirada se dirigió a la piscina y vio a mi hija y a Juliana que jugaban entre la piscina con una pelota de colores. Nos quedamos ahí pero yo volví a la cocina ya a servir el almuerzo. Almorzamos y mi esposo se recostó un rato. Y luego se marcho con el ingeniero, arreglamos la cocina y nos tomamos un cafecito con un cigarrillo. Yo tengo un pequeño jardín en donde tengo cultivadas varias orquídeas y me fui a verlas ya que David me había contado que dos dieron retoños. Me puse feliz al verlas. Me volví para la piscina, Felipe estaba nadando y me metí también a la piscina para estar con él. Sandra a pesar que estaba en vestido de baño no entro a la piscina lo que hiso que se quedara sola.

A mi me disculparan pero yo no iba a dejar de disfrutar de las compañía de Felipe por atenderle a la mamá de la amiga de mi hija, quien bien sabe que cuando vienen hombres conmigo es para mi satisfacción, ahi le hicimos compañía por unos minutos y luego nos metimos a la piscina con Felipe nadamos un rato y luego ya nos juntamos me senté en la escalera para darle un masaje, que me agradeció dándome un beso en la boca. Luego volví a meterme en la piscina y abrazados nos volvimos a besar. Me quite el sostén de mi bikini quedando en toples para que el pudiera besármelas lo que realizo con gusto. Hablamos de un problema que tenia con un socio de él, mis piernas lo abrazaban dejándonos bien pegaditos. Nadábamos un poco y cuando me le acercaba procuraba agarrarle la verga y besarlo. Nos olvidamos de Sandra. Pero ella de nosotros dos no, no se metía a la piscina, no le gustaba, que se yo. El sol estaba picante y le dije a Felipe que fuéramos al cuarto. El dijo que si, pero pregunto.

—–“Y la señora?.
—–“No se, te gustaría que nos acompañara?.
—–“No, si para ti no es molestia menos para mi.
—–“Me vale huevo estoy en mi casa si no le gusta mi conducta hay están abiertas las puertas.
—–“Listo preciosa, camina para la pieza que mira como me tienes.
—–“Si, te la estoy sintiendo, camina y me haces pasar un rato rico.

Salimos de la piscina, a Fidel se le notaba su erección debajo de la pantaloneta caminamos besándonos y abrazados. Entramos a la casa dirigiéndonos a la habitación.

En la cama había unas maletas que quite mientras que Felipe se quito la pantaloneta dejándome ver su hermosa verga. Se acostó y yo me quite el bikini, montándome encima de él haciendo un 69 para chuparle por un buen rato su verga que me tenía bien hot. Así estuvimos hasta cuando me vine deliciosamente, cambiamos de pose me le monte encima para meterme su verga por mi cuquita, dejándomela por unos momentos toda adentro y moviéndome en circulo sintiéndola por todas mis paredes vaginales para luego comenzar a follármelo por cerca de 20 minutos, hasta cuando volví a venirme, volví a mamarle la verga humedeciéndosela para seguir gozando me coloque boca arriba y levante mis piernas para que me clavara nuevamente follándome como bestia enfurecida mis gemidos me delataban que lo estaba pasando muy bien. Felipe comenzó a aumentar sus embestidas y su gesto indicaban que se venia inundándome la cuquita con su semen. Siguió sin parar hasta que logre venirme también quedando los dos empapados de sudor y abrazados dándonos besitos. Me levante para ir a la cocina por dos cervezas frías, Sandra seguía sentada en la piscina leyendo un libro, Ana María y Juliana no las vi y salí a preguntarle a Sandra por las niñas. Se habían vestido y estaban por los corrales. Sandra se me queda mirando yo estaba desnuda y me volví para el cuarto con Felipe llevándole la cerveza. Nos quedamos por un rato en el cuarto arrunchados, escuchando música. Dieron las 4 y Felipe ya tenia que irse. Yo no quería que se fuera pero tenía un encargo que llevar y no podía quedarse, quedándonos de ver en Bogotá.

Me bañe en la ducha, me vestí colocándome una falda y una franela, Salí nuevamente a la piscina alcanzándole una cerveza a Sandra me senté al lado de ella, las niñas estaban caminando hacía la casa, las vi venir muy sonrientes y abrazadas. Entraron a la casa y se colocaron repelente para le mosquito que a esa hora populan por doquier. Algo que le recomendé a Sandra también o seria devorada por esos infames insectos. Ya conversando surgió la pregunta de si Ana María era lesbiana a lo que le conteste que no, que al igual que yo era bisexual, se sorprendió cuando se lo comente y me comento que ella algo le había cambiado su inclinaciones sexuales que muy probablemente su hija ya que ella no escondió su lesbianismo, desde que tubo su primer romance con una chica, se lo conto y que nunca le he conocido un pretendiente, solo amigos del colegio y la universidad y que a ella nunca había estado antes con una mujer hasta hace un año que conoció a una estilista que iba a la casa a hacerle tratamientos de belleza y la manicura, terminando un día las dos teniendo relaciones sexuales. La tarde se estaba poniendo fría por la brisa que baja del monte, lo que nos hizo entrar, le ofrecí un trago de ron para calentarnos y la acompañe a su cuarto para que se bañara y se vistiera, yo la verdad iba con la intención de aprovechar su historia y terminar comiéndome ese bollito y así fue. Mientras se metió al baño yo me desvestí y me metí a la ducha, sorpresa de ella al verme entrar, sonrisa nerviosa y que agarre el jabón y se lo restregué por su cuerpo acariciándole las tetas y la cuquita. Le pregunte si después de su sesión lésbica tuvo otra vez relaciones con hombres. Afirmativamente me respondió. Mi boca comenzó a besarle su cuello, haciéndola gemir sus manos me acercaban su trasero a mi cuerpo. Me arrodille y levantándole la pierna metí mi cabeza entre sus piernas para con mi lengua lamiera la cuquita. Le dije que si hubiera sabido de tus cosas te hubiera invitada a que estuviéramos con Felipe mi amigo. Y me pregunto con extrañeza:
—–“los tres?.
—–“si, si los tres a Felipe le hubiera encantado, a ti no?.
—–“No, como se te ocurre?.
—–“Y porque no?.
—–“o nunca lo he hecho ni imaginado.
—–“Ha no, no me digas que nunca has visto una pelis porno.
—–“Pues con mi esposo cuando íbamos a un motel, pero nunca me imagine haciendo algo como eso. Seguía lamiéndole la cuquita.
—–“ Amiga déjame decirte que te estas perdiendo de uno de los momentos de placer mas exquisito a mi encanta y mas cuando estoy con dos hombres.
—–“Hay como así tú has estado teniendo relaciones con dos hombres a la vez.
—–“Si y en varias ocasiones.

Se me queda mirando perpleja, mientras yo le chupaba sus labios vaginales, haciéndole sacar varios quejidos de placer, mis dedos entraban en ella imitando una verga, sacándole ese instinto lésbico que tenia y que poco había sido explotado a flote. Me pare y cerrando las llaves del agua me la lleve para la cama. Acostándome boca arriba y al borde de la cama me toque la cuquita y con los dedos de mi mano le indique que me la chupara, complaciéndome en seguida, agachándose acerco su cara besándome las piernas y lamiéndomelas llego a mi cuquita, sus dedos entraron en mí suavemente, haciéndome gemir. Cerraba mis ojos sintiendo su respiración fuerte, luego su boca comenzó a chuparme, haciéndome sentir prolongadas sensaciones exquisitas, que me hacían retorcer mi cuerpo. Nos acostamos en la cama y besándonos apasionadamente nuestras manos acariciaban el cuerpo de la otra buscando su cuquita y la mía, dedeandonos por un buen rato.

Volvimos a cambiar de pose y haciendo un 69 nos dedicamos a chuparnos entre ambas, para luego colocarnos ella acostada y yo encima de ella entrelazándonos para frotarnos la cuquita. Mi cuerpo temblaba, el calor estaba en su punto máximo, nuestros cuerpos sudaban a mares y el placer nos invadía enviándonos al paraíso.

Fue un momento delicioso y que gracias a eso ella, Sandra se soltó un poco más en sus instintos sexuales. Terminamos las dos abrazadas, besándonos y complacidas. La sed era barbara y sonriendo salimos del cuarto a la cocina. Prendí el ventilador y me coloque en frente de el refrescándome mientras Sandra saco dos cervezas frías de la nevera parándose al lado mío para sentir también la brisa. En ese momento las niñas entraron y ambas se sorprendieron al vernos desnuda.

—–“Ha que pasa acá?. Pregunta mi hija con su sonrisa de acá las pille.
—–“Solo estamos refrescándonos con el ventilador que esta haciendo mucho calor.
—–“Y desnudas?.
—–“Y que tiene de malo?.
—–“Nooo, Nadaaaa.

Se miraron entre ambas y se sonrieron. A Sandra si se le noto un poco perturbada de que la vieran en esas su hija. Sacaron de la nevera también dos cervezas y se sentaron en los butacones del mesón de la cocina a acompañarnos. Sandra fue al cuarto a colocarse el vestido de baño, Juliana quien agarrándome la mano me pregunta.

—–“Y en este caso como te diría de ahora en adelante?. Suegra, madrasta, no se.
—–“Jajajaja no ninguna de las anteriores.

Le respondí. Sandra pasó a la piscina con una toalla puesta a entrar sus cosas que estaban sobre una mesita y yo a mi cuarto a bañarme y vestirme David no demoraba en llegar. Eran las siete de la noche el noticiero empezaba y nos pusimos a verlo. Luego comimos y nos quedamos en la mesa charlando un poco y jugamos un rato, nos dieron las once de la noche y Juliana y Ana se fueron a dormir mientras que Sandra y yo arreglamos un poco la cocina. Y en medio de la labor hablábamos de lo que pasó y le pregunte:
—–“Bueno y contame una cosa y con la verdad no te preocupes que como te has podido dar cuenta yo soy muy liberada y no me voy a molestar si dices que si.
—–“Como, no te entiendo?.
—–“Sandrita pues sobre lo que hablamos en la tarde de lo rico que es hacer un trio?.
—–“Y que me quieres preguntar, a ver?.
—–“Pues es algo que no se si te pueda interesar o molestar. Y si no te interesa me lo dices y no ha pasado nada.
—–“Hay no me digas lo que me vas a decir: ya me lo imagino. Saque un cigarrillo y salimos a la terraza para fumármelo con un café caliente.
—–“No se si es lo que te imaginas pero es algo que muy pocas mujeres han de hacerle a otra mujer.
—–“creo que si pero por lo que me he dado cuenta.
—–“La cuestión es que como te habras podido dar cuenta somos muy liberales en el sexo y a mi me gustaría saber si a ti te gusta mi marido?. De ser si te haría otra pregunta, te gustaría que hiciéramos un trio con el?. Sandra se me queda mirando por un breve momento, soltándose de lo erguida que estaba esperando a mi pregunta cruzándose de brazos.
—–“Estas loca mujer, como me haces esa pregunta?.
—–“Tranquila Sandra si no quieres no te preocupes y ya fin del tema.
—–“Si te hubiera contestado que si me imagino que te molestarías.
—–“No para nada, me hubiera gustado que lo hiciéramos pero si no quieres no hay problema.

El cielo estaba estrellado ni una sola nube y la luna solo se veía en cuarto menguante. Apague el cigarrillo y entramos a la casa cerrando las puertas. Sandra se fue para su cuarto y yo al mío. David ya dormía y me acosté.

Al otro día me desperté y David ya se había levantado, Salí a la cocina David estaba calentando el café, me senté en uno de los butacos a esperar mi café. Le conté lo que había pasado el día anterior y que no pude convencerla de hacer un trio. Tocara entonces seguir atendiendo a nuestras invitadas, ese día mi David no salió a trabajar estaba medio maluco como con gripe y decidió estar todo el día en la finca.

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Cami y yo (Relato Lésbico)

 

Después de un tiempo como amigas con beneficios en el cual nos besábamos y toqueteábamos un poco finalmente pude penetrarla con mis dedos y probar sus jugos cosa que conté en mi relato previo (mi primera vez con Cami). A partir de ahí comenzamos una relación lésbica que duro por bastante tiempo. Muchas veces jugábamos mientras nos tocábamos y por ejemplo si alguna de las dos se mojaba mucho, como “castigo” se tenía que dejar meter dedos también en la cola, en general terminaba perdiendo yo, porque para serles sincera soy de mojarme mucho y fácil, pero así y todo más de una vez pude hacérselo a ella. Algo que me gustaba mucho hacerle cuando se mojaba mucho mientras la toqueteaba era pedirle que se recostara y entonces podía saborearla mientras además le hacía cumplir con su castigo y le metía dedos por la cola.
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Mi madre y la vendedora (Relato Lésbico)

 

Siempre he pensado que toda mujer lleva el lesbianismo en su sangre, ya que son hermosas y es imposible resistirse a los encantos de otra mujer. Un sábado en la mañana tocan a la puerta, al abrir casi se me cae la boca, una mujer de unos 40-42 años, con unas tetas gigantes parecidas a las de la actriz porno Milena Velba estaba ante mí: morena, cabello castaño, con unos ojazos cafés, un cuerpo increíble, camisa blanca, pantalón de mezclilla muy pegado.
—–“Hola joven, mucho gusto, soy Claudia Romero, Esta tu mamá?.
—–“Sí, sí. Conteste nervioso, ella me miraba con una sonrisa. Fui a hablarle a mi madre, al llegar quedo igual de sorprendía que yo.
—–“Hola, mucho gusto señora me llamo Claudia Romero, vengo ofreciendo cremas para la cara y así obtener un cutis perfecto.
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