La mamá de mi amiga (Relato Lésbico)

Cierto día, saliendo de las clases de la universidad, al irme al apartamento, me encuentro a la mamá de Vanessa, mi ex mejor amiga, llorando a la entrada de su apartamento, tratare de consolarla pasamos a su casa a tomarnos un té. Allí ya mas calmada me contó el problema que la tenia así de desconsolada. Su esposo, quien toda la vida, la ha estado pasando por la parrilla, (dándole queme) esta nuevamente enredados en problemas de faldas. Eso la tenia ya cansada y había decidido darle de tomar de la misma medicina. También, me comentó que se había dado cuenta que Vanessa y Yo estabamos distanciadas, a lo cual, le pregunte si sabia el porque de mi enojo.

Me dijo, que si, y que ella había esperado que nosotras resolviéramos nuestras diferencias, que sabia jugábamos a ser lesbianas, pero que ella sabia que eso se nos pasaría con el paso de los años, que ambas éramos muy bonitas, y con hermoso cuerpo, como para dejarlo desperdiciar así, que para ella, lo que hacíamos era, como escoger la aventura sexual menos riesgoza frente a un embarazo y frente a los desengaños de los hombres. (me asombre, algo semejante me dijo mi hermano, hace ya algunos años).

Acto seguido se puso a platicarme sobre sus incursiones sexuales con su amante. Ella era bastante gráfica en sus comentarios, me dijo hasta de qué medida tenía el pene el sujeto aquel. (la misma medida del de mi hermano). También me contó paso a paso y con muchos detalles cuando le metía mano por todos lados hasta dejarla tan mojada y excitada que no se negaba a que la penetrara en el lugar que fuera, ya sea en la sala de su casa temiendo que su esposo o Vanessa fueran a llegar y en alguna calle oscura donde hacían sus arrumacos. Con todas esas imágenes en mi mente no pude evitar sentirme muy excitada, en esos momentos deseaba aliviar esa ansiedad y me imaginaba también el cómo sería la mamá de Vanessa en la cama.

No se consideraba, según ella ni bisexual ni lesbiana, sólo que el sexo le llama tanto la atención que no me negó someterse a experiencias de cualquier tipo.

La interrumpí. Preguntándole:

—–“así sea con mujeres?.
—–“Si en el momento se me antoja, pues, porqué no?. Me respondió.

De pronto, sacándome de mis ensoñaciones, le conté. Que para mi cumpleaños (18) mi prima me había dejado un regalo que gozamos en una fiesta sorpresa que organizamos en la cual inclusive había participado Vanessa.

Le comentó que para su sorpresa mi prima me había regalado un juego de dildos diferentes, uno era vibrador y había otro que era doble, tenía dos miembros de plástico unidos. Le comenté, que antes de ese día, nunca había visto uno de esos juguetes de cerca, que los conocía de ver películas porno pero no en vivo, que después de aquella fiesta, fue una de las cosas que más usábamos Vanessa y yo. Sin titubear la invite al apartamento, sabia que mi hermano llegaría tarde y Vanessa todavía estaba en la Universidad, para que los viera y se le quitara la curiosidad, a lo que ella acepta enseguida. Ya estando en el apartamento esperé en la sala, le ofrece algo de beber ya que el calor era algo insoportable.

Mientras estaba en la cocina me imaginaba que en ese lugar con ella y de sólo pensarlo sentí que ya me estaba humedeciendo por debajo de mi falda.

—–“Ufff… qué calor, ¿no? – le dijo dándole el agua. ¿Por qué no te quitas esa blusa que se ve bastante calurosa?. No pudo evitar sonrojarse un poco, por mi solicitud, pero lo hizo, se quito la blusa quedándose sólo con un top deportivo.
—–“Vamos a mi recámara para que veas el “paquete”, le dije, invitándola a subir a mi habitación. Ya en el cuarto, cierró bien la puerta y sacó una caja de debajo de la cama, yo estaba sentada en medio y me ponía cada vez más caliente por ver cómo eran esas cosas.

Acto seguido, le muestro mis juguetes y le conté que no los utilizaba desde que empezó mi enojo con Vanessa.

—–“Me ayudarías a probarlos?, le pregunte dirigiéndole una mirada pícara e incitante.
—–“Y cómo puedo ayudarte?, dijo un tanto inocentemente. Me crees una inexperta?, largando una carcajada…

Después de esa respuesta, la mamá de Vanessa encendió el vibrador y me dijo que la observara. Se bajó la tanga que llevaba y se subió un poco la falda corta que tenía, se acomodó en la cama con las piernas abiertas y comenzó a darse una especie de masaje en el clítoris, se veía una escena bastante cachonda, ella haciéndose eso mientras entrecerraba los ojos y empezaba a gemir suavemente.

Eso ya me tenía súper empapada la ropa interior, me concentré tanto en verla que no me di cuenta cuando mis dedos cobraron consciencia propia y se metieron debajo de mi falda para masturbarme con la rica postura de la mamá de Vanessa. Ella me observaba también y se calentaba aún más, yo le dí rapidez a mis dedos y casi al mismo tiempo tuvimos nuestros orgasmos.

—–“Ahora viene lo bueno y donde tú me ayudarás amiguita, -me susurró. Con mucha sensualidad me quitó la ropa que me quedaba hasta dejarme desnuda, yo no dije nada porque quería ver hasta donde llegábamos. Después ella se quitó su ropa y comenzó a chuparme y morderme suavemente los pezones. No creí que tuvieras senos tan deliciosos – decía. Yo estaba excitadísima y le dije que cuál sería mi ayuda.

Ella me entregó el juguete de doble pene y se puso a cuatro patas en la alfombra. Métemelo – susurró. No pensé más y con suavidad se lo fui introduciendo tanto en su vagina como en su ano. Ay, eso duele un poco, deberías hacer algo para lubricarlo -sugirió.

Su vagina estaba ya muy mojada por el orgasmo anterior así que lo único que faltaba lubricar era su orificio anal, de modo que comencé a lamérselo dejando mucha saliva a su alrededor y dentro de él. No me creí capaz de hacérselo así pero lo hice por tanta calentura que ya tenía, además ella era muy ardiente y eso me animaba más.

Entonces volví a intentarlo y ahora sí ella gemía de placer, lo estábamos disfrutando al máximo pero esperaba que yo tuviera algo de acción también, así que cuando ella tuvo su orgasmo más intenso le propuse que me diera algo de atención. Pero a mí se me antoja comértela – me dijo y me tumbó a la cama para abrirme las piernas y comenzar a lamerme toda la vulva, se detenía en el clítoris y luego avanzaba hacia la entrada de mi vagina.

Me estaba dado sexo oral y se sentía divino. Me estaba perdiendo en ese mar de sensaciones cuando de repente sentí que algo entraba en mi vagina. Estaba usando el vibrador en mí metiéndolo y sacándolo, provocando que salieran muchos líquidos de mi excitación y por fin tuve un orgasmo grandioso (después de varios pequeños con anterioridad).

Ya era tarde y debía irse, además se escuchaba que su apartamento que ya había alguien más. Me solicito que me reconciliara con Vanessa, a lo cual accedí.

Me agradeció la tarde tan exquisita que había pasado y prometió repetirla algún día.

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