Amada mía (Relato Lésbico)

Hola a todas. Soy una chica de 25 años, mi nombre es Laura, soy alta, 1,71, delgada, pelo negro, ojo verdes y piel tostadita, 95-64-95 son mis medidas, o sea, que soy bastante guapa, muy femenina, y me cuido bastante, práctico tenis y muai thay, asi que también estoy dura como una roca.

La historia que les voy a contar comenzó hace 5 años, y cambió radicalmente mi vida. Ya se que a los 19 no se tienen las ideas claras, a los 25 tampoco, pero de lo que me imaginaba que sería mi vida a hoy en día, la verdad es que nunca, ni por asomo se me hubiese ocurrido pensar.

Era una chica hetero 100 %, había tenido noviecitos desde muy pequeña, y a los 14 años tuve mi primera relación sexual con un chico de 22, yo era bastante desarrolladita, a los 9 años ya era toda una muejercita. A los 19 tenía novio desde hacía dos años, Alvaro tenía 25 años, y era mi novio digamos mas o menos formal.

Yo lo quería un montón y teníamo unas relaciones intimas verdaderamente maravillosas…pero yo no terminaba de formalizar nuestra relación por mas que él insistía, era el hombre perfecto, pero nos faltaba algo que no comprendía el que podía ser. Pero ahí está la vida para enseñar a uno.

A los 17 años dejé mis estudios al terminar el bachillerato, bueno, seguí estudiando, pero me fui por hostelería, y me embarqué para Suiza a un hotel escuela, a aprender de todo, recién comenzaba a salir con Alvaro, y aunqe le molestó, lo aceptó, él disponía de medios para ir a verme y lo hacía con frecuencia, y a mi me encantaba que lo hiciera. En ese ir y venir del día a día yo no paraba de estudiar y esforzarme al máximo, mis notas eran todas excelentes. Fui seleccionada para hacer prácticas en cocina, en otro hotel, pero de París, acepté encantada, lo malo es que tenía que pagarme la estancia. Conseguí un pisito estudio muy cerca del hotel, y me fui a Francia por 6 meses, encantada. Mis padres y Alvaro protestaron, pero eran mis estudios, lo que yo quería hacer, no lo que les conviniese a ellos, lo pagaba con mi dinero, mi abuela materna me lo había dejado de herencia para que estudiara lo que me gustara a mi, y me daba para estudiar el resto de mi vida si asi era mi desición. Ellos no entendían porque me gustaba estar metida entre calderos y manteles.

Llevaba 4 meses en el hotel de parís, me llevaba muy bien con mis compañeros y la cocina era una gozada, estaba aprendiendo muchisimo de lo mas que me gustaba, la cocina!. Un día chismearon en la cocina que venía la dueña del hotel, por lo que decían de ella se notaba que la apreciaban, y que era una señora espectacularmente bella, bromeaban diciéndome que estaba mil veces mas buena que yo, que tenía un parecido con Nicole Kidman, pero a lo ruso, que yo era mas italiana como Monica Bellucci.

Era una señora de 35 años, se llamaba Lena, había heredado los hoteles de la madre, pero desde muy jovencita la dirección había estado de su cargo, no era la niña de mamá, se lo había currado y lo hacía muy bien, la madre había fallecido hacía dos años. Estaba divorciada. Llegaría en dos días. Dos días que el hotel fue una locura, aunque estaba impecable, aquello fue un ir y venir de limpieza, brillo, retoques… que yo no entendía pues lo veía como siempre por mas que lo frotaran todo. La señora Lena llegó un lunes por la mañana, pasó por la noche a saludar a la cocina, mi turno es de 6 de la mañana a 13:00, aunque por lo general, suelo quedarme echando una mano en el office de platería, ayudando a las chicas en las máquinas y aprendiendo, o me quedo en cocina con el otro turno, otras me siento en el bar a tomarme una coca cola y miro el trabajo de los barmans, o subo a las habitaciones a torturar a las camareras de piso.

Me llevo bien con casi todo el mundo, trabajo como el mas macho y soy incansable. Por la tarde noche suelo ir a algún gymnasio casi a diario que tenga saco, porque clases es mas dificil de conseguir, y algunas tardes, cuando viene Alvaro, jugamos al tenis, mi otra pasión. Al otro día de pasar la señora por la cocina, llegué a mi puesto puntual, y me tocaba hacer lasaña para el personal, mi lasaña es exquisita, piden repetir hasta reventar. Es la lasaña mas rica del mundo. Estabamos almorzando por turnos, a mi me tocaba el último turno, porque así comía y ya se cumplía mi horario, estaba sirviendo el segundo turno cuando entró la señora a la cocina, yo iba a servir a 4 compañeros, llebaba 4 platos en las manos, y al verla casi se me caen del respingo que di, un corrientazo me atravesó desde las entrañas hasta mis neuronas, estalló en mi cabeza y me dejó aturdida, tuve que respirar y tranquilizar el tembleque que se me quedó en el cuerpo, woooooooooow, es guapísima, que mujeron, que belleza, era tremendamente bella, elegante, frágil pero fuerte, si, esa sensación que da Nicole Kidman, esa blanca y suave piel que invita a la caricia, asi me sentía yo, con ganas de acariciarla. Vestía muy informal, un vaquero, tenis convere, una camisa bluson blanca. Era mas alta que yo, seguramente 1,75.

Estaba turbada. Saludó y se presentó para los que no la conocían, hablaba mirándome fijamente hasta que comenzó a hablar con el jefe de cocina, yo seguí sirviendo, pero notaba que su mirada me seguía, tenía angustia en el estómago, mas de una vez nuestras miradas se cruzaban, manteniamos la mirada un rato y nos sonreíamos ante tal admiración, yo estaba alucinada con la belleza de esa mujer y trataba de dismularlo lo mejor que podía.

Ya el tercer turno teniamos que sentarnos a comer, yo incluida, ella se acercó a mi y me dijo, tu eres Laura, me han dado muy buenas referencias tuyas, en todo los aspectos, aunque en algunos se quedaron cortos, yo estaba emplatando la lasaña en mi area de trabajo, que es como una pequeña cocina dentro de la grande, aquella voz me hizo de nuevo estremecer de punta a punta, levanté la mirada buscando la suya y le dije sonriendo tiernamente, lo mismo digo!. Me preguntó por la lasaña, mis manos eran un flan, le dije que era mi especialidad, ella me dijo que era su plato preferido,el maitre entró y la saludó, ella se dirigió hacia a él, y yo seguí sirviendo. Ella hablaba amigablemente con todos. Ya me iba a servir mi ración cuando ella comenzó a despedirse, me miraba fijamente y sonreía, yo le dije, por que no se queda a comer con nosotros?. Ella se sorprendió, todo el mundo se quedó serio, ella me dijo, me estas invitando a comer con ustedes, aqui?. Yo la mire y le regalé mi mejor sonrisa, y le dije, si, la estoy invitando a comer con nosotros, ella se sonrió dulcemente y me dijo, me encanta que lo hagas, ese era para ti?, pues me lo voy a comer yo; le cedí mi puesto y me preparé otro servicio para mi y otra ración de lasaña, ella me esperaba sin probarla, ya mis compañeros se la tenían a medio comer mientras comentaban lo rica que estaba, estaba sentada frente a ella, agarró lo cubiertos y me dijo, bueno, vamos a probar, yo no toqué mis cubiertos y me quedé mirando cada uno de sus movimientos, tan suaves, esas manos perfectas, bellas, de largos dedos, bien cuidadas, mientras cortaban y se llevaban la lasaña a la boca, esa boca perfecta, en esa carita de cristal, que habría que besar con cuidado de no romperla, con mucha ternura… estaba besando mentalmente a esa mujer… me parecía todo un sueño, pero sus labios me habían despertado mucho sentimientos.

La lasaña le encantó, me felicitaba a cada bocado, era la mas rica que había comido nunca. Empezamos a bromear entre los compañeros contándole secretitos y anecdotas de cada uno a la jefa, ella se partía de la risa ante el azoro de algunos, de mi le dijeron que yo era la metementodo, que lo que no sabía me lo inventaba, y siempre salía aireosa de mis travesuras, como cuando le llenó los zapatos de colorante al maitre, y estuvo una semana con los pies color naranja… ella lloraba de la risa, y yo la miraba embobada con la sonrisa de oreja a oreja. Al final, nos dió las gracias y se marchó.

Yo no dejé de pensar en ella en todo el día, en el gymnasio estaba débil, me fui a casa prontito y me tumbé a mis pensamientos, Lena, que sentía por esa mujer?, porque me atraía así?. Sonó el telefono, era Alvaro, venía el fin de semana, la verdad no me apetecía nada, traté de disuadirlo, que lo aplazara para el próximo, pero no encontré argumentos válidos, así que llegaría el sábado en la mañana. No deseaba tenerlo ahora aqui, necesita tiempo para pensar en Lena y en todo lo que me hacía sentir, y en lo que me gustaría que me hiciese sentir.

Me desperté con la misma sensación de nervios en el estómago, por el miedo a encontrarmela y el pánico a no verla. Al terminar mi turno, me duché y me vestí con un vestido de hilo ajustado al cuerpo, sin mangas y con el escote en cuadrado, sandalias planas, y con el pelo mojado suelto, sin maquillar, pues no suelo hacerlo.

Me fui a la barra a charlar con el barman y me pedí un café, me iba de compras, me apetecía comprarme cositas, darme un caprichito.

Estaba sentada en la barra cuando la vi por los espejos del pasillo que daban a la entrada del hall. Se me paralizó el corazón, ella también me vió y atravesó el pasillo y vino hacia mi, me saludó, y se sentó a mi lado y pidió un café, se mantuvo callada, yo igual, cuando le sirvieron el cafe me dijo que yo no debería estar ahí sentada que las normas del hotel no lo permiten, yo con mi carita de pícara le dije que si, pero que no era tan grave porque me estaba tomando el café acompañada de la jefa quen realidad me apetecía un martini, pero por ser niña buena me había pedido un café. Ella soltó la carcajada y me invitó a un martini, pero en otro lugar, yo le conté mis planes de irme de compras, así que despues de pasar por su habitación suite, a que se duchara y cambiara nos fuimos de compras, estaba bellisima, con un vestidito de saten que volaba con la brisa pegandosele al cuerpo, ese cuerpo fabuloso, perfecto, de senos aún muy bien puestos, redondos, vientre plano, bien marcado, caderas de guitarra con un culo duro, redondo, salidito y unas piernas largas perfectas para perderse en ellas, que rico estar asi, caminando en la calle con ella, las dos sonrientes, felices por el mero hecho de estar ahí, en ese momento, con esa compañía, cuando nos tocabamos, rozabamos, tropezabamos una con otra, parecía que nos daba la corriente. Nos tomamos unos martinis en un precioso bar cafeteria. Hablabamos en ingles, su español era peor que mi ingles, pero nos entendíamos bastante bien.

Nuestras miradas buscaban cosas de la otra, nos contabamos nuestras vidas, su matrimonio, mi novio… Nuestras edades, ella me trataba como a una chiquilla, bueno, eso es lo que era, de hecho me llevaba 15 años, yo estaba próxima a los 20 y ella recién había cumplido los 35. Y claro, ahí cuando salía el tema de la edad, bajaba su mirada y trataba de escabullir preguntas. Mantenía una barrera hasta en nuestra amistad por la edad y así se lo hice saber, que yo era buena amiga con 20 como con 60.

La tarde trancurrió entre compras, probadores de ropa que sirvieron para unir ese vinculo de sus cuerpos entre mujeres a la hora de los probadores, fue una rica tortura verla salir de los probadores con ropitas que le quedaban a cual mejor en aquel escultural cuerpo, cuando era mi turno aprovechaba y le coqueteaba, a lo que ella respondía con aplausos y silvidos, no nos atrevimos a entrar juntas en el probador… con los martinis y la calentura que llevaba ya encima le hubiera metido mano, la deseaba con locura, quería probarla, tocarla, urgarla, hacerle el amor como no se lo habían hecho nunca, no sabía cuando había aprendido yo esas cosas, pero a esta mujer yo sabría hacerla feliz. Terminamos las compras y nos despedimos borrachas y calientes, pues nuestras miradas nos lo decían todo. Me dí una rica ducha, me masturbé pensando que también ella haría lo mismo.

Al día siguiente, ya era jueves, hice mi turno y al acabar me fui directamente para casa, agarre mi bolso del gymnasio y me fui a darle golpes y patadas al saco, lo pillé libre y estuve hora y media, hasta terminar mas molida que el saco. Al irme a duchar miré el movil, y tenía varias llamadas de un número desconocido para mi, y un mensaje, era Lena, que ese era su teléfono, que la llamara en cuanto pudiese. Ahí mismo la llamé sintiendo que se me salía el corazón del pecho. Me disculpé por la tardanza y le conté que estaba en el gym, me dijo que me quería invitar a cenar, que se iba el viernes en la noche y quería devolverme mi invitación de la lasaña. Me dijo que no me cambiase en casa, que fuese directamente a su suite que ella se ocupaba de todo. Yo no entendía, ella insistio por favor y asi me fui al hotel, no sin antes ducharme y ponerme un chandal sudadera que me daba un aire de colegiala.

Asi entré por el hotel intentando pasar desapercibida, pero me vió hasta el gato de la esquina al que le daba de comer. Ella estaba en el bar, esperándome, me puso una copa de martini en la mano y me dijo “vamos”, caminamos y subimos en ascensores hasta su suite, ella me iba contando que ayer al ir de compras, ella se había atrevido a comprarme algunas cosillas que le habían gustado para mi que no solía hacer eas cosas que perdonara su atrevimiento pero que no se había podido resistir que había sido mas fuerte que ella y que no veía la hora de que me lo probara, para ver si me quedaba bien para la cena de esta noche, yo me moría de ganas de besarla, de decirle que todo lo que ella hiciera conmigo estaría bien, pero me contuve, tenía pánico no a un rechazo, sino a todo lo que vendría si ella me deseaba tanto como yo a ella.

Entramos a su habitación, me dijo, ve probandote lo que esta colgado de la percha que voy a preparar otros dos martinis y se fue y me dejó sola para que me desvitiera, creo que huyendo pues los martinis estaban casi intactos. Había de todo, hasta ropa interior, medias, un vestido precioso, de seda, floreado muy suave, en tono crema, zapatos y bolso a juego, yo estaba anonadada, no sabía si aquello estaba bien o mal, si debía irme o ponerme ese precioso vestido. Ella se acercó a la puerta y sin entrar como leyendo mis pensamientos, me volvió a pedir diculpas por su atrevimientoque al menos me pusiera el vestido. Yo me asomé en ropa interior y me mostré toda, ella casi se cae, la respiración se nos aceleró, le dije que en otra circunstancia me hubiese largado, pero que algo me impedía irme y ese algo era ella, me dí la vuelta y entré a cambiarme, me lo puse todo, me miré en el espejo y estaba realmente espectacular, había acertado de lleno en su elección, salí de la habitación sintiendome una princesa, ella estaba sentada en un sofá esperándome, fui hasta ella mientras se ponía en pié y me decía lo bella y espectacular que estaba.

Me paré casi rozandola, le dí un beso entre el cachete y el labio de manera muy sensual mientras le daba las gracias, ella se estremeció a mi beso, se acercó a mi oído y me dijo, eres mi princesa. Su aroma me envolvía, necesitaba respirarla mas, me hundí en su cuello con delicadeza y aspiré su olor en varios puntos, ella retorcía su cuello en mi cara disfrutando de mi deseo, me agarró la cara en sus manos, me miró a los ojos y me dijo, que esto era una locura, que eramos dos mujeres, que era digamos mi jefa, y encima ella me llevaba 15 años, que yo era una bebita, pero que me deseaba como nunca deseo a nadie que me amaba desde el primer momento en que me vió. Yo le dije, ahora mismo me siento la mas feliz de las mujeres, hazme tuya y veras cuan cierto es, solo quiero que me ames ahora que olvides edades, rangos, amame como mujer, dejame amarte como tal y la besé, por primera vez mis labios tocaban los suyos, su boca explotó en la mia, yo besaba y lamía sus labios, su lengua recorrio toda mi boca, la mia la de ella, su aroma me envolvía, yo deseaba oler sus pezones, verla toda, tenerla toda, nuestras manos no paraban de acariciarnos, de recorrernos, sus senos estaban duros, sus pezones a punto de explotar, su sexo pegado al mío, sus nalgas duras pidiendo ser besadas, mordidas, acariciadas… me empiezó a desvertir, abrir mi vestido por un lado, y lo deja caer a mis pies, me admira en ropa interior, un bello conjunto de encajes también color crema, se acerca a mi canalillo y lo olfatea y besa, desabrocha el sujetador y se adueña de mis senos con ambas manos y boca, lo disfruta unos minutos, me besa y empieza a quitarme los bragas y medias, yo intento quitarle su ropa pero no se deja, quiere disfrutarme primero, me dice, ya completamente desnuda entre besos, abrazos y caricias me lleva a la mesa, me tumba en ella, abre mis piernas y pasa su mano por mi sexo que encuentra empapado, gruñe de placer, me besa con pasión, chupa mis senos y sigue camino a mi sexo, con su lengua va mojando y chupando mi piel, yo me estremesco ante tanto placer, es increible que este asi, tan entregada a una mujer, dandome toda como nunca lo habia hecho con un hombre, ni siquiera con Alvaro.

Su lengua llegó a mi sexo, exploró sin compasión mis labios ante mis saltos, chupó todos mis jugos, entre expresiones de gusto mientras me decía que estaba riquisima que la ambrosia la tenía yo.

Atrapó mi clitoris con sus labios y sus dedos jugaban a entar en mi cueva, hasta que poco a poco me fue penetrando, me corrí no se cuantas veces, a cada corrida ella me comía toda y me llenaba de besos, de caricias, palabras de amor, yo le decía que era de ellaque me poseyera toda que me daba a ellaque siempre sería para ella que le pertenecía, ella aún estaba vestida y le pedí casi a lagrimas que me dejara desnudarla que necesitaba sentir su cuerpo desnudo pegado al mio, hacerla mia, probarla… se dejó hacer, la iba besando mientras desabrochaba se camisa, le comia el cuello, el escote, tocaba sus maravillosos senos aun con el sujetador le decía palabras de amor, cuanto la amaba, todo lo que había sentido estos días, se lo dije todo que era de ella como de nadie. Lo que estaba sintiendo era el amor de verdad, esto con un hombre es imposible tenerlo con esta ternura no. La desvesti toda, la hice ponerse encima mio, y metí una pierna entre las suyas, asi su sexo quedaba totalmente pegado a mi pierna, y empecé a moverla para que se masturbara rico en ella, mientras lo hacía le decía palabras tiernas y alguna guarreria suave que la hacían gritar de placer, mi pierna estaba ahí para que la disfrutara que se diera duro y rico que me utilizara, explotó en un rico orgasmo fortisimo, yo le di la vuelta rapidamente, la besé con pasíón y baje a comerme lo que era mio, la abrí de piernas y disfruté de todo su nectar, se corrió algunas veces mas en mi boca deleitandome con su sabor, le di la vuelta y lami y chupe su ano, metí la puntita de mi lengua en el y aulló de placer, le di la vuelta de nuevo, me tumbé sobre ella y me masturbe rico en su pierna, mientras ella me decía lo bien que olía, lo mucho que me amaba que siempre me amaria. Nos acariciamos, amamos, nos conociamos, explorabamos, buscabamos nuestros puntos eroticos, nos dijimos secretitos y promesas de amor por unas cuantas horas.

Al mirar el reloj había pasado la hora de la reserva del restaurante, asi que pidió algo al servicio de habitaciones y cenamos ahi, entre besos, abrazos, no podíamos dejar de tocarnos. Asi dormimos, abrazadas, despertandonos a cada momento para hacernos el amor, penetrandonos la una a la otra, yo le di mi culito virgen para que lo desflorara en uno de esos despertares, lo hizo tan dulcemente y tiernamente, con miedo pero con mucho deseo, así sabía que era de ella que le pertenecía toda. Se iba a Mocú esa noche, estaría como 3 meses, pero en cuanto pudiese se escaparía a verme. Se nos rompía el coerazón de separarnos. Yo le dije que rompería con Alvaro, ya no soportaria que me tocase. Tuvimos una media discusion que gané. Seguimos amandonos hasta el amanecer. Yo me fui a cumplir con la mio y ella con lo suyo casi a lagrima viva de tener que separarnos hasta saberse cuando. A las 12 salía a unas citas con el banco y los abogados y de ahí al aeropuerto. Yo estaba feliz de amor pero triste a la vez por separrme de ella tan pronto. Estaba terminando de hablar con Alvaro, de decirle que no viniese que ya no le amaba y todas esas cosas y discusiones que surgen en una ruptura, cuando me entró un mensaje, era Lena, me decía que quería que me fuese con ella que no podia irse sin mi, que me amaba con todo su ser que no podía dejar de estar sin mi que ya no que abía atrasado el viaje para el sábado en la mañana, para que me fuese con ella.

La llamé enseguida, y le dije que viniera a casa a ayudarme a escoger el vestuario para ese país tan frío. No tardó ni diez minutos, nada mas entrar ya nos comía la pasión y nos desnudamos mirandonos a los ojos, sabiendo con picardía lo que nos haríamos una a la otra, sabiendonos entragadas a ls caprichos de la otra, asi nos hurgamos, besamos, penetramos y nos amamos hasta desfallecer.

A fecha de hoy, aún estamos juntas, mas enamoradas y entregadas que nunca. Vivimos entre Rusia, Francia y España, yo trabajo en sus hoteles y somos inmensamente felices.

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