Me la follé en mi coche (Relato Lésbico)

Era un día caluroso de verano. Mis amigas y yo estábamos en una casa de campo, decidimos ir allí a pasar el día.

Me sentía bien rodeada de tanta mujer. Yo soy rubia de ojos verdes y de piel blanquita, pero lo que me pone a mil son las morenas y en esa piscina había demasiadas morenas por lo que mi ser ya chorreaba por si solo.

Me tumbé, me coloqué mis gafas de sol y empecé a tantear el terreno, sabía que alguna esa tarde me la acabaría follando y así fue.

Seguía tumbada y vino una morena, de estatura media, con una sonrisa deslumbrante. Dejo sus cosas y empezó a desvestirse para quedarse en bikini, yo seguía sus movimientos con mis ojos, y estaba muy, muy caliente.

Puso su culo en pompa haciéndome sentir un cosquilleo en mi coño, solo con mirarla ya me estaba poniendo cachonda, pero no la conocía de nada, era conocida de otras que ya estaban allí pero yo lo único que me imaginaba era comiéndole toda su raja.

Después de darme esa exhibición, se metió en la piscina, hacia demasiado calor y solo se dio un remojón para salir enseguida con su cuerpo mojado, sus grandes pechos estaban llenos de gotas, las cuales yo quería lamer.

Por casualidad puso la vista en mi, y yo simplemente le sonreí. Vino hacia a mí, para preguntarme que quién era y aproximadamente estuvimos hablando unos 10 minutos.

No paraba de mirarle todo su cuerpo lo que hizo que ella también se excitara. La mayoría de mujeres entro a la casa para comer, ya que el sol ese día daba muy duro.

Ella dijo de entrar pero la cogí del brazo y la junte hasta mí. Era ahora o nunca, y mis ganas de follarmela eran inmensas. Le susurré que si quería que nos conociéramos mejor y me dijo que sí sin pensar.

La cogí de la mano y la lleve hasta mi coche, dentro había mucha gente y yo quería que gozará a gusto.

Abrí la parte de atrás y la empuje hacia dentro. Le empecé a comer la boca, metiéndole la lengua hasta el fondo y le susurré que me la quería follar sin piedad. Noté su excitación así que baje mi mano hasta su entrepierna, la tenía mojada y eso me ponía aún más, su chocho era grande y jugoso, quería probarlo.

Así que le arranque la parte de abajo del biquini de un tirón, baje mi boca y empecé a lamer y ella gemía y gemía. Mi velocidad iba aumentando y yo no podía parar de comerme ese chochito tan rico.

Dando un grito me dijo que parara que se iba a correr pero yo lo que quería era que me llenara la boca de su jugo, así que no pare, seguí y seguí hasta que se corrió en mi boca. Estoy segura de que es la mejor comida de coño que le han hecho en su vida, porque se corrió muchísimo y eso me excito más.

Después le quite la parte de arriba para probar sus dos tetas que me volvían loca, mordisqueaba sus pezones y ella mientras me decía que la follara más. Dicho y hecho, la puse a cuatro patas y le metí los dedos, primero dos, luego tres y hasta que metí cuatro, aquello resbalaba como si nada, empecé a meter y sacar sin piedad, quería que gritara y lo estaba consiguiendo. Hasta que pego un último gemido llegando al orgasmo, estábamos sudando, y mi coño también sudaba.

Cogí su cabeza y la puse entre mis piernas. Le ordené que me comiera el coño y que me hiciera correrme en su boca y como buena sumisa lo hizo y no veas cómo lo hizo, su lengua parecía una polla penetrándome y hizo que me corriera en su propia boca. Las dos disfrutamos en mi BMW, dejando todo mis asientos de piel con corridas de las dos, pero me da igual, Nati me había follado como muy pocas y espero que haya una próxima vez…

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