Un debut lésbico inesperado (Relato Lésbico)

Esta historia pensé que nunca la contaría, pensé que quedaría en mi recuerdo únicamente y no porque lo considere algo prohibido sino porque fue algo muy íntimo, a la vez que tierno, dulce e inolvidable, fue el viernes 4 de diciembre, ese día en el Luna Park cantaría Soledad Pastoruti e iría a verla con Sandra la mamá de mi amiga Verónica.

Iríamos solas ya que a Verónica no le gustaba y ella pasaría el finde con su padre. Sandra me regalo la entrada. Ese día fuimos ambas, estábamos pletóricas de dicha por ver a nuestra cantante favorita, el recital fue hermoso mucho más para dos fanáticas de la Sole, luego Sandra me invitó a cenar, ella se había separado hacia 5 años y en ese momento tenía 34 años, se había casado a los 16 años embarazada de Verónica, mi compañera de cole en primaria y secundaria.

Sandra para mí era como mi segunda mamá, Veronica y yo éramos como hermanas, confiaba mucho en Sandra y le contaba cosas que no supo nunca ni mi madre, recibía y aceptaba sus consejos. Ella era muy bonita y con muy buen cuerpo por eso mientras caminábamos varios quisieron “ligarnos”.

Llegamos a la casa a eso de la 2 de la mañana. Nos fuimos a dormir. Al rato yo me levanté, fui a la cocina y tomé una gaseosa, no podía dormir, a ese recital iría con Mario el padre de mi amiga Adriana… mi primer amor… el hombre que me hizo mujer, que me dio todo y al que me entregué con ese sentimiento que solo se siente por ese primer amor, terminar con él para mí en ese momento fue lo peor que me podía pasar en la vida, me dolió muchísimo, y no podía olvidarlo, pensaba en él todo el tiempo, en eso estaban mis pensamientos cuando Sandra entró y me vio llorando, ella me abrazó y me consoló, ella tomó un vaso con agua y subimos a la habitación, me hizo pasar a la suya para seguir charlando.

Conocía todo y por supuesto también a Mario, sabia más cosas que la propia Vero, Sandra era casi mi confidente, entramos en la habitación y nos sentamos una frente a la otra en el colchón, ella estaba con su cabello rubio suelto que formaban pequeños bucles en su caída y un camisón color amarillo hasta las rodillas con un escote redondeado por el que apenas podía verse las nacientes de sus senos, muy bonita de cara y una voz dulce y apacible, yo estaba con un pijama corto de dos piezas de color blanco con dibujos color turquesa y bordes de la remera y el pantaloncito, que dejaba un poco de mi vientre al descubierto.

Sandra tenía muy buena figura sus medidas 100-70-95… suspiró antes de empezar a hablarme y dijo algo más o menos así:

—–“Yo no soy tu madre pero te quiero como si lo fuese y me duele verte así, creo que después de 2 meses deberías de dejar de pensar en Mario, yo sé que es más difícil terminar con el primer amor, a ese a quien le entregaste tu virginidad, tus sentimientos más puros y al que seguramente cuando lo ves te sentís en otro mundo, escuchar su voz te hace vibrar, sentís que en el mundo no existen nada más que ustedes y que juntos van a poder superarlo todo…
—–“Si, es lo que siento cuando lo veo. Yo tenía mis manos sobre las rodillas y Sandra apoyo una de sus manos sobre la mía acariciándola suavemente.
—–“Me duele verte así, ni Mario ni ningún hombre merece que derrames una sola lágrima por él, sos muy bonita, sos hermosa como persona, vas a tener en tu vida cientos de personas buscando tu amor, así que alguien así como vos no puede derramar una lágrima por una persona que no sabe reconocer lo que tiene a su lado… yo sé que es un tipo muy apuesto pero una belleza así como vos va a tener candidatos por demás y cuando los dejes ellos son los que van a llorar, porque va a ser difícil encontrar a una persona tan dulce y tan hermosa. Ella me hizo sonreír, acarició mis brazos llevó sus manos a mi cuello y tomo mi cara, ella también sonrió.
—–“Estas mejor?
—–“Si.
—–“Prométeme que no vas a llorar más.
—–“No lo prometo pero voy a hacer lo posible para no llorar y para empezar a olvidarlo.

Ella llevo sus manos a mi cabello lo acomodó y bajo sus manos por mis brazos. Sonreía todo el tiempo y dijo al verme sonreír:

—–“Así me gusta sos muy hermosa cuando sonreís… te quiero mucho, casi tanto como a mi hija.
—–“Yo también te quiero mucho. Ella se incorporó y se acercó un poco más a mí, tomó nuevamente mi cabello lo acomodó y me besó el cuello muy dulcemente, fue más un chupón que un beso, y a ese le siguieron otros, me sorprendió, no esperaba eso, al principio estaba impávida, pero luego sentí recorrer por mi cuerpo un estremecimiento total, jamás me habían estremecido así, tanto que mi boca emitió un dulce gemido de placer. Ella acercó su boca a mi oreja y dijo:
—–“Te gustó hermosa, y eso me hace muy feliz. Sus manos sujetaban mi cuello, su lengua lamió mi oreja, sus dientes suavemente y con mucha dulzura pellizcaron el lóbulo de mi oreja y luego lo chupó, me miró muy dulcemente me acarició, sonrió y acercó su boca a la mía y nos besamos muy dulcemente por algunos pocos segundos, me miró a la cara y dijo:
—–“Te amo…
—–“Si, yo también te amo mamina (siempre la llamé así). Acercó su cara en busca de otro beso, esta vez fue más prolongado y con lengua incluida, luego a pedido suyo besé y lamí su cuello, ahora fue ella la que gimió. Luego me miró y dijo que le gustaban mis besos. Y luego ella fue en busca nuevamente de mi cuello para besarlo y chuponearlo más apasionadamente, mi cuerpo se estremecía y vibraba con cada beso, luego tomo la remera de mi pijama y la retiró de mi cuerpo, dejando mis senos totalmente desnudos, los miró y dijo:
—–“Tenés unos senos preciosos. Paso dulcemente su mano entre ambos, luego tomó uno de ellos en su mano, abrió su boca lamió mis pezones, luego lo besó y lo lamió para hacer los mismo con mi otro seno, yo me hallaba extraña; estaba viviendo una situación que jamás pensé que me sucedería, pero el momento que estaba viviendo era hermosamente placentero. Después fue en busca de mi boca y nos dimos unos besos muy dulces poco a poco ella me estaba llevando al mundo del lesbianismo, pero yo no hacía nada por impedirlo. Ella estaba arrodillada; se irguió y se sacó el camisón, llevaba un corpiño naranja y una muy diminuta tanga del mismo color, sonrió me dio un beso en la boca, me tomó del cuello y nos volvimos a besar más intensamente, su lengua recorría mi boca, nos besamos durante largos minutos, luego me miró y dijo:
—–“Cielo prometo hacerte pasar la mejor noche de tu vida.

Luego ella me pidió que me sacara el short de mi pijama y me quedé con una pequeña tanga celeste, luego se sacó su corpiño y por último casi al mismo tiempo nos sacamos la tanga, las dos teníamos la concha depilada, ella me hizo abrir de piernas y con su mano suavemente acarició mi vagina, ella hizo lo mismo con la suya y yo con la mía, me hablaba dándome indicaciones, me alentaba me decía que era muy hermosa y a veces me besaba la pierna.

Luego besó y lamió uno de mis pezones, yo estaba algo nerviosa por la situación, ella se inclinó varias veces para lamer y besar mis tetas, luego fue ella la que comenzó a masturbarme mientras su boca besaba mi oreja y me decía palabras de amor, ella aceleraba cada vez más su masturbación sobre mí eso aumentaba mis gemidos y mi excitación.

Sentí mi vagina humedecerse, la miré y bese una de sus tetas, ambas gemíamos, luego empecé a gemir dando por sentado que pronto acabaría, al rato empecé a tener sacudidas mientras mi cuerpo se estremecía por el más increíble orgasmo, mis convulsiones eran continuas, mi cuerpo vivía el mejor instante de placer, y lo hacía en brazos de Sandra. Cuando ya mi cuerpo se apaciguó ella dijo.

—–“Fue hermoso verte así con esa carita dulce viviendo un placer inconmensurable, te amo.
—–“Yo también mamina.

Luego ella me acomodó sobre la cama abrió mis piernas, se puso en 4 y empezó a besar mis piernas, después miro mi concha con deseos, colocó su cabeza entre mis piernas, ella no me cabía dudas iba a comerme la vagina.

Cuando su lengua saboreó mis labios vaginales mi cuerpo volvió a estremecerse, su lengua entró en mi vagina y yo no paro de gritar y de gemir al mismo tiempo así durante algo más de un minuto luego lamió sus dedos y los llevo a mi vagina e introdujo dos dedos dentro de ella, los movió y yo tuve la sensación que un pene me penetraba, su lengua al mismo tiempo que sus dedos recorrían por dentro mi vagina por fuera su boca se apoderaba cada vez mas de mis labios vaginales, luego retiró sus dedos mientras su boca se adueñaba por completo de ella.

Yo no paraba de gemir y de gritar, estaba envuelta en una pasión abrazadora e irrefrenable difícil de describir con palabras. Mis vibraciones, ella sabía perfectamente que hacer para enloquecerme, su lengua hacia estragos en mi vagina… me sentía como nunca, transportada a otro mundo, luego de algunos minutos así, mi boca era un concierto de gemidos y gritos incontrolables, hasta que mi vagina se agito en nuevo placentero e interminable orgasmo.

Ella siguió con su boca en mi vagina hasta que mi cuerpo se normalizó luego subió para literalmente comerme la boca con un interminable beso, me dijo lo mucho que me quería y cuanto le gustaba, luego me acosté en medio del colchón y ella recorrió mi cuerpo, mi pechos con dulces besos, luego se subió sobre mí y colocó su vagina como para que fuese yo la que la lamiese, y lo hice, creo que olvide algún tapujo que pudiese tener, mi calentura era tal que quería seguir disfrutando ese sexo que había descubierto, mientras lo hacía, ella se movía suavemente, al mismo tiempo mi mano masturba mi vagina.

Sandra mientras tanto no paraba de gemir, minutos después ella se agitó en un interminable orgasmo, cuando la quietud nos invadió ella se acostó a mi lado, nos abrazamos y nos besamos apasionadamente.

—–“Esta noche va a ser inolvidable al menos para mí disfrute esto como nunca, te amo Claudia.
—–“Yo también mamina… te amo. Nos besamos durante largos minutos ella estaba acostada y yo fui en busca de sus senos los lamí, los chuponee, me excitaba al hacerlo mucho más al ver que Sandra enloquecía con ellos, los acaricié y los masajee, ella gemía y eso me enloquecía, luego de ello nos besamos en la boca durante largos minutos donde hubo roces, provocaciones y caricias, ambas nos excitamos sobremanera, entonces me acosté en la cama, ella lo hizo sobre mí. Volvimos a besarnos apasionadamente, las caricias, los besos, los chupones hacían estragos, ella se sentó sobre mi y por primera vez nuestras conchas tomaron contacto y eso fue muy hermoso, más cuando Sandra empezó a moverse haciendo que nuestro roces fueran más profundo, nuestras bocas gemían y gritaban en medio de estos ahogados por los besos. Sandra se movía sobre mi simulando una penetración peneana, ella desde esa posición dominaba la situación yo gozaba y ambas nos acariciábamos las tetas. Ella cabalgaba sobre mí a un ritmo cada vez más acelerado, yo gritaba al igual que ella… gritábamos y gemíamos cada vez más profundamente, hasta que al mismo tiempo nuestros cuerpos se sacudieron juntos en un interminable orgasmo, mucho más hermoso porque nuestras vaginas compartieron sus efluvios, luego de esto nuestras bocas y lenguas se unieron en un apasionado e interminable beso, la pasión la lujuria nos invadió totalmente y cuando creí que la calma se apoderaba de nosotras, ella me montó nuevamente, su vagina sobre la mía su boca besando mis tetas y chuponeando mis erguidos y deseosos pezones, deseoso de su boca ardiente y apasionada; recorría con sus besos mi tórax al igual que sus tetas y pezones erguidos y duros y al mírame a la cara dijo:
—–“Ay Claudia me enloqueces, no puedo contenerme, más te poseo y más te deseo no puedo dejarte, te amo con locura.
—–“Yo también Sandri, nunca se me pasó por la cabeza que pudiese desear a otra mujer pero a vos si te amo y te deseo. Esas palabras se sellaron con un beso apasionado e interminable.

Nos acostamos para hacer un 69 vaginal… sentía mi boca en su concha y la mía comiendo la suya, luego y mientras yo seguía chupándole la concha, ella con su mano me masturbaba, su voz era agitada la mía era interminables gemidos de placer y volvimos a tener juntas un nuevo e interminable orgasmo.

Cuando nuestros cuerpos se calmaron ella se sentó en medio del colchón con las piernas abiertas, yo de rodillas frente a ella nos besamos apasionadamente durante largos minutos, a ella se la veía muy sonriente y feliz, supongo que mi cara exteriorizaba lo mismo, yo estaba abrazada a ella y entonces comenzó a besarme el cuello y eso me enloquecía y excitaba sobremanera. Sandra volvió a sentarse frente a mí su concha sobre la mía, con ella moviéndose sobre mí y yo besando y chuponeando sus increíbles senos, ella gemía enloquecida cuando mis labios y mis dientes pellizcaban sus pezones, ella se había excitado muchísimo a tal punto que dijo:

—–“Así mi amor, seguí así, me enloquecen esos pellizcos en mis senos, estoy a punto de acabar otra vez. Y pasados unos segundos, Sandra se agitó violentamente en un interminable orgasmo, mientras ella tomó mi cara y sellamos ese momento en un terrible y apasionado beso, cuando nuestras bocas se separaron ella me acaricio dulcemente la cara y yo dije:
—–“Mamina me siento tan feliz, esto que hicimos fue maravilloso, te amo.
—–“yo también te amo bebé. Cuando nos acostamos nos dimos cuenta de la hora, los rayos de sol ingresaban tenues por las rendijas de la ventana eran las 6 de la mañana, hacia 6 horas que todo había comenzado. Ella me miró sonriente y pasando su dedo por mis labios dijo:
—–“Es hora de dormir un poco, para tomar fuerzas y vivir una tarde y una noche más hermosa todavía.
—–“Puedo dormir con vos?.
—–“Por supuesto no te voy a dejar ir, quiero dormir abrazada a vos sabiendo que nuestros cuerpos ahora son uno solo.

Y así dormimos unidas, y sabiendo que ambas viviamos un día muy especial juntas, en especial yo porque jamás había tenido tantos orgasmos juntos. Durante algo así como un año estuvimos juntas, pero sin ningún tipo de promesas, las dos tuvimos nuestras parejas masculinas y luego sin mediar un adiós nos fuimos separando. Fue muy hermoso lo nuestro, nunca tuve otra pareja femenina, ni me interesa tenerla, amo el sexo con un hombre pero lo de Sandra fue algo maravilloso que llegó a su fin así como nació, inesperadamente y sin que ninguna lo anuncie, lo nuestro fue un final sin un adiós.

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